“Todo lo que sabemos de la guerra, lo sabemos por la ‘voz masculina’. Todos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones ‘masculinas’. Las mujeres mientras tanto guardan silencio”. (Svetlana Alexiévich, La guerra no tiene rostro de mujer)
Con la sanción de un proyecto de ley, ambas cámaras del Parlamento distinguen el trabajo de las mujeres que participaron de la guerra de Malvinas y las ubican en el curso de la historia.
Tenía apenas 17 años y hacía solo un mes había comenzado su instrucción en Enfermería y debía sanar todo tipo de heridas de guerra. Como vio cosas sospechosas en el reparto de mercaderías, la expulsaron de manera “deshonrosa”.
En una de las tantas locuras de la guerra de Malvinas, a Silvia Barrera le prohibieron desembarcar en Puerto Argentino por no tener grado militar. Entonces la dejaron en el Almirante Irízar atendiendo heridos.
Inesperadamente, con apenas dos años en la fuerza, Alicia Reynoso se encontraba volando hacia el sur argentino para dirigir a un equipo de enfermeras que debían cuidar de los soldados heridos en la guerra de Malvinas. Hoy lucha por la memoria.
La socióloga y antropóloga María Pozzio analiza la experiencia y cómo fueron tratadas las 59 enfermeras civiles que participaron en el conflicto bélico de Malvinas.
La guerra de Malvinas no fue solo un territorio masculino. Tuvo, también, protagonistas mujeres: enfermeras, instrumentadoras quirúrgicas, radioperadoras, auxiliares de a bordo. Sus tareas fueron fundamentales, a la vez que invisibilizadas durante...







