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Caras y Caretas

           

El Indio y la potencia de lo popular

FOTO: NA (DANIEL VIDES).

El fenómeno alrededor del Indio Solari no solo da cuenta de la masividad de su trabajo sino también de su capacidad para interpelar a distintas generaciones de seguidores.

La muerte del Indio Solari tuvo un impacto social que probablemente nadie haya imaginado. Podíamos esperar peregrinaciones de personas sueltas buscando encontrarse para compartir dolores, abrazos, banderas o canciones. Era lógico que durante unas horas sonaran sus temas en las radios masivas, como pagando una deuda hacia ese universo redondo generalmente maltratado por los grupos comerciales. Parecía inevitable que se enviara a movileros a la puerta de su casa a buscar ropa sucia o humanos rotos y mal parados. Sin embargo, la potencia de lo popular produjo una grieta que, aunque seguramente pronto taparán para olvidarla, dejó que apareciera una historia de resistencia que existe en ciertos márgenes, ahí donde se entiende que las reglas que regulan la vida no son construidas en común sino impuestas.

En la mañana, por las calles de ese viernes, nos fue común escuchar involuntariamente, pero con secreta hermandad, mensajes o llamados de alguien lamentando o compartiendo la noticia, diciendo que le han dicho que parece y buscando confirmación por las dudas de que la muerte traicionera pudiera no haber sido. Las calles traían la voz inconfundible y el rock bien rockeado. Alguno te saludaba cómplice a vos, que ibas cantando sin escucharte. El algoritmo enloqueció porque no imaginaba que miles estarían buscando “Jijiji” o “Todo un palo” o “Juguetes perdidos” o “Un ángel para tu soledad”, o la dolorosa “Encuentro con un ángel amateur”. Los televisores, al pasar por un local abierto, mostraban clips de los Redondos en silencio. ¿Cómo era que de repente el Indio había llegado a donde tal vez no buscó nunca llegar?

Y se comparó la convocatoria popular y autogestiva para despedirlo con los funerales de Gardel, de Evita y de Maradona. Incluso algunos se atrevieron a nombrar a Perón en lugares donde parece que aún sigue prohibido, como en tiempos después de 1955. La idea de “lo popular” giró en torno a la noción de masividad, pero las personas, el pueblo –ricotero y no– comenzó con su propia dinámica a ponerle sentido a ese concepto.

Foto: NA (Edgardo Kevorkian).

Lo popular

POPULAR (Real Academia Española)

  1. Perteneciente o relativo al pueblo.
  2. Que es peculiar del pueblo o procede de él. Lírica popular. Folclórico, tradicional.
  3. Perteneciente o relativo a la parte menos favorecida del pueblo.
  4. Que está al alcance de la gente con menos recursos económicos o con menos desarrollo cultural. Precios populares. Económico, barato, asequible.
  5. Que es estimado o, al menos, conocido por el público en general.

CULTURA POPULAR

  1. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.

No se puso en duda que el Indio es un artista popular. Lo que no parece tan unánime es el motivo por el cual lo es. Los miles de usos que fueron dados en estos días –muchos de ellos parecen confundir al Indio con Francella o a los ricoteros con los caídos del sistema– terminan dejando la idea del arte popular como una cáscara vacía o como una bolsa en la que cabe cualquier conceptualización, que es más o menos lo mismo.

Los artistas populares son aquellos que son capaces de asumir el punto de vista de los sectores que, sean o no marginados, construyen su identidad como subalternos en el régimen del poder, enajenados de la capacidad de poner reglas a otro conjunto social o comunidad, y que en su relación con los públicos establecen más un vínculo horizontal de representación que uno de jerarquía. Son artistas populares porque miran el mundo desde ese lugar, resisten a esa fuerza mayor que impone las reglas, y expresan, en una lengua compartida con las mayorías, la poética de esa resistencia frente a las condiciones de esa regulación de la vida establecidas por el poder.

El mismo día en que se conoció la noticia del fallecimiento, casi de modo unánime, la mayoría de los medios hicieron de su desarrollo y de su impacto en el público el centro de su producción. Desde temprano, tanto abriendo a la participación de oyentes como tomando testimonios en puntos neurálgicos de la ciudad, se escucharon miles de voces de ricoteros y no tanto siendo hablados por las frases icónicas de las canciones. Lo primero que apareció en la gran mayoría de las personas que contaron sus experiencias y las historias con los Redondos refería más o menos el mismo concepto: “Sus letras me representaban. En muchos momentos de mi vida hubo una frase del Indio que decía lo que yo sentía”.

Un listado de las más repetidas, carente de todo rigor científico, incluye “Vivir solo cuesta vida”, “El lujo es vulgaridad”, “Todo preso es político”, “Violencia es mentir”, “El futuro llegó hace rato”, “Cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón”, “Nadie es capaz de matarte en mi alma”, entre tantas otras. Todas frases abiertas, que incluso podrían representar cosas diferentes para cada uno, pero siempre asociadas con su potencia reparadora. El propio Solari se refirió muchas veces al habla poética, cuya condición es que solo se completa en la escucha. En particular la escucha de sus letras, que es a la vez que individual colectiva, sin duda ancla en sentimientos personales, en las múltiples resistencias, en la capacidad de valorizar el propio deseo. Entre todas esas frases icónicas hubo una, del tema “Juguetes perdidos”, que me sorprendió porque fue recurrentemente mencionada ese aciago viernes: “Cuanto más alto trepa el monito, (así es la vida) el culo más se le ve”. En esta frase el poeta asume explícitamente el punto de vista, está siendo el que mira, está abajo del trepador. Desde ese lugar el Indio se paraba para cantar.

Escrito por
Daniel Cholakian
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