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Caras y Caretas

           

La pérdida billonaria de los trabajadores

Los asalariados perdieron más de 40 mil millones de dólares en la era Milei, más otros 15 mil millones que dejaron de recaudar sus obras sociales, sindicatos y futuras jubilaciones.

Las políticas económicas del gobierno de Javier Milei han llevado a que, desde el inicio de su gestión en noviembre de 2023, los trabajadores argentinos hayan perdido de sus bolsillos 60,4 millones de millones de pesos, es decir 40.469 millones de dólares al tipo de cambio oficial.

Las cifras corresponden al último informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, integrado por economistas y docentes de la Universidad Nacional de Rosario, donde se añade que, en rigor, la pérdida para los trabajadores se extendió a los 83,4 billones de pesos (55.785 millones de dólares), pues a los 60,4 billones que perdieron de su bolsillo hay que añadir otros 15,2 billones que, por la caída salarial, dejó de recaudar la seguridad social, lo cual afectará sus jubilaciones futuras, así como otros 6,4 billones que dejaron de recaudar sus obras sociales, y otros 1,4 sus sindicatos.

Este cuadro, además, parece estar lejos de revertirse. No solo por el hecho de que el gobierno aparenta mantener su contrato electoral de privilegiar al gran empresariado, fundamentalmente multinacional, por sobre el ingreso de los trabajadores, sino también por los fríos números que enumera el mismo Mirador, que señalan que cuatro de los ocho puntos en que cayeron los salarios privados durante el gobierno de Milei se produjeron en los últimos seis meses, y cinco de los 23 que perdieron los salarios públicos también fueron durante estos últimos tiempos. 

El endeudamiento y la mora, la otra cara del fenómeno

Si bien la pérdida de poder adquisitivo, o directamente la pérdida neta de 216.700 empleos, redujeron significativamente la calidad de vida de trabajadores, existen consumos básicos impostergables que han llevado a un saltó en la toma de créditos personales, lo que se constituye en el reverso de esta merma en los ingresos. Según el mismo Mirador, todos estos préstamos son por un monto total actual de 36 billones de pesos, es decir, más de la mitad de la pérdida global del bolsillo de los trabajadores, que como la lógica lo indica se encuentran en dificultades de ser devueltos por la propia caída salarial. De esta forma y de acuerdo con el instituto Argentina Grande, se han sumado en el último año 2,5 millones de morosos, cuya mitad tienen deuda con entidades no bancarias, mayormente billeteras digitales. Entre ellos el informe apunta que 1,6 millones son ya directamente “irrecuperables”, al tener un atraso en sus pagos de un año o más.

La política de horadación del salario, aun con la amortiguación temporal y parcial del endeudamiento personal, no podía conducir a otra cosa que una sostenida caída del consumo masivo, uno de los mayores indicadores del nivel de actividad económica en el grueso de la población. Así, de acuerdo con la consultora Scentia, que procesa información de más de 8 mil puntos de venta en todo el país a través de sistemas de scanning electrónico, tras dos años de suba en el consumo pos pandemia (2022 con 1,9 % y 2023 con 2,4 %), el primer año del actual gobierno arrojó una caída del 13,9 por ciento, mientras que 2025 sumó otra baja del 2,6 y en lo que va del actual año, hasta mayo, otro descenso del 1,6 por ciento.

Los datos de caída salarial, aumento del endeudamiento personal y caída del consumo contrastan fuertemente con el crecimiento del PBI –el total de lo producido en el país durante un año–, que el año pasado creció un 4,4 por ciento y un 2,3 en el primer trimestre de este año en relación con igual período del año pasado. Pero estos guarismos son parte de la lógica de privilegiar en el diseño económico a las grandes compañías vinculadas con el comercio internacional, particularmente de los sectores extractivos agropecuarios, hidrocarburíferos y mineros, que según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) sobre la base de datos de la Secretaría de Trabajo, generan junto con el sector de los servicios informáticos y del conocimiento solo el 10 por ciento del empleo asalariado registrado en empresas privadas.

Un diseño similar al de países africanos o de Oriente Medio, basados en la explotación y exportación de sus materias primas, con el grueso de su población mayormente empobrecida. 

Escrito por
Julián Blejmar
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