Con el atraso cambiario el Gobierno busca que los salarios suban medidos en dólares, pero la política económica va en desmedro de la industria, que es la que paga mejores salarios, registrados y de calidad.
El Estado disminuido al gusto libertario, pero “eficiente”, “modernizado”, recobra impulso con un crédito del BID de 300 millones de dólares.
Los planes económicos de Martínez de Hoz, el menemismo y el tándem Milei-Caputo tienen un hilo conductor en la apertura comercial y la liberalización financiera, al tiempo que desatienden sus efectos sobre la producción y el empleo.
En el último cuarto de siglo las políticas de empleo fueron insuficientes para abordar el cierre de empresas y la precarización laboral. La discusión por el trabajo no registrado.
Un análisis de las principales variables económicas de la primera mitad del gobierno de Milei permite poner en duda los "éxitos" del proyecto libertario.
En su nuevo trabajo, Alejandro Bercovich propone una mirada profunda y descarnada sobre el empresariado argentino en tiempos de financiarización global a manos de una derecha voraz y violenta.
Con la economía “planchada” y sin demanda consistente, no hay reforma laboral que valga. Más bien se trata de pérdida de derechos conquistados históricamente y desprotección del trabajo frente al capital.
Mientras que desde mayo se observa un lento pero sostenido aumento de la inflación, la pobreza y la indigencia no bajan en los términos en que el gobierno lo promociona.
Tras dos años de encorsetar las cuentas públicas con motosierra, el Gobierno necesita plata para atender los servicios de la deuda. Para eso, avanzará con un programa de privatizaciones que recuerda a los 90.
El proyecto que se debatirá en el Congreso propone la eliminación de impuestos destinados a financiar la producción cultural argentina.










