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EN LA ARENA

Desde su debut en el Frente del Sur para enfrentar a Menem hasta su incorporación al Frente de Todos para detener a Macri. Solanas, con aciertos y errores, siempre fue fiel a sus convicciones y mirada de la Argentina.

“Escuchá, Alcira, estos se creen que me van a callar. Me voy a meter en política para reventar a este hijo de puta y vos me tenés que acompañar”, le dijo Pino Solanas a la socióloga Alcira Argumedo en cuanto la vio entrar a la habitación del sanatorio donde Solanas estaba internado tras recibir seis balazos en sus piernas el 22 de mayo de 1992. Dos sujetos con nariz de payaso y cotillón de circo le dispararon. “Si no te callás, la próxima va a la cabeza”, le advirtieron. Para la Policía Bonaerense se trató de un asalto común.

Aquellas balas fueron la respuesta a una serie de denuncias que Pino hacía contra Carlos Menem. “Es una comadreja rapiñera, y este carnaval no tiene nada que ver con el peronismo”, repetía. El entonces presidente lo demandó judicialmente. “Es una comadreja rapiñera”, insistió ante la Justicia. A la noche siguiente, las balas dispararon el ingreso de Pino a la política partidaria. La puerta se la abrió el entonces diputado nacional Luis Brunati, con quien luego compartiría más de quince años de militancia.

“Yo estaba por fuera del peronismo menemista y exploraba con quiénes se podía articular una oposición a Menem”, señala Brunati. Una noche me reuní con el dirigente socialista Emilio Corbière en mi despacho de la Cámara de Diputados. Se venían las elecciones en Capital Federal y no teníamos candidato. Corbière dijo que había que hablar con Pino Solanas. Nos reunimos y aceptó. Una de las condiciones que puso fue que se llamara Frente del Sur”, relata Brunati.

En las elecciones legislativas de 1992, el Frente del Sur obtuvo el 7,44 por ciento en la provincia de Buenos Aires con la candidatura de Pino a senador.

“Éramos muy inocentes. No sabíamos nada de construcción, de organización y menos en la provincia donde el Partido Justicialista dominaba todo. Hacíamos campaña en una camioneta destartalada. Estábamos con un periodista yanqui que me decía que no entendía por qué Pino, pudiendo hacer películas y dirigirse a mucha gente, prefería ir a un barrio para hablar con cada vecino”, recuerda Argumedo.

Pino viajó a París y al volver, en abril de 1992, selló un acuerdo con el Fredejuso de Chacho Álvarez. El nombre de esa unión fue Frente Grande. Solanas iría como candidato en provincia y Chacho en Capital. Los ejes centrales del discurso eran el rechazo a las privatizaciones y al Pacto de Olivos. El Frente Grande ganaba influencia gracias a su capacidad discursiva en los medios.

Sin embargo, a fines de 1994, Pino rompió tras el llamado “Pacto del Molino”, donde Álvarez y Graciela Fernández Meijide firmaron un acuerdo con PAIS, el espacio político de José Octavio “Pilo” Bordón, de filiación peronista, que alumbraría al Frente País Solidario (Frepaso). Para Pino, ese acuerdo no planteaba una alternativa real al menemismo reinante. Desencantado con la política partidaria, se retiró temporalmente, y durante el segundo mandato del riojano se dedicó al cine.

DESPUÉS DEL SAQUEO

La crisis de 2001 y los años posteriores hicieron que Pino se replanteara la posibilidad de volver a la política partidaria. Antes de alumbrar Proyecto Sur, conducía un espacio político no partidario abocado a la política energética nacional, con referentes de enorme prestigio, como Félix Herrero: “Cuando Pino se volcó a la acción político-partidaria con Proyecto Sur dio una fuerte dimensión a la independencia energética y se nutrió del pensamiento del Grupo Moreno (Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora)”.

En 2003, Pino se reunió con Néstor Kirchner. Le planteó la necesidad de cambiar la matriz de la política energética. “Néstor estaba de acuerdo pero nos dio respuestas que nos parecieron demasiado lejanas y poco concretas”, señala Argumedo.

Proyecto Sur se ubicó como un espacio de oposición al kirchnerismo. Denunciaba que Néstor y después Cristina mantenían las privatizaciones de las empresas y de los recursos. “Incluso no estuvimos satisfechos con la nacionalización parcial del 51 por ciento de YPF”, agrega Félix Herrero.

Pino pegaba duro y se anotaba en la denuncia feroz por la “corrupción K” desde los estudios de TN. Sin embargo, el 4 de julio de 2011, durante un debate televisivo de cara a las elecciones de jefe de Gobierno de la ciudad, Daniel Filmus lo cruzó: “Vos decís que tenés diferencias con nosotros pero en el Congreso votás casi todos nuestros proyectos”. Pino no contestó.

Argumedo agrega: “Es obvio que en muchos puntos tuvimos acuerdos con el kirchnerismo. Pero lo veíamos cegado, mucho Laclau, y eso hacía que compañeros valiosos se fueran de allí. Esa era nuestra crítica, entre muchas otras, por supuesto”.

EL ENEMIGO PRINCIPAL

“Para entender la trayectoria política de Pino hay que saber que su obsesión siempre fueron las políticas frentistas en contra del neoliberalismo. Y el neoliberalismo es Macri”, señala Lorena Paeta, asesora de Pino durante casi 20 años. Argumedo suscribe ese análisis. “En algún punto toma la idea del enemigo principal propia de Mao. Pero centralmente se ve la raigambre peronista de esas convicciones”. Lo cierto es que Pino sorprendió y formó UNEN con la Coalición Cívica de Carrió, el GEN de Margarita Stolbizer y el Partido Socialista. “Lo peor del radicalismo gorila”, apunta Brunati, quien no compartía esa táctica.

Tras un viaje por Estados Unidos, Carrió insinuó la posibilidad de acercarse al PRO para ganarle al kirchnerismo. “Mi límite es Macri”, la frenó Pino en seco en una escalinata del Congreso, revela una testigo de esa charla.

En las elecciones de 2015, Proyecto Sur no presenta candidatura presidencial. “Hemos trabajado para conformar un gran frente con todos los sectores de la centroizquierda y del peronismo opositor para crear una alternativa de poder. No lo he logrado y por eso he decidido no presentarme”, argumentaba Pino.

A medida que los años macristas desgarraban al país, Pino bajó el volumen de sus críticas al kirchnerismo y empezó a ubicarse dentro del radar de un posible marco de alianzas en un amplio frente antineoliberal.

En enero de 2019 hacía notas desde la playa: “Hay que hacer un gran frente patriótico para que se vaya Macri. Él es el mal mayor y no puede haber cuatro años más de macrismo”. Con esa línea, Pino lanzó en la Facultad de Medicina su propuesta en un acto que cerró Máximo Kirchner.

La decisión de sumarse al Frente de Todos y sacarse selfies con Cristina Kirchner generó desencanto (una vez más) en sectores de Proyecto Sur, pero de menor peso que cuando se unió a Carrió. Los armadores del encuentro entre Cristina y Pino fueron Mario Cafiero y Oscar Parrilli.

El 11 de agosto y el 27 de octubre de 2019, Pino festejó la victoria del Frente de Todos. Era el triunfo de su propuesta también. Poco después, aceptó ser embajador argentino ante la Unesco y partió a París.

Escrito por
Francisco Yofre
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