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Caras y Caretas

           

La tercera

NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ENERO 30: El capitán de la Selección argentina, Lionel Messi, llenó de elogios al cuerpo técnico encabezado por el entrenador Lionel Scaloni y sostuvo que \"son todos espectaculares\", mientras que afirmó que \"no se equivocaron nunca\" a lo largo del Mundial de Qatar 2022. FOTO NA: REUTERS/Kai Pfaffenbach

Bajo la dirección técnica de Lionel Scaloni, la Selección Argentina tuvo una actuación memorable en el último mundial y se consagró campeona, con la melodía dulzona de “Muchachos” que ocupó las cabezas y los corazones de los hinchas.

El tiempo resulta determinante para medir la dimensión de un logro obtenido, y con el paso de los años el valor aumenta considerablemente. El Mundial de fútbol 2026 está por comenzar en pocos días, y el título que alcanzó el seleccionado argentino hace tres años y medio en Qatar todavía se mantiene latente. Los sucesos transcurridos en Oriente fueron cinematográficos desde el principio, y la celebración en el estadio Lusail de Doha transmitió el reflejo de un torneo memorable.

El camino de Argentina no fue grato en el inicio, cuando la incertidumbre y las dudas se apoderaron luego de la derrota 2-1 ante Arabia Saudita. El resultado adverso abrió muchos interrogantes, que serían despejados desde la intimidad del plantel. La participación de Messi no fue decisiva durante la primera parte de ese partido y, si bien definió con categoría el penal a los diez minutos de juego, fue rodeado correctamente por los saudíes.

Las chances de aumentar la ventaja fueron apareciendo, pero las posiciones adelantadas también impidieron el segundo gol. Arabia no remató al arco en todo el primer período, pero ocurrió lo contrario en el segundo. El equipo de Renard dio vuelta el resultado en cinco minutos, a partir de la confusión defensiva que exhibió Argentina. El final encontró a un plantel argentino sin ideas ni reacción para por lo menos llegar al empate. El panorama en adelante aparecía complejo, ya que se estimaba que Arabia era el rival más débil del Grupo C.

El partido ante México pasaba a ser crucial. El técnico Lionel Scaloni decidió cinco modificaciones para ese compromiso. El plantel consolidado en las eliminatorias cambiaba mucho, al menos en los nombres. El nerviosismo se mantuvo hasta los 19 minutos del segundo tiempo, cuando Messi convirtió el primer gol y pudo destrabar un partido que se presentaba parejo. Los nombres de Mac Allister, Enzo Fernández, Julián Álvarez y Lisandro Martínez comenzaban a tener más protagonismo. El segundo de estos cuatro fue el que aumentó la ventaja cerca del final.

La clasificación había quedado más cerca, y Argentina hasta podía ser el primero en su zona si superaba a Polonia. La definición ante los europeos también llegó en la segunda mitad, con las resoluciones de Mac Allister y Álvarez. Argentina había sido más insistente en el primer período, y la gran chance la tuvo el capitán Messi desde el punto del penal, pero el arquero Szczesny le desvió el remate con la mano derecha.

El rival que esperaba en esa instancia era Australia, sin tradición futbolística, pero con la preocupación que puede generar un desconocido. El desarrollo no fue sencillo, e incluso los australianos estuvieron muy cerca de llegar a la igualdad en el final, pero Martínez evitó lo que hubiera sido el empate en dos. La victoria fue por los goles de Messi y Álvarez, aunque el temor llegó cuando Enzo Fernández hizo uno en contra de su arco.

EL CAMINO A LA GLORIA

Argentina se instalaba en cuartos de final, y la euforia de los hinchas crecía en la misma proporción por las calles de la capital de Qatar. La cantidad de argentinos que circulaban por Doha había aumentado en esos días, y la mayor concentración se exhibía en la zona de Souq Waqif, el lugar donde se encuentra la escultura del dedo pulgar dorado, un punto clave para esos acontecimientos durante el torneo. Souq Waqif fue durante mucho tiempo un mercado al aire libre para los beduinos (nómadas que históricamente habitaron los desiertos de Arabia y Siria), para llevar lana y animales que comercializaban para las necesidades diarias.

