“Hay que hacer mucho con poco”, le enseñó Aníbal Troilo al bandoneonista, director y arreglador Rodolfo Mederos: el autor de “Responso” estuvo siempre presente para el creador nacido en 1940, que empezó a destacarse en el género en los años 60 y, luego de integrarse a la orquesta de Osvaldo Pugliese, formó el Quinteto Guardia Nueva en 1972 y el innovador grupo Generación Cero en 1976. ¿Qué siente Mederos sobre Troilo? “Rescato intentos por generar una búsqueda con el género en Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo y Horacio Salgán. Son imprescindibles”, le dijo a Tiempo Argentino en 2020. Troilo siempre estuvo en el sonido de Mederos.
“A Troilo hay que festejarlo y tocarlo todos los días. Igual que a tantos artistas, muchos ignotos que mucha gente no ha conocido y que han sido músicos excepcionales”, remarcó Mederos en LT10, la radio de la Universidad Nacional del Litoral, en 2018. Ya hacía un tiempo que aquel había arrancado En su huella, un espectáculo íntimo en homenaje a Troilo: “Es un agradecimiento por su vasta obra musical, su sentir porteño y su profunda humanidad artística”, señaló Mederos. ¿En qué consistía el homenaje a Troilo?
En trío, junto a Armando de la Vega en guitarra y a Sergio Rivas en contrabajo, Mederos interpretó clásicos de Pichuco con maestría, sensibilidad y experiencia. Además se sumaba la voz de Leandro “Negro” Falótico para brindar interpretaciones potentes, sentidas y pasionales. Es lo que volcaron, justamente, al disco Troilo por Mederos, en su huella, de 2018, que fue nominado al Grammy Latino aquel mismo año. Mederos en la huella de Troilo: el mejor homenaje de aquel fue seguir la línea troileana con arreglos destacados y una sonoridad a la altura del gran maestro del bandoneón.
“En 17 tracks, Troilo por Mederos, en su huella nos lleva de la mano por la historia de la pasión, el baile, la humedad de Buenos Aires, el exilio, las dos orillas del Río de la Plata”, escribió el crítico musical Pablo Espinosa en septiembre de 2018, en el diario La Jornada de México. Y agregó: “‘Sur’, composición de Aníbal Troilo y Homero Manzi, es el ombligo del disco, curveado por el tango baile y el tango canción. Es música de concierto y música de hoguera y tres pavesas, con la guitarra de Armando de la Vega, el contrabajo de Sergio Rivas y el poderoso bandoneón del más importante bandoneonista vivo, Rodolfo Mederos”.
¿Qué otras obras de Troilo versiona el disco, siguiendo tal huella? Está “Milonguero triste”, con gracia y cadencia; “Romance de barrio”, con nostalgia, pero sin una congelada evocación de otros estilos; “Contrabajeando”, con rigor, dolor y plena emoción; “Una canción”, “A Homero”, “Responso”, “A la guardia nueva”, “Sur”, “Te llaman malevo”, “Mi tango triste”, “Garúa”, “Barrio de tango” y la propia interpretación de “En su huella”, que da título al disco: “Una bella ejecución instrumental combinada, en balance del álbum, con obras de tango-canción escritas por Aníbal Troilo”, apuntó Espinosa.
El bandoneón de Mederos, al rastro de Troilo, suena a tango canyengue, a precisión técnica, a concepción moderna a la vez que a la propia historia del género: une el pasado con el futuro y coloca a Aníbal Troilo en el seno de la vanguardia atemporal del tango. Lo posiciona en el marco de la creatividad sin freno. Como dice el crítico de La Jornada: “Debemos a Mederos la transformación, epifanía y latir de la música de Buenos Aires. Rodolfo Mederos es la voz del exilio. Voz de bandoneón y garra, aliento y lágrima, baile y dolor, lastimadura y caricia, murmullo y grito”.
UN DIÁLOGO PERMANENTE
¿Cuánto del sonido de Mederos ya respiraba en Troilo? ¿Cuánto de Troilo vuelve a aflorar en Mederos? El diálogo es permanente. Por eso el homenaje del creador de Generación Cero al “Gordo triste” ya había comenzado muchos años antes: allá por el año 2000, Mederos editó junto al guitarrista riojano Nicolás “Colacho” Brizuela el disco Tangos, en el que ambos seguían la huella y el camino que iniciaran Aníbal Troilo y Roberto Grela en su dúo monumental. Y ese “hacer mucho con poco” se volvía cabal en las interpretaciones de Mederos y Brizuela: bandoneón y guitarra en la escuela troileana de la refinación, la destreza de la sonoridad barrial y el enigma revelado de la tanguera ductilidad.
Como escribió el periodista Gabriel Plaza el 9 de julio de 2000 en La Nación: “En el nuevo trabajo que acaba de editar el sello Warner, en el que el bandoneonista conforma una exquisita dupla con el guitarrista Nicolás ‘Colacho’ Brizuela, sigue al pie de la letra esta lección de Troilo”. Y agregó: “El disco Tangos, pensado tanto para el mercado exterior como para que lo escuchen los aficionados locales al género, es un tratado tanguístico de sencillez y buen gusto, con todo lo que significa y encierra ese lenguaje popular de tanta riqueza y complejidad sonora”.
¿Qué reconoció Plaza entre Mederos y Troilo? “Sobre la sólida base de dos instrumentistas notables y un ambiente camarístico que se reconoce de alguna manera en aquel binomio de lujo que formaron Aníbal Troilo y Roberto Grela, esta producción es un recorrido por las vertientes estilísticas que se transformaron en símbolos del desarrollo musical del tango”, anotó. Y siguió: “Tanto Mederos como Brizuela hilvanan una historia que se empieza por situar en la Vieja Guardia y llega hasta el punto de máximo desarrollo y creatividad, en la década del 50, por medio de versiones clásicas que abordan desde el respeto, la sensibilidad y un clima más sanguíneo”. Así, Mederos no solo relee a Troilo: lo expone de cara a las nuevas generaciones. Lo reconoce con sencillez y respeto. Troilo resuena en él para siempre.
El 19 de mayo de 2024, para conmemorarlo a 49 años de su fallecimiento, Rodolfo Mederos evocó en un video en Instagram: “Recuerdo esa noche en la que estábamos por tocar con don Osvaldo Pugliese y en los camarines, antes de subir al escenario, alguien vino con la noticia de que había fallecido Aníbal Troilo. Se generó una sensación muy rara porque todos amábamos a Troilo, todos lo respetábamos y yo sentí un dolor profundo”.
Y resolvió Mederos: “Aníbal Troilo para mí fue una luz que iluminó y sigue iluminando mis acciones, por su maravilloso sentido de la economía musical: aquello de que una música no es buena porque tenga mucho, sino porque precisa poco. Y él fue un artífice de esta manera de trabajar. Siempre les decía a los músicos, de una manera graciosa: ‘Muchachos, toquen bien los silencios’. Y esto se dice muy rápidamente, pero no siempre se tiene el coraje de tocar bien los silencios. Gracias, Aníbal Troilo”.
