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“Este proceso ha sido una fiesta”

Ingrid Pelicori cuenta los entretelones de Bergman y Liv. Correspondencia amorosa, dirigida por Leonor Manso e inspirada en la relación de Ingman Bergman y Liv Ullman, un vínculo artístico y personal que, aun finalizada la pareja, mantuvieron a lo largo de toda su vida. La actriz también habla sobre sus sueños y proyectos futuros.

Ingrid Pelicori siente el escenario como un lugar seguro, el más seguro que puede existir, y vive su trabajo como una verdadera fiesta. Este viernes 12 de marzo estrena a las 20.30 Bergman y Liv. Correspondencia amorosa, con Osmar Nuñez, dirigida por Leonor Manso, en el porteño Teatro 25 de Mayo

–¿De qué trata Bergman y Liv…?

–Junto a Osmar Nuñez, con dirección de Leonor Manso, escrita por Lazaro Droznes, la obra es el resultado de una investigación sobre el vínculo entre Ingmar Bergman y Liv Ullman a partir de muy diversos materiales: textos, entrevistas, películas que hicieron juntos y que están fuertemente enlazadas con sus vidas. Inspirado en estos materiales, el autor imagina un profundo intercambio epistolar –desde que se separan como pareja hasta la muerte de Bergman– donde se desarrolla el vínculo que tuvieron, y las distintas etapas que atravesaron en el arte y en la vida. Bergman y Liv Ullman se conocieron filmando, fueron pareja durante cinco años, tuvieron una hija, luego se separaron. Pero aun después de finalizada la relación sentimental, el vínculo artístico y personal continuó –con sus diferentes temperaturas emocionales– a lo largo de toda la vida. Esta correspondencia amorosa, entonces, va narrando la transformación de un amor, nacido como “amor romántico”, con sus luces y sus sombras, y devenido con el tiempo y el crecimiento personal en un vínculo igualitario, en otro tipo de amor. Un amor sereno que les permitirá acompañarse y compartir para siempre alegrías y tristezas.

–¿Cómo fue la preparación de esta obra que seguramente se diferenció de otros procesos de ensayo?

–El proceso de ensayo fue muy particular, debido a la pandemia. Intentamos cuidarnos, cumplir los protocolos. Ensayamos durante un tiempo en mi terraza, es decir, al aire libre. Allí hicimos nuestras primeras lecturas y aproximaciones al material. Nos entusiasmó mucho sumergirnos en el universo de Bergman y Liv Ullmann, sus autobiografías, sus entrevistas. Fue un gran placer volver a ver algunas de sus películas, y ver quizá por primera vez algunas otras. Fue un recorrido hermoso por la vida y la obra de estos enormes artistas, que nos acompañó en muchos momentos de esta pandemia, y nos hizo conectarnos con el costado más bello de la vida. En algún momento de este proceso se integró al equipo Graciela Galán, que fue quien propuso el diseño espacial, sugirió colores y formas. Y contribuyó con su especial sensibilidad a crear un mundo bello y mágico. En todo este proceso, tan especial, donde hubo que inventar modos y estrategias, fue muy importante el sostén permanente de nuestra productora Alejandra García, que hizo malabarismos increíbles para que pese a las limitaciones de la pandemia todo se concretara del mejor modo. Lo disfrutamos mucho. Para mí, trabajar con Osmar es un gran placer. Veníamos de compartir otro proyecto: Agamenón, de Esquilo, que pensamos reestrenar cuando sea posible. Es un gran compañero, una persona muy sensible y amorosa, y un actor que admiro mucho, profundo, inteligente, y con un instrumento expresivo muy poderoso. Y ser dirigida por Leonor Manso es siempre un gran aprendizaje y una gran alegría. Tuve la gran fortuna de trabajar con ella muchas veces, ya sea siendo dirigida por ella, ya sea compartiendo con ella el escenario. Y siempre es una felicidad, por su gran sabiduría, su generosidad, su pasión y su compromiso. Me siento muy honrada de trabajar con estas personas y estos artistas. En ese sentido, este proceso ha sido una fiesta.

–¿Estás preparando una obra con Cristina Banegas?

