Las principales firmas argentinas confiaron en el plan económico de Martínez de Hoz y luego, claro, sufrieron las consecuencias.
Tanto el dictador Videla como los obispos se preocuparon por encauzar a los jóvenes, en la universidad y en los templos, para que no cayeran en las garras de la subversión.
La revista Cuestionario desafió a los militares al publicar los "principios y procedimientos" para la prensa, es decir, los lineamientos de la censura.
El derrotero que llevó a Sabato de apoyar la dictadura a denunciar sus atrocidades y presidir la Conadep le granjeó el reconocimiento de buena parte de la sociedad aunque no pudo borrar las huellas de ese camino.
En tiempos de negacionismo, detenerse en la participación civil en el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 se convierte en una necesidad ineludible para desarmar los discursos autoritarios.
Los indultos de Menem y el discurso de la reconciliación nacional fueron el puntapié de los grupos que hicieron del negacionismo una bandera, y que hoy disputan el sentido sobre los años 70 a los organismos de derechos humanos y a las víctimas del...
En febrero de 1976, entre la inestabilidad económica y la violencia política, el gobierno de Isabel parecía inviable. El golpe se olía en el aire y el establishment lo daba por hecho.
En medio de la crisis económica y el clima opresivo de la época, los jóvenes buscaban hermanarse a través de la cultura rock.
El clima golpista se gestó meses antes de marzo de 1976, con sublevaciones militares y una exacerbación de la violencia política. El gran diario argentino contribuyó a fomentar ese estado de opinión.
En su último número, publicado hace medio siglo, la revista Chaupinela imaginaba la Argentina de 1994. Un disparate que logró equiparar al menemismo.










