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Pesimismo, el adversario silencioso del gobierno

Imagen: 123RF

Tres consultores analizan el estado de la opinión pública en el presente contexto de inflación, que imposibilita percibir la mejora de algunos indicadores económicos.

La idea de que todo tiempo pasado fue mejor puede ser un buen motor para el tango. Cuando esa percepción se encarna en el humor social, es una pésima señal para la política, en especial para la fuerza que esté ejerciendo el gobierno. El pesimismo sobre el futuro, que se basa solo parcialmente en realidades objetivas, es una fuerza sumamente corrosiva para cualquier oficialismo.

La derecha, representada en buena medida por los medios de comunicación del establishment, se especializa en crear un clima de oscuridad, de falta de futuro. La saga de historias de jóvenes que se van del país, que no se corrobora con ningún dato estadístico serio, es parte de la estrategia para sembrar desánimo. No es inocente. Esa pulsión instalada en el humor mayoritario cosecha una tendencia opositora.

Por supuesto que no todo es operación mediática. Hay una realidad que colabora con este clima y tiene un nombre muy concreto: inflación.

“Las expectativas de la población siguen siendo mayormente negativas. De todos modos, la asunción de Silvina Batakis en reemplazo de Martín Guzmán al frente de Ministerio de Economía abrió una ventana. Mejoró un poco la visión sobre el futuro, pero no mucho”, le dijo a Caras y Caretas el consultor Ricardo Rouvier.

Hilario Moreno, director de la consultora Dicen, coincidió con el diagnóstico: “La evaluación de la gestión del gobierno nacional no es buena. Es un porcentaje muy bajo el que sostiene que la economía está mejor que hace uno o dos años. Las expectativas son un poco mejores que la evaluación, pero también predomina la negatividad. Lo que sí hay son diferencias según las preferencias políticas. Los votantes del Frente de Todos tienen más esperanza que los opositores”.

Según el politólogo, una de las pocas decisiones económicas del gobierno que contaron con un importante aval de la sociedad fue el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Cuando se firmó tuvo un respaldo muy amplio, entre votantes oficialistas y opositores”.

Fernando Larrosa es director de la consultora CEIS. Su visión es muy similar a la de sus colegas. “El panorama es muy pesimista sobre el futuro. Incluso ocurre en sectores de clase media que sufren menos la crisis y todavía pueden darse algún gusto. La inflación genera mucha incertidumbre, los precios cambian de una semana a la otra. Una mínima estabilidad es necesaria para poder planificar y tener horizonte.”

Las cifras de Indec muestran que el desempleo bajó al 7 por ciento en el primer trimestre de 2022. Cualquiera que analice la situación de su entorno con honestidad intelectual percibe que hay más trabajo, aunque con salarios muy retrasados. ¿Por qué esta realidad no alcanza para que la población vea al menos un medio vaso lleno?

“Es cierto que hay indicadores económicos y sociales que mejoraron –dijo Rouvier–. Las economías regionales están en un buen momento. El punto es que en la población en general todo eso queda supeditado a la inflación, que se come todo lo demás. La sociedad no logra visualizar esos otros indicadores porque la inflación eclipsa el resto de los temas.”

Para Moreno, “el problema de la Argentina en este momento no es la desocupación, como fue a finales de la década de 1990. El problema central ahora es la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. En la avenida Corrientes se pueden ver filas para entrar a las pizzerías. Sin embargo, esa gente se queja igual. La mayoría de la población no percibe una mejora en la situación económica. Creció el turismo interno, también, pero no hay una percepción de mejoría que impulse el optimismo”.

En este marco tan complejo, Larrosa destacó un rasgo positivo. “Hay una contención muy grande respecto de la última gran crisis de principios de siglo. La Asignación Universal por Hijo, las moratorias jubilatorias, la tarjeta Alimentar, generan una red de contención social para una situación como esta.”

El impacto electoral

En un escenario electoral siempre juegan múltiples factores. Uno es la camiseta: los votantes que siempre acompañan al peronismo y los que no lo votarían ni que fuera la última Coca-Cola en el desierto. Otro elemento que pesa son los candidatos que finalmente se postulan por cada fuerza política y las alianzas que se construyen. Pero hay un componente más simple de analizar y muy difícil rebatir: cuando al gobierno no le está yendo bien, especialmente en el terreno económico, la oposición crece.

“Que al oficialismo le vaya mal beneficia a la oposición electoralmente. Es un hecho”, sostuvo Moreno, aunque luego matizó esa afirmación. “De todos modos, si evaluamos la última elección en la provincia de Buenos Aires, que fue casi un empate, Juntos por el Cambio no sacó más votos que en 2019. El punto es que el FdT perdió mucho apoyo. Lo que muestra esto es que los votos que perdió el peronismo no tienen todavía una representación clara. Apareció el fenómeno de Javier Milei, pero ahora se está desinflando. El recuerdo de lo que fue el gobierno de (Mauricio) Macri todavía está muy fresco. Hay votantes que no son frentetodistas duros que también consideran que Macri fue peor.”

Para Larrosa, en cambio, la situación del FdT es un poco más compleja y menos difusa. “La veo muy complicada para el oficialismo si las elecciones fueran hoy. Es cierto que a Juntos por el Cambio le fue muy mal en la gestión, pero eso fue hace dos años y medio. El Frente de Todos es ahora. Y si miramos la historia reciente, todo demuestra que un gobierno no se reelige si hay crisis económica. El punto es que falta mucho todavía para las elecciones. El escenario puede cambiar.”

Rouvier incorporó en su análisis los problemas internos del gobierno y la exposición que ese conflicto tuvo en las últimas semanas. “La pelea entre la vicepresidenta y el Presidente produce rechazo en la mayoría de la sociedad. Sin embargo, en el núcleo duro del Frente de Todos es diferente.”

“Respecto del escenario electoral –agregó el sociólogo–, más que el FdT lo que sostiene un piso electoral del oficialismo son los candidatos. Cuando se mide por espacio político, Juntos por el Cambio gana cómodo. Ahora, al medir por candidatos, la situación se empareja un poco más.”

Falta poco más de un año para las próximas primarias, pero sólo seis meses para que el país ingrese en modo electoral. Son los 180 días clave para que el gobierno logre revertir la tendencia de la inflación y el ánimo social, que a esta altura son la misma cosa.

Escrito por
Demián Verduga
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