San Lorenzo fue el club de los amores de Osvaldo Soriano, que no desperdició oportunidad para dejar registro de esa pasión en conversaciones con amigos, notas periodísticas y libros.
La escena se repite cada 29 de enero casi como un ritual: mi amigo César pasa a buscarme por casa en su Fiorino roja y, junto a mi hermano Diego, partimos hacia el cementerio de la Chacarita para homenajear a un sanlorencista de ley: Osvaldo Soriano...
Osvaldo Soriano tuvo dos grandes pasiones: su mujer Catherine y su hijo Manuel. Los tres vivieron en la Argentina pero, con su fallecimiento, ellos volvieron a Europa.
Catherine Brucher, el gran amor de Soriano, repasa cómo la obra y la presencia del escritor la sostuvieron en momentos decisivos. Y señala qué capítulos de su legado considera más urgentes para leer hoy.
Juan “Tata” Cedrón compartió bohemia, amistad y exilio con Soriano. Tiempos en donde en cualquier bar podían juntarse con Juan Gelman o Julio Cortázar.
El escritor y periodista hizo de la amistad un arte, a la par de sus novelas y de su pasión por el fútbol o por los gatos: tuvo amigos entrañables siempre y en todo el mundo.
La relación de Osvaldo Soriano con los gatos atraviesa su obra literaria y su vida personal. Un perfil que combina anécdotas, lecturas y claves de época.
Muchas de sus historias fueron llevadas al cine por grandes directores y personificadas por enormes actores. Sin embargo, casi nunca quedó conforme con lo que reflejaban esas obras.
En la tradición de Roberto Arlt y Rodolfo Walsh, Osvaldo Soriano construyó su obra (de ficción y no ficción) siguiendo las pautas del trabajo del cronista.
Sin saberlo, Osvaldo Soriano jugaba al gato y al ratón con la última dictadura militar.










