La orquesta de Pichuco transformó su propuesta sin abandonar la esencia bailable que la hizo cercana al público. Arreglos, solistas y nuevas sonoridades marcaron un camino decisivo para el género.
Mauricio Marcelli es violinista, director, compositor y arreglador y tuvo la fortuna de tocar en la orquesta de Aníbal Troilo.
En 2000 y en 2018, el bandoneonista homenajeó a Pichuco en dos discos, para seguir su creatividad compositiva y las huellas del grupo que tuvo con Roberto Grela.
Aníbal Troilo y Homero Manzi tuvieron una amistad tan inquebrantable que solo la muerte de este último pudo ponerle una pausa. Juntos compusieron “Sur” y “Malena”.
La griega Ida Calachi, conocida como Zita, fue la compañera de vida de Troilo. Estuvieron juntos durante 36 años, en los que cada uno fue indispensable para el otro.
Nieto del corazón de Aníbal Troilo y custodio de su legado, Francisco Torné recuerda la vida cotidiana del músico puertas adentro y revela cómo la familia conserva y difunde su patrimonio artístico.
Aníbal Troilo fue uno de los primeros maestros musicales de Astor Piazzolla y lo cobijó en su orquesta. Durante cuatro años compartieron música, cabaret y una fuerte amistad.
La célebre “goma de borrar” de Pichuco fue apenas una parte del proceso creativo. Piazzolla, Galván, Plaza y Garello, entre otros, expandieron los límites de un estilo que mantuvo siempre la identidad de la orquesta.
Lidia Borda, una de las intérpretes más respetadas del género, reflexiona sobre la figura de Pichuco desde la admiración y el estudio. Analiza a sus cantores y repasa el legado del gran bandoneonista y director.










