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Caras y Caretas

           

La reforma laboral contra la cultura

FOTO: (Presidencia)/NA.

El proyecto que se debatirá en el Congreso propone la eliminación de impuestos destinados a financiar la producción cultural argentina.

El proyecto de supuesta modernización laboral presentado al Congreso Nacional, que haría retroceder los derechos laborales hasta una época previa a la Semana Trágica, contiene entre sus 278 artículos algunos completamente ajenos a la finalidad de la reforma laboral.

Es el caso de la eliminación total de los impuestos destinados a financiar la producción cultural argentina, incluyendo la cinematográfica, la teatral, la musical y las que promueven proyectos culturales de medios comunitarios, de frontera y de pueblos originarios.

El hecho de incluir un ataque a la cultura en un proyecto de reforma laboral bien puede interpretarse como un intento por debilitar la cultura del trabajo que nos ha caracterizado.

Los mecanismos de la destrucción  

Los artículos 195 y 196 del proyecto de modernización laboral eliminan los impuestos destinados a financiar el Instituto Nacional de Cine y las Artes Audiovisuales (Incaa): de un plumazo lo dejan sin el 95,18 por ciento de sus recursos totales, remachan esa quita con la disposición adicional de que el Tesoro Nacional no podrá sustituir esos ingresos, y eliminan los impuestos que financian las demás actividades culturales en la Argentina. 

En modo resumido, la aprobación del artículo 195 eliminaría los impuestos del 10 por ciento sobre el precio básico de toda entrada de cine e igual porcentaje sobre el precio de venta o alquiler de todo tipo de videos grabados con destino a su exhibición pública o privada. Estos impuestos son pagados por los adquirentes o locatarios, mientras los vendedores y locadores actúan y son responsables como agentes de percepción.  

A su vez, la aprobación del artículo 196 derogaría los gravámenes que establece la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, que pagan quienes explotan las licencias de radiodifusión (canales de televisión, canales de cable, satelitales, señales  y emisoras de radio), cuyos montos son proporcionales a la facturación por comercialización de espacios y publicidades, así como también son dependientes de la población existente en los sitios en que se prestan esos servicios. 

De esos impuestos, 25 por ciento se destina al Incaa; 20 por ciento a las actividades de Radio y Televisión Argentina SA (de la que dependen la TV Pública y todas las emisoras de Radio Nacional); 10 por ciento al Instituto Nacional del Teatro (INT); otro 10 a proyectos culturales de medios comunitarios, de frontera y de pueblos originarios y 2 por ciento al Instituto Nacional de la Música (Inamu)

Consecuencias y beneficiarios de la destrucción cultural 

Con estas quitas el Incaa quedaría totalmente incapacitado de cumplir sus funciones en materia de fomento y producción que realiza financiando proyectos de cine nacional y subsidios a la producción, posproducción y exhibición de películas; de exhibición y difusión en todo el territorio nacional mediante su red de salas Espacios INCAA para promover el cine como un espacio social y cultural; de cuidado patrimonial mediante la preservación, restauración y difusión del material de la Cinemateca Nacional; de capacitación a través de su Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), y de proyección internacional mediante el apoyo a la presencia de películas argentinas en mercados y festivales internacionales.  

También queda clara la grave afectación que acarrearía la aprobación del artículo 196 del proyecto de reforma laboral a las actividades de producción teatral, a los proyectos culturales comunitarios, de frontera y de pueblos originarios y, en menor medida, a la producción musical. 

Estas propuestas pretenden destruir o limitar muy gravemente la producción cultural argentina y en consecuencia limitar los consumos de producción propia. 

Respecto de quiénes serían los beneficiarios directos de este proyecto, la eliminación de impuestos propuesta en el artículo 196 del proyecto de modernización laboral permite detectarlos, toda vez que el título V de la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual establece gravámenes, que ahora se propone eliminar, para los titulares de servicios de televisión abierta o por suscripción, de radiodifusión AM y FM de alta y baja potencia, servicios por suscripción distribuidos por vía satelital o no satelital, tanto de origen nacional como extranjero.  

Dejo a los lectores el ejercicio de identificar las principales empresas nacionales e internacionales que resultarían beneficiadas por la aprobación de estos artículos. También el ejercicio de verificar si entre el gobierno de Milei y las empresas beneficiadas se estaría produciendo un intercambio entre la eliminación impuestos y la difusión de publicidad a favorable a su gobierno. 

FOTO: (Prensa Min. Economia)/NA.

