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Caras y Caretas

           

Vaca Muerta: dólares que no quedan en el país

Una investigación del economista Marco Kofman analiza los cambios en el sector energético y desentraña la exposición del país al endeudamiento externo.

¿Qué tiene que ver el nuevo paradigma energético argentino, con Vaca Muerta a la cabeza, con el mercado cambiario, la apertura de la economía, la toma de deuda, el mundo corporativo y el poder?

Aparentemente, se trata de una mezcla conceptual un tanto singular, pero que posando la lupa o haciendo doble click en algunos de estos aspectos podría graficar con bastante precisión el sendero que transita la Argentina en estos tiempos de ideología libertaria en el poder.

El punto central es que en los últimos quince años la economía nacional está estancada, en un período que aun en ese marco de casi nulo crecimiento pasó de considerar la energía como problema –a partir de la pérdida de autoabastecimiento energético en 2011– a venerar la energía como solución. Pero lo cierto es que ni una posición ni la otra logra explicar la pulsión de la Argentina por aferrarse a la tabla de salvación de Vaca Muerta.

“Durante la gestión de Javier Milei las exportaciones de petróleo aumentaron de manera notable y el balance energético permitió el ingreso neto de casi 11.000 millones de dólares”, señala el economista Marco Kofman, autor del libro Energía, economía y poder, publicado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y el Observatorio Petrolero Sur y presentado el viernes 5 de junio.

Pero quizás el dato más potente sea que esos 11.000 millones de dólares generados por el superávit energético no quedan en el país. En el mismo período las empresas que explotan petróleo en Vaca Muerta trajeron 13.000 millones de dólares “que ingresaron como nueva deuda, en este caso privada, que compromete la disponibilidad de dólares en los próximos meses y años”, sostiene el economista.

Kofman es investigador de la organización Ejes (Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental), que trabaja este tema en coordinación con el Observatorio Petrolero Sur (OPSur).

El trabajo de investigación propone una mirada crítica del problema energético, en tanto factor clave que, lejos de alumbrar una solución al estancamiento económico, parece ser una fuente de endeudamiento privado que compromete el desarrollo de capacidades productivas en el país.

Rol de YPF

“La gestión de Horacio Marín en YPF busca maximizar la valorización de la empresa, multiplicando las exportaciones, pero la pregunta es qué YPF queremos”, plantea Marco Korfman. Y da un dato que impresiona. En abril las exportaciones de petróleo llegaron a 400 mil barriles diarios, incluso más que en el récord anterior de fines de los 90.

“Hoy Vaca Muerta es el sostén del proyecto de Javier Milei, porque la deuda empresarial en Vaca Muerta es la que explica el esquema cambiario del ministro Caputo”, apunta el autor.

En el prólogo, Martín Schorr, investigador principal del Conicet, advierte que el de Javier Milei “es un gobierno que lleva a su máxima expresión el mandato exportador, dado que la única manera de sostener uno de los pilares de la política antiinflacionaria (la estabilidad cambiaria) y poder pagar la deuda externa es a través del aumento sostenido de las exportaciones basadas en recursos naturales, con un rol protagónico de los hidrocarburos y la megaminería”.

El ingreso de dólares vía endeudamiento de las empresas del sector hidrocarburífero en la Argentina –los mencionados 13.000 millones de dólares– fueron vitales para mantener la estabilidad cambiaria en los últimos dos años, algo que de lo contrario no se hubiera alcanzado o se hubiera evaporado en poco tiempo, advierten.

Deuda y utilidades

Sin embargo, hay un fenómeno que tiene que ver con la matriz de producción argentina y que permite ver que más del 50 por ciento del endeudamiento tomado por las firmas energéticas es deuda intrafirma, esto es, empresas que se deben a sí mismas o a sus casas matrices en el exterior.

“Es un mecanismo ya clásico a través del cual las empresas declaran ganancias en otros países, reduciendo su carga fiscal en el nuestro”, sostiene el estudio. Y agrega: “La salida de intereses opera así como una salida encubierta de utilidades y dividendos. Más de 3.200 millones de dólares salieron por este canal desde que comenzó el gobierno de Milei”, apunta el autor.

Además, está el tema de los giros de utilidades y dividendos. Como parte del desarme gradual del cepo cambiario a las empresas, a las que se les autorizó enviar los dólares a sus matrices por utilidades correspondientes a 2025, la salida de divisas no se detiene. Solo entre marzo y abril las empresas del sector energético radicadas en el país “sacaron casi 600 millones de dólares de las reservas del Banco Central con este destino”, asegura el estudio.

Ampliando el foco de análisis se observa que esta misma modalidad es transversal al resto de la economía, según el autor del libro.

“Desde que comenzó la experiencia libertaria en nuestro país, la economía real, con Vaca Muerta incluida, logró generar un saldo favorable de 48.000 millones de dólares”, asegura Kofman. Pero agrega que, en paralelo, “la economía financiera fugó 49.000 millones, y otros 27.000 millones de dólares salieron para pagar intereses de la deuda externa pública y privada”.

Todo esto contribuye a consolidar una situación en la que los dólares que genera Vaca Muerta, en verdad todo el sector energético, pero teniendo a la formación no convencional de hidrocarburos como ariete, no quedan en el país.

En concreto, la tesis central del libro es que esos dólares, generados por vía genuina, se “filtran al exterior por canales financieros”, mientras que las empresas del sector incrementan de manera importante la “exposición del país al endeudamiento externo”. Así, lejos de lo que muchos pregonan, los dólares de Vaca Muerta no hacen rico al país porque “se terminan acumulando en el exterior”.

Proveedores nacionales

¿El desarrollo de Vaca Muerta puede contribuir al desarrollo de una cadena de proveedores nacionales para la industria petrolera de Vaca Muerta?, le preguntó Caras y Caretas a Marco Kofman. La respuesta fue lapidaria.

“Soy más bien pesimista con un Estado que busque otra manera de hacer las cosas”, consideró y recordó que producto del auge de Vaca Muerta hay mucha migración hacia la zona de Añelo y otras localidades, pero son lugares donde pese a los enormes recursos hoy no hay gas natural para la gente.

Tras remarcar que el mercado interno está deprimido, Kofman se pregunta “cómo puede funcionar la economía con este nivel de fuga”.

Consultado sobre la viabilidad de crear un fondo soberano a partir de los resultados de la renta petrolera, como el caso de Noruega, que sirve como fondo anticíclico para épocas de crisis, Kofman explicó que ese fondo se hizo con el 85 por ciento de la renta petrolera que administra el Estado noruego, una diferencia sustancial frente al caso de Vaca Muerta, donde la mayoría de los proyectos están gestionados por joint ventures (asociaciones de empresas privadas).

“Nuestros grupos dominantes han sido depredadores”, dice. “En la Argentina la tasa de ganancia de las empresas es única, en el sector energético en algunos casos pueden duplicar la tasa de ROE (beneficio económico sobre los recursos propios e inversiones realizadas) en solo tres o cuatro años”, enfatizó Kofman.

Escrito por
Carlos Boyadjian
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