En septiembre de 1955, un golpe militar puso fin al segundo gobierno del general Juan Domingo Perón. La intención de los sectores de las Fuerzas Armadas que dirigieron el golpe era eliminar definitivamente el peronismo. Perón se vio forzado a ir a un exilio que duraría 18 años. El peronismo fue proscrito, y luego de algunos vaivenes, se convocaron a elecciones bajo esas condiciones. Lo que seguiría sería una sucesión de golpes militares y dos intentos de volver a gobiernos constitucionales, todos carentes de legitimidad y terminados en fracasos.
En 1972, la Argentina transitaba los últimos tramos de la autodenominada “Revolución Argentina”, iniciada con el golpe de Estado de 1966. Pero para fin de la década, el intento de establecer un nuevo orden político-económico se veía agotado. Existía un convulsionado contexto de movilizaciones y conflictos político-sociales, del que no estuvieron ausentes el surgimiento de grupos guerrilleros, la confrontación política y la represión. En ese caótico escenario, el general Alejandro Agustín Lanusse intentó retornar a la democracia incluyendo ahora al peronismo y levantando la proscripción a Perón.
Su primer arribo a la Argentina se produjo en noviembre de 1972. En esa breve estadía, el expresidente realizó una primera reunión con dirigentes políticos de los partidos dispuestos al diálogo, y al mes siguiente quedó conformado el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI). Este proclamó la fórmula Héctor J. Cámpora-Vicente Solano Lima, que resultó electa el 11 de marzo de 1973 con el 49,59 por ciento de los votos.
EL TERCER GOBIERNO
Al asumir la presidencia el 25 de mayo, el Poder Ejecutivo dispuso una amplia amnistía para los presos políticos. Sin embargo, la violencia perduró. El enfrentamiento entre la derecha y la izquierda del peronismo se acentuó y culminó en los sangrientos hechos en las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza, el 20 de junio, durante la movilización que esperaba el retorno definitivo del líder.
La crisis provocó la renuncia de Cámpora y Solano Lima, asumiendo provisionalmente Raúl Lastiri, quien convocó a nuevas elecciones. El Partido Justicialista proclamó la fórmula Juan Perón-María Estela Martínez de Perón, que triunfó con el 61,85 por ciento de los votos. Asumieron el 12 de octubre de 1973. Para entonces, José López Rega apareció como una de las figuras más influyentes.
Perón proclamó la conciliación nacional, situándose por encima de las facciones internas y de la antinomia peronismo-antiperonismo. Una de las manifestaciones más difundidas fue su encuentro con el líder radical, Ricardo Balbín. Pese a esto, frente a la presión de la “tendencia revolucionaria”, el 1º de mayo de 1974 el presidente se definió explícitamente contra ese sector.
La violencia siguió en ascenso con asesinatos cruzados: la organización Montoneros asesinó a José Ignacio Rucci y a Rogelio Coria; por su parte, sectores de la derecha peronista y la Triple A (bajo el liderazgo de López Rega) cometieron numerosos crímenes contra intelectuales y líderes como Silvio Frondizi, Atilio López, Rodolfo Ortega Peña y el sacerdote Carlos Mugica.
En este contexto caótico, el 1º de julio de 1974 falleció el presidente Perón. María Estela “Isabel” Martínez de Perón asumió el gobierno, acentuando la influencia de López Rega. En la economía, tras la muerte del líder y debido a la “crisis del petróleo”, se manifestaron serios desequilibrios. El ministro Celestino Rodrigo realizó un brutal ajuste conocido como el “Rodrigazo”, lo que contribuyó al desgaste final del gobierno. En medio de un caos político y una violencia desatada, el golpe militar del 24 de marzo de 1976 resultó un final previsible.