Qué representa este intento de destrucción cultural 

Según los datos 2024 publicados por el Indec, el peso económico y social de nuestra producción cultural puede resumirse mediante los 369.476 puestos de trabajo ocupados por las industrias culturales y por el aporte de un Valor Agregado Bruto (VAB) de 26.053.348 miles de pesos constantes de 2004 que si bien sufrió una caída del 11,4 respecto de 2003, representa un 2,3 por ciento del PIB total.  

La composición sectorial del empleo y de la participación en el VAB cultural se integra con las siguientes contribuciones: producción audiovisual (25,8% del empleo y 15,8% del VAB); producción de contenido digital (16% y 9,1%, respectivamente); producción publicitaria (15,4% y 22,8%); diseño (15% y 11,8%); libros y publicaciones (8,9% y 21,9%); patrimonio cultural (7,4% y 4,1%); artes escénicas y espectáculos (5,7% y 2,6%); producción musical (4,1% y 5%); formación (1,5% y 3,6%), y artes plásticas y visuales (0,3% y 3,4%, respectivamente). 

Respecto de las modalidades de empleo, 36,4 por ciento corresponde a empleos registrados, 33,9 a empleos no registrados y 29,7 por ciento a empleos no asalariados. 

Para completar la síntesis del peso económico de las industrias culturales, los valores del intercambio comercial correspondientes a 2024, medidos en pesos de 2004, muestran exportaciones culturales por 59.918 miles de pesos e importaciones culturales por 173.111 miles de pesos, de lo que resulta un saldo comercial negativo de 114.196 miles de pesos. 

Además de la cultura que se produce, interesa conocer la que los argentinos consumimos diariamente.

El Sistema de Información Cultural Argentino (Sinca) provee un estudio comparativo de los consumos en la Argentina, España, México, Colombia, Perú y Ecuador, que abarca consumos de televisión, radio, música, cine, teatro, espectáculos, lectura de libros y visitas a sitios patrimoniales. 

Pero hay una segunda cuestión, mucho más trascendente: la importancia de la cultura para el país y para el futuro de los argentinos. 

La cultura de cada persona se va construyendo con el paso del tiempo sobre la base de la educación formal e informal que recibe; lo que lee y lo que leyó desde la infancia; las radios y la música que escucha; la televisión, películas y los videos que ve y lo que vio en el pasado; los contenidos y estéticas de las publicidades que recibe ahora y a lo largo del tiempo; los intercambios que mantiene y los que mantuvo con amigos, vecinos, compañeros del club y del trabajo, de modo interpersonal, por las redes sociales o por cualquier otro medio.

La cultura nacional se integra mediante el conjunto compartido de tradiciones, valores, símbolos, creencias e historia que confieren identidad y sentido de pertenencia al país y funciona como una creación colectiva que, al integrar costumbres, arte y comportamientos, nos une al definir “nuestro ser” y lo que nos diferencia del resto del mundo.  

La cultura define nuestra identidad y cohesión con base en la herencia recibida y los elementos compartidos que nos definen como nación; constituye una construcción colectiva creada y transmitida por la sociedad de generación en generación; como ente vivo su evolución nos proyecta hacia el futuro desde nuestro presente y con nuestra experiencia histórica; sus expresiones abarcan desde la cultura popular hasta la “alta cultura”, e incluyen instituciones, arte, lengua y costumbres.  

Las siguientes citas de tres personalidades de muy diferentes posturas ideológicas coinciden en mostrar la importancia de la cultura. Para Jorge Luis Borges, “la cultura es la suma de todas las cosas que nos hacen humanos”. Según Ernesto Sabato, “la identidad argentina es una mezcla de pasión, creatividad y resiliencia”. Y de acuerdo con Juan Domingo Perón, “la cultura es el patrimonio más valioso de un pueblo”.  

Sobre las bases de esas coincidencias, es posible asegurar que la existencia y el desarrollo de nuestra cultura es la que nos define como nación independiente. Si, por el contrario, carecemos de una cultura propia, quedaremos condenados a ser una colonia dependiente de culturas ajenas. 

La reacción 

Cabe denunciar que el tratamiento del proyecto de reforma laboral se inicie en la Cámara de Senadores, contrariando la Constitución Nacional que, en su artículo 52, establece que cualquier proyecto que cree o elimine impuestos debe iniciar su tratamiento en la Cámara de Diputados.   

En definitiva y con independencia del tratamiento que merezca el resto del supuesto proyecto de modernización laboral, es imperioso rechazar del modo más categórico la aprobación de sus artículos 195 y 196, y difundir activamente las razones de ese rechazo.  

El futuro de nuestra cultura y, en gran medida, el futuro de la Argentina dependen del rechazo a este intento de destrucción de la cultura nacional.  

Escrito por
José María Fumagalli
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