El dramatismo del partido ante los neerlandeses, que forzaron el tiempo extra por el gol de Wout Weghorst en el descuento, y que desembocó en la definición por penales, resultó extremo. Argentina se adelantó con los festejos de Molina y Messi de penal, y en siete minutos Weghorst hizo dos para extender el suspenso. Argentina estuvo cerca de ganarlo en el suplementario, pero necesitó la siguiente instancia para estar entre los cuatro mejores. Martínez atajó dos penales, Argentina metió cuatro y Países Bajos tres. Lo que quedó sellado fue el pelotazo de Paredes hacia el banco de suplentes neerlandés, y la histórica frase de Messi a Weghorst: “¿Qué mirás, bobo? Anda pa’ allá, bobo”. El rosarino estaba dando una entrevista y, cuando se dio cuenta de que el delantero lo miraba desafiante, le respondió.

La Selección Argentina, después de todo el nerviosismo por lo ocurrido ante Países Bajos, jugó su partido más tranquilo ante Croacia. El triunfo 3-0 (Messi de penal y dos de Álvarez) fue contundente desde el juego ofrecido, y no admitió discusiones. El equipo se había instalado en la final del 18 de diciembre, el día que todos querían estar presentes.

El boulevard Lusail es una avenida ancha que se ubica a pocas cuadras del estadio, y era uno de los puntos de encuentro de los argentinos. Contiene negocios de ambos lados, algunos de marcas reconocidas, y de noche se destaca más por la iluminación que poseen sus columnas y farolas. El lugar se fue poblando de camisetas celestes y blancas, y la proporción era de nueve a uno con respecto a los franceses. Los que llegaban lo hacían desde distintos barrios. El Barwa Barahat Al Janoub se convirtió en un ícono en ese aspecto. El sitio fue uno de los focos de la pasión mundialista. El complejo fue construido especialmente para el Mundial, con una capacidad para 12 mil personas. El número oficial de argentinos alojados fue de 7.500, pero hay que sumar algunos más, ya que inflaban los colchones de agua para conseguir lugares extra.

LA CONSAGRACIÓN

La meta era estar en la final de la Copa del Mundo. Lo que sucedió en el campo de juego fue infamante, muy superior a lo que había ocurrido ante los neerlandeses. Las subidas y bajadas emocionales fueron constantes. Argentina jugó 80 minutos a puro esplendor, con un gol de Di María a partir de una acción colectiva que quedó marcada. Messi había convertido el primero de penal. Francia, en un minuto, igualó a través de Mbappé. El alargue le agregó más tensión. Messi volvió a festejar con una convalidación que tardó en confirmarse, y luego Mbappé empató con otro penal. La definición con los remates llegaba otra vez.

El que empezó fue Mbappé, que tuvo un día brillante y marcaba el cuarto gol. Martínez alcanzó a tocar la pelota pero no pudo evitarlo. Messi igualó con un toque suave, ubicándola hacia la izquierda de Lloris, que se fue para el otro palo. La similitud que tuvo con el penal que Diego Maradona le hizo a Italia en la definición de la semifinal del Mundial 90 fue total.

El ingresado Coman era el siguiente. El del Bayern Munich alemán eligió el mismo lugar que Mbappé, pero Martínez puso las manos firmes y lo evitó. El arquero dio varios saltos para festejar con el puño cerrado en lo más alto. Dybala, que había ingresado para patear en el último minuto del suplementario, lo hizo con un zurdazo al medio y convirtió. Tchouaméni tiró la pelota afuera y otra vez el grito de los argentinos se hizo notar en la cancha. Martínez se volvió a destacar con un baile moviendo su figura hacia ambos laterales.

Paredes hizo el suyo con un derechazo cruzado que el arquero no pudo alcanzar. Si Francia no convertía se desataba el festejo, pero Muani descontó con un violento derechazo arriba, al medio. El árbitro tuvo que darle la orden a Martínez de que se dirigiera hacia el arco, cuando buscó desconcentrar al francés.

Montiel, que ocupó el lugar de Molina en el tiempo extra, era el encargado del cuarto: convirtió con un tiro cruzado hacia la derecha del arquero, que eligió el otro sector. El ahora futbolista de River terminó ofreciendo el gol del título para Argentina, y de inmediato apareció el llanto entre todos los integrantes del equipo. Argentina llegaba a la gloria, esa que se había empecinado en desaparecer en el partido decisivo de ocho años antes. El tercer título del ciclo comandado por Scaloni había llegado, y un grupo de jugadores que tenían atravesado el dolor de las otras definiciones perdidas finalmente pudo desahogarse. Messi, puntualmente, entre todos ellos.

Escrito por
Adrián De Benedictis
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