• Buscar

Caras y Caretas

           

“Las canciones de protesta de León Gieco siempre conllevan algo de esperanza”

Cantante, pianista y compositora, Joana Gieco no solo comparte con su padre la afición por la música, sino también y sobre todo el compromiso social, del que da cuenta a través de distintas tradiciones musicales.

Joana Gieco, hija del célebre cantautor argentino, constituye un testimonio de excepción. No solamente porque puede brindar imágenes que harían un retrato más íntimo de León Gieco, sino porque su propia trayectoria artística da cuenta de una vida que parecía tener un destino musical signado. Cantante, pianista y compositora, supo ser tecladista de la banda de Ricardo Iorio, homenajeó a su padre con una versión de “La colina de la vida” y comparte con su padre el compromiso social, la denuncia de las injusticias y el eclecticismo musical que, en su caso, la llevó a combinar la música andina, la música clásica y el folklore con el rock y el heavy metal.

–¿Qué recuerdos tenés de León durante tu niñez?

–Tengo una imagen muy grabada de mi papá llegando de gira, entrando al hall de mi casa, que quedaba por Caballito, y tengo el recuerdo de sentir el ruido de la puerta y que me agarrara una alegría inmensa. Llegaba siempre con alegría y regalos para nosotras. Se ve que la culpa de tener que irse constantemente hacía que después nos trajera muchos regalos de los países que iba conociendo. La otra imagen soy yo llorando, cuando él se iba, desde la puerta de la misma casa. Tengo muchas imágenes de idas y vueltas de las giras, despedidas y bienvenidas, de ir a buscarlo a Ezeiza con mi mamá o con algún amigo de ellos. No tengo muchos más recuerdos de niñez porque estaba bastante ausente. Tengo muchas otras imágenes de él y yo de niña yendo a recitales o en camarines. Pero en la mayor parte de la niñez, él se iba.

–¿Cómo te acompañaba en medio de sus constantes giras y consecuentes ausencias?

–Llamaba por teléfono, aunque las comunicaciones eran más difíciles que ahora. Era difícil separarse porque las giras eran largas, por eso cuando llegaba era una fiesta. Traía muchos regalos para mi hermana y para mí en compensación por la ausencia. Pero había un mensaje al momento en que recibíamos esos regalos: después de disfrutarlos, al tiempo había que donarlos a los niños más necesitados.

–¿Cuáles son las canciones de León que más te sensibilizan?

–“La Navidad de Luis” es una canción que siempre me llegó al corazón. Cuando la escuchaba de pequeña se me llenaban los ojos de lágrimas y me iba a llorar al baño. Por lo que contaba la letra, porque cuando uno es niño, todo lo que está dicho uno se lo imagina con más frescura y se arma una película en la cabeza. Otra canción es “Si ves a mi padre”, que está dedicada a mi abuelo, por quien siempre sentí un profundísimo amor, y la letra lo representa en pinta. Las melodías de ambas canciones son increíbles y propias de los inicios de León cuando componía letra y melodía. Otra canción es “María del campo”, especialmente cuando dice “no se necesita tener las manos blandas para ser mujer”. Este tipo de mensajes son muy fuertes para una niña que está creciendo, que se está haciendo fuerte. Sigue siendo actual y me sigue representando ese mensaje.

–¿Qué canciones te remiten a un León padre y cuáles al León ícono de la protesta social?

–Evoco a León padre en los primeros discos en donde la letra y música están compuestas por él. Después incorpora a Luis Gurevich para las composiciones musicales. Ahí las letras se inscriben más en la protesta social. Sin embargo, creo que ser cantante de protesta social mi padre lo tenía incorporado desde el comienzo. En un fragmento de “Si ves a mi padre” dice “tengo muy mansos mis pensamientos”, eso ya implica que está pensando en contextos más amplios. Luego, en canciones emblemáticas como “La memoria” se aboca a hechos sociales particulares, pero el contenido social estuvo siempre.

–¿A qué estrategias apela León Gieco para que sus canciones de protesta se vuelvan paradigmáticas de diferentes épocas?

–Denunciar un hecho injusto particular, denunciar la situación más general y al mismo tiempo dar un mensaje de esperanza son las tres características que mi padre sostuvo a lo largo de su carrera. Las canciones de protesta de León Gieco siempre conllevan algo de esperanza. En el tema “El arrepentido” denuncia al represor Astiz, le dice “Ángel de la muerte, de qué poco te sirvió el himno, Jesús, la bandera y el sol que te vio”. En “Mensajes del alma” hay una parte más general que no está remitiendo a una persona en particular: “En mi país por año hay quince mil chicos que vuelan como angelitos con sus alas por el buen aire”, donde denuncia la cantidad de chicos que mueren por hambre y por otras vulneraciones de derechos. Y también hay una frase de esperanza: “Qué dignidad tan grande la de creer siempre en la vida / Con solo ver una flor brotando entre las ruinas”.

–¿Qué canción de León escogerías para resumir el presente argentino?

–“Todo se quema”, del disco El hombrecito del mar, que es una coproducción de León Gieco y Jaime López. Es una canción que representa y describe increíblemente la actualidad: “Hemos visto borrar de un plumazo un pueblo / Casas, niños, madres, jóvenes, padres y abuelos / Hemos visto caer parte de la historia / De este único mundo que es lo poco que tenemos / Hemos visto llover un centenar de balas / Sobre inmigrantes que un lugar reclamaban / Y te hemos visto a vos sentado en un balcón / En un sillón como Nerón mirando cómo todo se quema”. En esa misma canción cita una parte de los “Los Salieris de Charly”: “El 1% quiere esto torcer / El 9% tiene el poder / De lo que queda el 50 solo come / Y el resto se muere sin saber por qué”.

–¿Cuáles son las fuentes de inspiración de León?

–Los hechos particulares y la situación más general. La génesis de “Maestras de Jujuy” es dar cuenta del sacrificio que maestras, maestros y niños hacen para educarse. Ir del domicilio a la escuela implica en ocasiones dos horas de mula. Él siempre admiró eso, creo que viene en los genes y me lo transmitió a mí. Denunciar situaciones de injusticia y dar cuenta de esas situaciones de dignidad que, de una manera u otra, son maneras de luchar por la supervivencia.

–¿Qué influencia tuvo tu padre en tu propia trayectoria musical?

–Las influencias son muchas: una muy fuerte que tuve es el trabajo que él hizo en De Ushuaia a La Quiaca, donde va recopilando músicas folklóricas de distintos lugares de la Argentina. Yo era chica cuando hice con él ese viaje, pero evidentemente quedó en mi inconsciente. Eso me atravesó muchísimo en el proyecto Chulpa, donde imité esa forma de trabajo de ir al lugar de origen de las músicas. Fui hasta La Quiaca para hacer un trabajo discográfico sobre la tradición cultural musical jujeña. León me hizo conocer a Leda Valladares, a Sixto Palavecino, a Gustavo Santaolalla a partir del trabajo que compartieron. Pero, sobre todo, aprendí de él la apertura mental que implica aceptar las distintas culturas, las diferentes músicas étnicas de diversas zonas y países, los estilos y los géneros más variados sin prejuzgar. Desde el folklore, el rock nacional e internacional y lo más étnico y puro de cada región. Como de Ricardo Iorio, uno de los artistas más importantes y uno de los más grandes poetas argentinos, aprendí de León a fusionar el folklore con el rock.

Escrito por
Adrián Melo
Ver todos los artículos
Escrito por Adrián Melo

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo