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Caras y Caretas

           

La fiesta de la crisis y el horror

Ambientada en 2001, En cada lugar del mundo, en este instante habla también, un poco, del presente, como explica en esta entrevista su director, Martín Mir.

Estrenada en 2025 bajo la dirección Martín Mir y con la actuación de Lucas Delgado, Manuela Fernández Vivian y Julián Vilar, En cada lugar del mundo, en este instante cuenta la historia de un matrimonio desgastado que intenta sobrevivir en el contexto de la crisis de 2001. Caras y Caretas presenció una función y conversó con el director y dramaturgo de la obra.

–¿Cómo surgió esta obra?

–Empezamos a ensayar en noviembre de 2023. Mis premisas iniciales eran muy vagas: un matrimonio en crisis ve interrumpido su viaje rumbo a unas vacaciones y se ve obligado a parar en una pieza muy humilde, siendo ellos de una posición más acomodada. Sabía que habría un tercero que me iba a permitir dar aire entre la combustión que generaría el uno-dos de la pareja. No tenía muy claro si viajaba con ellos o qué, pero que estaría por allí generando cambios y nuevas distribuciones del relato. Milei se convertía en presidente y en la calle se escuchaba mucho la frase “se viene el 2001”. Es totalmente anecdótico pero en diciembre uno siempre encuentra motivos para festejar. Y en aquel diciembre de los festejos de cierre de año y encuentros, tuve la misma sensación que había tenido en aquel 2001. Mi viejo me había llevado a ver los festejos de Racing campeón, tenía 15 años y no lo había visto nunca. Somos de zona Sur, de Berazategui. Al regresar en auto por la avenida Mitre las calles ardían, fogatas, humo negro y olor a goma, cacerolas y el grito de la gente. Hacía nada había estado gritando dale campeón y ahora estaba viendo eso. Lo mismo en 2023, esa sensación de estar brindando y sonriendo, bailando y poniendo música fuerte mientras a lo lejos venía la tormenta. Hay algo en ese gesto muy argentino. La fiesta sobre la crisis y el horror. En ese sentido 2001 se volvió nuestro contexto histórico en diálogo con este 2001 fantasmal que vivimos ahora (fantasma que va tomando cada vez más cuerpo).

–¿Cómo fue el proceso creativo?

–Fue un proceso de ensayos que nos llevó todo 2024, en donde hubo infinitas pruebas y errores, y momentos en donde uno tenía la sensación de que no se vería más la tierra firme. Surgían sí fragmentos, escenas, que siempre que pasábamos por ellas sabíamos que eran poderosas y también se iban afirmando los personajes y los vínculos. Pero aún no podíamos encontrar con comodidad el hilván de todos esos momentos. Me encerré a escribir y a ordenar “en el escritorio” todo eso que habíamos probado. Y por suerte el resultado fue bueno y bien recibido por todos.

–La obra está contada en presente. El público vive lo que pasa con los personajes.

–La obra tiene una exigencia, que es respetar una suerte de plano secuencia, evitando el uso de la elipsis temporal y apostando a que eso refuerce la acumulación en la obra. Acumulación que es muy vinculante a 2001 y que a mi entender evidencia la clara diferencia con el contexto actual. Somos otra sociedad. Mucho más dispersa y distraída que la de ese entonces. Y la clase política pesca eso y sabe que el hartazgo puede dilatarse mucho más que antes. Al menos es una hipótesis. Siempre quise contar una historia que esté cerca del espectador, con un relato accesible, que no por eso nos bajemos el precio, la calidad y la intensidad. La obra es intensa y tiene los saltos de una montaña rusa como los que tiene la Argentina.

–¿Qué podés contra sobre los personajes?

–Nelson es el dueño de la pieza en alquiler en algún pueblo perdido de Buenos Aires, y es claramente el pueblo. Es con quien el espectador genera mayor empatía y a quien de alguna manera la crisis le llega por la televisión o por la radio, pero su vida se mantiene bastante parecida a la que viene teniendo. Marcos es un empresario de la carne y es quien está conectado en línea directa con la crisis más pura de la gran ciudad. Los precios, los dólares, las inversiones, el corralito. Es un hombre de negocios. Hay una frase que sintetiza su estructura de pensamiento: “El país se está prendiendo fuego y nosotros nos estamos yendo de vacaciones. Tenemos que estar bien… porque estamos bien”. Marcia es actriz. Supo triunfar en la televisión y luego por un episodio psiquiátrico vio truncada su carrera exitosa, lo que agravó aún más su estado anímico. Quiere tener un hijo, se siente sola con un marido aturdido por el ruido de lo real, y ve en Nelson un oído y unos ojos que la miran y la escuchan. Y a su vez conecta con el plano más amplio de la crisis. Es una artista, y como tal sufre por cosas que están más allá del corralito. En los tres 2001 resuena de manera diferente.

–¿Qué te pasa cuando ves la obra después de tres años de trabajo?

–Cuando hoy veo la obra siento alegría por lo bien que la pasan Manuela, Lucas y Julián, y también la gente que la viene a ver. La actuación desplegada y puesta al servicio de contar una historia. Siento también orgullo por haber podido construir lo que siento que es una obra profundamente argentina, y no solo por el contexto histórico, sino por las fuerzas que en ella circulan.

En cada lugar del mundo, en este instante se presenta los viernes a las 20 en el Teatro Vera Vera (Vera 108, Caba), hasta el 26 de junio.

Escrito por
Daniela Lozano
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