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Caras y Caretas

           

Grandes desafíos para la región

Foto: Depositphotos.com

Con varios gobiernos de derecha y unos cuantos de dudosa legitimidad institucional, los países de América latina y el Caribe enfrentan un año que podría presentar dificultades, sobre todo de orden económico.

De la economía argentina lleva hablándose años y 2024 no será una excepción, tras la reciente asunción del presidente Javier Milei. “El principal desafío es económico”, confirma el consultor y analista político Facundo Cruz. “Las medidas anunciadas por el gobierno parecen destinadas a generar, al menos en el corto plazo, una mayor inestabilidad en la economía, por lo que hay que ver si esas medidas vienen acompañadas por un plan que logre estabilizarla.” A menos de un mes de haber asumido, las calles en todo el país rugieron y cacerolearon. Y la CGT prepara un paro y movilización para el 24 de enero en todo el país.

En Bolivia, el principal reto político de 2024 es, para politóloga Vania Sandoval, reconstruir la institucionalidad. “El propio Tribunal Constitucional Plurinacional se autoprorrogó en sus funciones, vulnerando la Constitución. No existe la debida separación de poderes, se ha judicializado el ejercicio de acción política y, por ello, los temas de corrupción, por ejemplo, no pueden ser esclarecidos como se debe”, explica. También en el país vecino se han registrado protestas en las calles, aunque los medios de comunicación no las muestran.

Brasil, con Lula da Silva como presidente, ha invitado a Paraguay y Uruguay a participar en los debates del G20 en 2024, lo que garantiza que todos los miembros activos del Mercosur formarán parte durante un año del relevante foro internacional, cuya cumbre final se celebrará en noviembre en Brasilia.

Chile volvió a votar en contra de una nueva Constitución, y sostiene con esa decisión la Constitución pinochetista. Más de 6,8 millones de chilenos (55,8%) le dijeron “no” al nuevo texto. El resultado fue más ajustado que el 61,9 por ciento en contra que se alcanzó en septiembre de 2022, y esto también se refleja en la distribución del voto por el país. El principal reto del país en 2024 será económico: sostener el control de la inflación, que ya comenzó a lograrse, y evitar una catástrofe que parece inminente en el sistema privado de salud.

Al gobierno de Colombia, en el segundo año de presidencia de Gustavo Petro, le queda concretar tres objetivos fundamentales que, de una forma u otra, están relacionados entre sí. Primero, clarificar y dotar
de operatividad la política de Paz Total, de manera que permita ver los avances concretos en materia de paz y seguridad que anhela la sociedad. Segundo, buscar el equilibrio entre la transición energética y la reducción de incertidumbre y generación de confianza que reclama el sector empresarial. El tercer desafío es lograr un acuerdo nacional entre las diferentes fuerzas políticas del Congreso, en articulación con las regiones, con el fin de “sacar adelante las reformas y favorecer la gobernabilidad”.

El centro del continente

Costa Rica, uno de los países más estables de América latina, celebra unas elecciones municipales el 4 de febrero que marcarán un hito, ya que será el primer proceso municipal con total paridad de género.

Cuba lucha contra las fuerzas destructivas del imperialismo estadounidense, que le impuso un bloqueo criminal, mientras este 1° de enero se cumplieron 65 años de la Revolución encabezada por Fidel Castro y el Che Guevara.

En Ecuador ganó la derecha en manos de Daniel Noboa, por un corto período ya que en 2025 habrá nuevas elecciones y la derecha hará todo lo posible, a través del mecanismo del lawfare, para que Rafael Correa no pueda ser nuevamente elegido presidente de este país.

El Salvador decide su futuro político el 4 de febrero, en lo que puede resultar la reelección del muy popular presidente Bukele. Si esto ocurre y su partido mantiene la mayoría absoluta en el legislativo, “el país se estará alejando de la vida democrática”, sostiene José Marinero, abogado salvadoreño y analista de políticas públicas.

El presidente electo de Guatemala, Bernardo Arévalo, asumirá su cargo el próximo 14 de enero y su prioridad central es anticiparse con medidas legales a los intentos para impedírselo.

En Honduras, Xiomara Castro modifica su Ejecutivo a dos años de que acabe la Legislatura. A principio de año, entre otros anuncios, solicitó a los funcionarios que aspiran a cargos de elección popular para los comicios generales de 2025 que renuncien.

La institucionalidad en cuestión

En Perú, tras un golpe de Estado institucional de parte de la actual presidenta de la República, Dina Boluarte participó de una ceremonia en conmemoración del Día de la Institucionalidad, del Estado de
Derecho y la Defensa de la Democracia, el jueves 7 de diciembre. Como se recuerda, el Poder Ejecutivo promulgó un decreto supremo para conmemorar el fallido golpe de Estado de Pedro Castillo, cada año en esta fecha.

En México, las encuestas más recientes señalan que la oficialista Claudia Sheinbaum aventaja en preferencias, con 22 puntos porcentuales, a la opositora Xóchitl Gálvez, del Frente Amplio por México.

En Nicaragua sigue al frente Daniel Ortega y en Venezuela, Nicolás Maduro. Y no olvidar a Haití, que este 1° de enero celebró 220 años de independencia, en un contexto de crisis política, social, económica y humanitaria sin precedentes, un panorama muy sombrío para sus once millones de habitantes.

En este breve panorama de América latina y el Caribe, se observan algunos cambios relevantes. Por ejemplo, los gobiernos de derecha que tomaron el mando por asalto o que asumieron el poder de forma inestable. Otros más encriptados en el poder y algunos pocos, que han asumido de forma democrática y a la hora de gobernar convierten una democracia en un régimen autoritario, como es el caso de Javier Milei en nuestro país. Un gobierno que despliega y se apropia de una ideología anarquista de mercado, para oprimir, reprimir y destruir a su propio pueblo. Estamos frente a lo que Rita Segato llama la pedagogía de la crueldad: “Cuando hablo de una pedagogía de la crueldad me refiero a algo muy
preciso, como es la captura de algo que fluía errante e imprevisible, como es la vida, para
instalar allí la inercia y la esterilidad de la cosa, mensurable, vendible, comprable y obsolescente, como conviene al consumo en esta fase apocalíptica del capital”, explica la antropóloga. Este apocalipsis nos advierte que las luchas sociales no terminaron, que tenemos la tarea de desnaturalizar la violencia, la quita de derechos básicos, y nuestro tiempo, que es lo más sagrado que podemos tener.

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