El historiador Norberto Galasso es un estudioso y admirador de la obra de Yupanqui. En diálogo con Caras y Caretas, reflexiona sobre su vida y huella.
Atahualpa Yupanqui fue perseguido durante el primer peronismo por comunista. Pero cuando viajó a Europa del Este se desencantó del marxismo. Lo que nunca abandonó fue el amor por los más humildes.
La seriedad de su obra y de su perfil público contrasta con el humor y la picardía con que Yupanqui daba cuenta de su cotidianidad, atesorada en cartas y fotos. Un recorrido por su archivo personal permite identificar algunos de esos momentos.
Director y productor de documentales. Periodista.
Atahualpa Yupanqui tuvo tres hijos con su primera esposa, pero su mayor pasión fue la pianista Nenette Fitzpatrick, madre del último de sus herederos, con quien compartió casi medio siglo y alumbró decenas de canciones.
Como autor, actor y compositor, Atahualpa Yupanqui participó de películas en las que la canción rural fue protagonista y que, con mayor o menor éxito, quedaron en la historia local del séptimo arte.
La escritura fue un arte que don Ata supo cultivar. Publicó once libros, de prosa, lírica y canciones. Entre ellos se destaca el poema extenso El payador perseguido, de 1965, acaso su trabajo más autobiográfico.
Peteco Carabajal, importante figura del folklore actual, cuenta su relación musical con el maestro Atahualpa.
La pianista de origen francés Antoinette Paule Pepin Fitzpatrick fue esposa de Atahualpa Yupanqui y coautora de muchos de sus temas. Su vida conjunta y el seudónimo que es huella de una época.
Atahualpa Yupanqui dejó más de trescientas canciones que forman parte de la cultura popular de nuestro país. Pero fue mucho más allá: desarmó artificios telúricos e indagó en las cuestiones más profundas del ser.










