En un presente hiperconectado, cada vez más artistas hispanohablantes parecen inclinarse hacia un revisionismo de ritmos locales. Quizás C. Tangana, con su galardonado álbum El madrileño (2021), fue quien inauguró una serie a la que más tarde, en 2025, se sumaron Debí tirar más fotos (Bad Bunny), Latinaje (Cazzu), La vida era más corta (Milo J) y Lux (Rosalía). Jorge Drexler, con más de treinta años de carrera pero un oído sensible a los nuevos vientos, se suma a la corriente con Taracá, su último trabajo de estudio publicado el pasado 13 de marzo.
La onomatopeya que da nombre al álbum, “taracá”, hace alusión al sonido del repique del candombe. La referencia se hace evidente en la tercera canción del disco, “El tambor chico”: “Allá va el chico dando guerra (taracá, taracá, taracá) / Media corchea después de la tierra (taracá, taracá, taracá)”. Pero, ¿por qué volver a las raíces? ¿Por qué ahora? Rolo Fernández, fundador de la Rueda de Candombe, banda que colaboró en la instrumentación de ese y otro tema del disco, puede ofrecer algunas respuestas al respecto.
En principio, Taracá está atravesado por dos líneas de influencia: por un lado, la búsqueda inédita que atravesó al cantautor tras la muerte de su padre, Günther, a quien dedica el disco; y, por el otro, en un sentido más estructural a nivel sonoro, la insurgencia de un nuevo movimiento de candombe en las calles de Montevideo.
“Al escuchar un tambor, cualquier uruguayo repartido por el mundo sabe que ese sonido corresponde a su casa. Porque suena distinto, y el candombe es algo que solamente sale de acá”, afirma Rolo.

El llamado del tambor
El proyecto, también integrado por Darío Terán, Claudio Martínez, Hernán Peyrou, Alejandro Luzardo y Diego Paredes, está inspirado en las rodas de samba de Brasil. “Vimos que lo que pasaba en las rodas era fuerte, la gente conectaba con su música y la celebraba. Entonces, empezamos a preguntarnos si se podría hacer algo parecido acá, con el candombe”, recuenta el líder de la formación.
En noviembre de 2024, lanzaron la iniciativa en la rambla Sur de Montevideo, con el bar Santa Catalina como espacio de encuentro. A pesar de hacerse los lunes a la noche, la iniciativa logró tanta adhesión entre los vecinos que, al mes de comenzar, tuvieron que mudarse a la plaza de enfrente porque ya eran más de trescientas personas en la vereda del bar. “Siempre jodemos con que gracias a Dios que había una plaza enfrente, si no no sabíamos qué pasaba”, bromea.
Y todo indica que ese proceso de identificación que interpeló a los que se sumaron al movimiento hizo eco, porque a tres semanas de comenzado el proyecto, Jorge Drexler lo compartió en sus historias de Instagram. Ese intercambio dio lugar a una serie de colaboraciones: Drexler hizo una aparición en la plaza para sumarse al movimiento y cantar unos temas; luego, convocó a los músicos a tocar con él en el Estadio Centenario, en el entretiempo de un partido del seleccionado uruguayo de fútbol, y la sociedad creativa alcanzó su summum en “El tambor chico” y “¿Qué será que es?”, las dos canciones del nuevo álbum del uruguayo que cuentan con la instrumentación de la Rueda de Candombe.
Rolo Fernández describe la experiencia de grabación como una “cocina” colaborativa. “(Drexler) nos hizo sentir libres para dar nuestro punto de vista, y eso enriqueció muchísimo el proceso”, señala, para luego destacar que fue valioso trabajar en un proyecto con productores de renombre como Tadu Vázquez, Carles “Campi” Campón, Gabo Lugo y Mauro (estos últimos, reconocidos por su trabajo con grandes nombres como Bad Bunny, Tainy y Young Miko, artista invitada en el track 5 de Taracá).
Para la banda, un proyecto relativamente nuevo que ni siquiera cuenta con música publicada en plataformas digitales, aparecer como colaboradores en el nuevo álbum de Drexler (artista que acumula diecisiete premios Grammy Latinos, un premio Oscar y un premio Goya) es un gran empujón. “Lo primero que aparece en nuestro Spotify es un tema con Drexler. Es muy fuerte”, comenta Rolo con entusiasmo.
El líder de la Rueda de Candombe hace hincapié en que el proyecto trascendió mucho más de lo que podrían haber imaginado, con participación en festivales internacionales y notas en medios extranjeros como The Guardian. “Andá a saber a dónde nos lleva en el futuro”, fantasea, y sentencia: “Esto recién empieza”.
