La tierra seca vuela por el sendero. El Tigre avanza, desponchado. El pelo, una mata maciza por la mugre de días sin agua. La piel curtida de tanto sol y viento que le gana a la sierra. Las botas raídas, sin lustre. El sable enfundado, late todavía...
“Ante el tribunal de la historia solo cuentan los hechos”, sostuvo Facundo Quiroga con una prepotencia tan asombrosa que pone un poco de claridad en estos días de odio de la Argentina toda. Y de sentido común en medio de la sucesión de hechos...
En su famoso texto de 1845, el intelectual sanjuanino construye una oposición sobre la que se asentaron dos modelos de país: uno popular y nacionalista y otro europeizante y cipayo.
Las antinomias en la historia argentina pueden reducirse a dos grandes conceptos que quedaron instalados en una permanente disputa de poder. De “cabecitas negras” a “orcos” y “mandriles”, el desprecio de clase hacia lo popular movilizó a gran parte...
El escritor y poeta Gonzalo Unamuno reflexiona sobre la gran obra de Sarmiento, que desplazó al Martín Fierro como máximo referente de nuestra literatura, y su medular impacto político.
Escrito en 1845, durante el exilio en Chile, el Facundo fue concebido como un manifiesto para enfrentar a Juan Manuel de Rosas.
El 16 de febrero de 1835 Facundo Quiroga y su comitiva fueron asesinados. A pesar del intento de ocultar el crimen, la responsabilidad recayó sobre el gobernador cordobés José Reinafé.
De la Revolución de Mayo en adelante, y durante las guerras de la independencia, los crímenes políticos fueron una constante. Bajo esa ley fue asesinado, también, Facundo Quiroga.
Facundo Quiroga estuvo casado con Dolores Fernández y Sánchez toda su vida. Sin embargo, compartió deseos y desvelos con la jovencita Severa Villafañe y su caballo Moro.
Son incontables los artículos sobre el líder riojano en una revista que no compartía sus simpatías políticas. La vida de Facundo entro en la historia, un poco por responsabilidad de quienes no coincidían con sus ideas pero en el fondo lo admiraban.










