Los dos condenados por el asesinato de María Soledad se recibieron de abogados en la cárcel y siguen viviendo en la capital catamarqueña. Muchos de sus cómplices quedaron en la impunidad.
La cobertura inicial del asesinato despersonalizó a la víctima y ocultó a los responsables. Pero el reclamo de justicia de la sociedad catamarqueña impuso un tratamiento más profundo.
Lorena Muñoz es la directora de El fin del silencio, el documental de Netflix lanzado el año pasado. La cineasta consiguió valiosos testimonios que permiten reconstruir una herida que aún sigue viva en Catamarca.
Como en el crimen de María Soledad Morales, la mano del poder también se metió en el de la nena de 11 años, secuestrada y asesinada en 2011. Detenciones, procesamientos e imputaciones a granel, piratas del asfalto, narcos y soplones que hacen tratos...
Mónica Barrios y Rosana Medina fueron compañeras de colegio y amigas de María Soledad Morales. A 35 años del crimen que les cambió la vida, recuerdan el horror, la resiliencia y los reclamos de justicia que encabezaron.
Al momento del crimen de María Soledad, el mundo se reacomodaba tras la caída del Muro de Berlín y en la región la derecha privatizadora intentaba hacer negocios a costa de la democracia.
La década de los 90 está salpicada por negociados y escándalos. La falta de controles y la sensación de impunidad animó a diversos funcionarios a hacer negocios a costa del Estado. Un elemento central para entender la continuidad de la impunidad de...
“Esa madrugada, cuatro días antes de cumplir los 18, María Soledad despidió a sus amigas. Se iba a la parada de colectivos que estaba a tres cuadras de allí. ‘No tenía plata para viajar y pensaba usar su abono escolar. Aunque nosotros sabíamos que...