–Estoy en otro hermoso proyecto junto con Claudia Cantero y con dirección de Cristina Banegas. Durante 2020 estuvimos trabajando las tres en una adaptación de La débil mental, una novela de Ariana Harwicz, un material muy rico, muy intenso. Próximamente empezaremos a tener ensayos presenciales. Hasta ahora todo el trabajo lo hemos hecho por Zoom. El estreno está previsto para septiembre en el Galpón de Guevara. Es una obra que indaga en algunos aspectos muy controvertidos de lo femenino, como la maternidad –desmitificándola–, la relación madre-hija (y lo que el psicoanálisis conceptualizó como “estrago materno”), el amor romántico (y su pesadilla). La autora, si bien es una reconocida novelista, trabaja con procedimientos de mucha teatralidad, y con una gran elaboración de lenguaje, y ha creado un material muy atractivo para actuar. Meterse en ese mundo, ponerle el cuerpo, es un precioso desafío. En este caso somos un equipo íntegramente femenino, y estamos muy entusiasmadas con este proyecto.

–¿Qué hay de Papá Bianco y los Alonso?

–Es una obra de teatro documental que hicimos con mi hermana Irina Alonso, sobre nuestra familia de actores: nuestro padre, Ernesto Bianco, y nuestra madre, Iris Alonso, y sus hermanos Pola y Tito Alonso. La estrenamos en el Teatro del Pueblo, tuvimos un arranque hermoso, pero debimos suspenderla por la pandemia. En cuanto sea posible, la vamos a retomar.

–¿Tenés algún otro proyecto en mente?

–Tengo unos cuantos proyectos en el mediano plazo. Este año de reclusión sirvió para avanzar en algunos de ellos. Por ejemplo, presentamos al Incaa un proyecto de cine documental, con mi hermana, también sobre nuestra familia. Por otro lado, en estos días nos confirman si se repone en el Teatro San Martín la obra Cae la noche tropical, de Manuel Puig, junto a Leonor Manso y con dirección de Pablo Messiez. Estábamos a punto de reponerla el año pasado cuando empezó la cuarentena. Fue un espectáculo que quisimos mucho, y que nos hizo muy felices cuando lo estrenamos en 2018.

TRAYECTORIA

Desde 1978, Ingrid Pelicori sostiene una ininterrumpida labor en teatro y lleva realizados alrededor de setenta espectáculos. También se ha desempeñado en cine, radio y televisión. Participó del ciclo Teatro Abierto e integró el elenco estable del Teatro San Martín hasta su disolución. Interpretó obras de Chéjov, Strindberg, Ibsen, Shakespeare, Harold Pinter, Elfriede Jelinek, Discépolo, Berkoff, Brecht, Griselda Gambaro, Albert Camus, Carlos Gorostiza, Mariano Tenconi Blanco, Jacobo Langsner, Diego Manso y Cristina Escofet, entre otros. Trabajó con los más variados directores: Laura Yusem, Rubens Correa, Inda Ledesma, Roberto Villanueva, Rubén Szuchmacher, Manuel Iedvabni, Hugo Urquijo, Leonor Manso, Juan Carlos Gené, Francisco Javier, Analía Fedra García, Pablo Messiez, y lista continúa.  En televisión participó de El oro y el barro, Alta comedia, Vulnerables, Farsantes. También actuó en cine, en Tiempo de revancha, El agujero en la pared, Casi no nos dimos cuenta, Temporal, El astillero, Vísperas. Realizó numerosos espectáculos sobre textos poéticos, y condujo Antología de aire, programa de poesía en Radio Nacional Clásica. También ha realizado traducciones y versiones para la escena de numerosas piezas teatrales, como Troyanas, de Eurípides/Sartre; Hamlet, Bajo el bosque de leche, de D. Thomas, Enrique IV, de Pirandello. Fue premiada y reconocida por muchos de sus trabajos. Recibió los premios Ace, María Guerrero, Trinidad Guevara, Teatro del Mundo, Konex, Podestá, Luisa Vehil, Getea. Y en cine, fue distinguida en el rubro Mejor actuación en Festilatino, y premiada en el Festival de Cine Inusual. Estuvo dos veces nominada a los Premios Cóndor y a los Premios Martín Fierro.

Escrito por
Daniela Lozano
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