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Caras y Caretas

           

Troilo y la construcción del tango moderno

Ilustración: Juan José Olivieri

La orquesta de Pichuco transformó su propuesta sin abandonar la esencia bailable que la hizo cercana al público. Arreglos, solistas y nuevas sonoridades marcaron un camino decisivo para el género.

Aníbal Troilo supo combinar excelencia musical, mugre tanguera, ritmo bailable y profundidad interpretativa de una manera virtuosa y siempre al alcance del gusto popular. Troilo es arte popular en su máxima expresión: fue un artista muy sofisticado que logró convertirse genuinamente en un ídolo del pueblo.

Su lenguaje orquestal resulta muy natural, accesible y nada caprichoso; por algo su lógica y su aproximación interpretativa son –desde hace más de ochenta años– la referencia primordial para todos los músicos de tango. Por eso decimos que Troilo es el gran estándar interpretativo del tango orquestal. Espontáneamente y sin pensarlo demasiado, el músico tanguero va a la orquesta de Troilo como referencia natural; va con su cabeza, con sus dedos y también con su corazón.

Se trata de un estilo que tuvo un desarrollo notable a través de los años, por eso es importante hacer al menos una división general entre las distintas épocas de la orquesta y el perfil musical de cada una. Si bien todas las etapas están atravesadas por un mismo criterio, el cual incluye innumerables elementos en común, el contraste entre ellas es evidente y vale la pena analizarlo.

El lirismo, la alternancia entre modelos de marcación, el lugar para el lucimiento de los solistas, la bella y lujosa sonoridad de sus tutti, los fraseos y la constante búsqueda de la expresión están presentes en todo su recorrido. Sin embargo, la historia de la orquesta puede dividirse en al menos tres períodos claramente diferenciados entre sí.

Las tres estaciones troileanas:

  • La primera orquesta, sencilla y bailable (1937-1942)
  • Desarrollo musical y apogeo expresivo (1943-1956)
  • Los sesenta, resumen y síntesis (1957-1975)

LA PRIMERA ORQUESTA (1937-1942) Las dos primeras grabaciones de Troilo –realizadas para el sello Odeon en 1938– y los primeros registros para el sello RCA Victor, entre 1941 y 1942, dan cuenta de una orquesta de neto corte bailable, basada en ideas musicales relativamente simples, sin grandes arreglos ni orquestaciones elaboradas. Sencilla, pero con una fuerza, una picardía, una justeza y una musicalidad admirables. Sabemos que en esta primera etapa Héctor María Artola colaboró como arreglador, a veces retocando material preexistente y otras escribiendo arreglos íntegramente. Y si bien el material musical no se ha complejizado mucho aún, aquí ya podemos apreciar la tendencia y dirección de la búsqueda musical troileana. El profundo compromiso de Troilo con el desarrollo musical lo llevaría a tomar decisiones artísticas que cambiarían el rumbo de su orquesta, dando un enorme giro en pocos años, y siempre apostando a la evolución y a la calidad de la escritura musical. Todos los temas de aquella primera época de la orquesta –favorita entre milongueros y milongueras de todo el mundo– tienen algunos denominadores comunes:

  • El tempo (velocidad) es fijo.
  • El marcato en 4 domina la base rítmica.
  • Los bajos tienen poco desarrollo melódico.
  • El piano aún alterna entre bajos staccato y bajos ligados (luego serán siempre ligados).
  • La armonía es sencilla.
  • Casi no hay contrapunto.
  • El piano muchas veces compensa cierta “falta de lápiz” en los arreglos agregando bajos y comentarios en los descansos de la melodía.

Se trata de una orquesta absolutamente bailable, atravesada por muchas sutilezas interpretativas. Todos aman esta primera etapa de Troilo: aquella mítica formación incluía al pianista Orlando Goñi y al contrabajista Enrique “Kicho” Díaz, artífices fundamentales del sonido de Pichuco.

Goñi y Kicho: dos referencias dentro de la gran referencia. El plantel de solistas se completaba con el propio Troilo en bandoneón y David Díaz en violín, único integrante que estuvo en todas las épocas de la orquesta junto a su director ininterrumpidamente.

Ejemplos: “Tinta verde”, “Yo soy el tango”, “Cachirulo”, “Maragata”, “El tamango”.

