No lo admiten en público y sostienen que el rumbo "no se toca", pero las principales figuras del equipo económico dan cada vez más muestras de no encontrarles la vuelta a las principales variables.
Lo que se inició como una promesa de democratizar las finanzas terminó siendo una nueva estocada contra los sectores populares.
La destrucción del empleo de calidad ya supera a la registrada en la poscrisis de 2001 y la pandemia. Mientras que la creación de trabajos precarizados duplica en cantidad a los destruidos.
Este año la cosecha de granos será buena, aunque muy atada al factor climático y al impacto del conflicto en Oriente Medio. Pero con la actividad en caída, los números no cerrarán.
La subordinación de la política económica al Fondo Monetario deja escaso o nulo margen para atender necesidades urgentes de los sectores populares, advierte la oposición.
Para que un próximo gobierno popular cambie el rumbo regresivo del plan libertario, desde la oposición afirman la necesidad de limitar los condicionamientos del FMI.
Los números macro entusiasman al Gobierno, pero no sirven para llenar un plato de comida cuando la micro está crujiendo. Qué pasa con el consumo y por qué no crece.
Lejos de lograr algo parecido a la estabilidad de precios, el gobierno sigue apostando al apretón monetario, mientras su fe libertaria lo lleva a descartar otros factores alcistas.
La deuda contraída desde 2024 ya equivale a la compra de dólares por ahorristas. Y también a la pérdida acumulada de los ingresos de los trabajadores.
Con ingresos que corren por detrás a la inflación, la morosidad de las familias está en niveles récord, la recaudación cae por baja actividad económica y el consumo no levanta.