DESARROLLO MUSICAL Y APOGEO EXPRESIVO (1943-1956) Varios factores contribuyen a entender a 1943 como una primera bisagra en la vida de la orquesta. Tres acontecimientos de ese año definen cierto cambio de rumbo:

  • Orlando Goñi es reemplazado por el pianista José “Pepe” Basso.
  • Se agrega el violoncelo a la fila de cuerda (en el 47 se agregaría la viola).
  • Astor Piazzolla comienza a escribir arreglos para la formación en el marco de un decidido interés de Troilo por ampliar musicalmente su propuesta.

Rápidamente los arreglos comienzan a complejizarse y de su mano florecen las posibilidades expresivas de la lírica troileana. Escuchando la armonía, los cromatismos y el solo de cello del arreglo que Piazzolla hizo en 1943 del tango “Inspiración” podemos reconocer una bisagra entre la primera orquesta y esta nueva etapa.

La visión artística de Troilo se tradujo en un gran desarrollo musical a través de sus ideas y del trabajo de músicos de gran formación técnica y enorme creatividad como Héctor María Artola, Argentino Galván, Astor Piazzolla, Ismael Spitalnik y Emilio Balcarce, quienes escribieron bellísimas composiciones y arreglos que empujaron los límites de lo que hasta entonces se creía posible en el marco de un género popular y de corte bailable. Durante estos años encontramos muchos elementos en común que definen el estilo para siempre y que a la vez lo diferencian de la primera orquesta:

  • El tempo pasa a ser flexible.
  • Los bajos ganan desarrollo melódico, son siempre ligados y se impone la “doble articulación” del piano.
  • Hay gran variedad de modelos de marcación.
  • Los solos ganan protagonismo.
  • La armonía se complejiza y aparece el contrapunto.
  • La expresión está en el centro del discurso musical.

Ejemplos: “Inspiración”, “Marioneta”, “Buen amigo”, “Sur”, “Patético”, “Selección de tangos de De Caro”, “El último organito”.

Esta etapa de Troilo también podría dividirse en dos partes, suponiendo a 1950 como una línea divisoria entre ambas en virtud de dos acontecimientos significativos de ese año:

  • La orquesta comienza a grabar para el sello TK, cambiando (empeorando) el sonido de las grabaciones por registros de menor calidad técnica, con más ruido y menos definición.
  • Troilo graba “Para lucirse”, el primero de una serie de tangos que Piazzolla compone y arregla para la orquesta durante ese período.

Ejemplos: “Para lucirse”, “Contrapunto”, “Bien milonga”, “Cenizas”, “Ojos negros”, “La última curda”.

LOS SESENTA (1957-1975) Podríamos decir que la transición hacia esta nueva etapa de Troilo comienza en 1957, año en que coinciden dos hechos significativos en la vida de la orquesta:

  • El pianista Osvaldo Berlinghieri reemplaza a Osvaldo Manzi e impone rápidamente su avasallante modalidad interpretativa.
  • Troilo pasa a grabar para el sello Odeon, cambiando (mejorando) el sonido de las grabaciones.

Este período –especialmente a partir de 1963 con el disco For export grabado para el sello RCA Victor– es en gran medida la síntesis de un recorrido, una suerte de corolario troileano. Apoyado en la nueva generación de arregladores –Julián Plaza primero y Raúl Garello después–, Troilo se consagra progresivamente a un estilo de concierto más amigable. Esto redunda en un estilo más directo y en un tipo de expresividad muy profunda en lo interpretativo, pero algo más llana en la escritura. Podemos reconocer muchas características comunes a todas las grabaciones de esta última época:

  • El tempo es más lento que antes y sigue siendo flexible, aunque por momentos también es variable.
  • Se agregan varios violines para las grabaciones, lo cual agranda la sonoridad pero hace que se pierdan un poco algunas articulaciones.
  • El pianista Osvaldo Berlinghieri le imprime su propia impronta a la orquesta, incluyendo un vasto repertorio de efectos tan personales como caprichosos.
  • Hay cierta imprecisión en la ejecución grupal, consecuencia de la falta de continuidad laboral de otros tiempos.

Esta última versión de la orquesta –a la cual se incorpora el pianista José Colángelo en 1968– es algo distinta a las anteriores y tal vez tenga menos complejidad que aquellas, pero es indiscutiblemente hermosa y cada registro es una clase magistral para disfrutar y aprender muchísimo.

Ejemplos: “Danzarín”, “Milonguero triste”, “Chumbicha”, “Nobleza de arrabal”, “Mi refugio”.

Hasta aquí el recorrido general por las distintas épocas de la orquesta del gran Pichuco. Troilo es el más accesible de los puntos de partida y es a la vez la meta más alta que un músico pueda alcanzar.

Escrito por
Ignacio Varchausky
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