“Sui Generis se había separado y una pequeña discográfica los tomó tratando de remontar el suceso… Por supuesto que no tenían nada que ver estilísticamente, pero coincidían en el formato de dúo. Una tarde, me vinieron a ver y me pidieron que los ayudara con la realización de un disco, que era para el sello Cabal”, prologa Litto Nebbia.
“Así que produje y arreglé el disco completo, con algunas secciones rítmicas que metimos con mi trío de aquel tiempo, Jorge ‘Negro’ González, en contrabajo eléctrico, y Jorge Astarita, en batería”, reseña a continuación.
“Andan por ahí también un bandoneón que si mal no recuerdo era Juan José Mosalini, y un manojo de armonías y adornos con mis teclados de la época”, agrega de aquel breve pero fructífero vínculo artístico con el dúo Pastoral, que decantó en la grabación de su segundo LP, En el hospicio.
Consagratorio para ellos y título de uno de los himnos de fogón más perdurables de todos los tiempos, En el hospicio está cumpliendo medio siglo. Buen momento para volver a escucharlo, justamente ahora que toda la discografía original de la dupla conformada por Alejandro De Michele y Miguel Ángel Erausquin, largamente inhallable y envuelta en vericuetos legales, fue reeditada por el sello Fonocal, de artesanal labor en el rubro.

“Nos conocíamos de Jazz & Pop, un boliche que tenía el Negro González –apunta Erausquin–. Hicimos todo el disco con Litto y su trío, con mucho profesionalismo, porque él la tenía muy clara. Veníamos de una experiencia previa más bien precaria. El disco debut lo grabamos en cuatro canales, en el Estudio Dos, de Ion”, precisa.
Aquel debut despojado, gestado con la colaboración de Chango Farías Gómez, ya incluía una versión primigenia de “En el hospicio”, que tomó otro vuelo en el disco homónimo, al convertirse en la pieza angular de la obra del dúo.
En tanto, las comparaciones con Sui Generis no pasaban de meras especulaciones comerciales. Pastoral continuaba a su manera una larga tradición de dúos en la música popular argentina, que remitía a la icónica dupla Gardel-Razzano y tenía por contemporáneos a Pedro y Pablo, Miguel y Eugenio y Vivencia, todos marcadamente diferentes.
En lo que sí se parecían, o emulaban a Charly y Nito, era en el colegio secundario como nexo y la génesis amiguera de los comienzos.
“Éramos compañeros, cursábamos en el Mariano Moreno y hablábamos de música. Nos reuníamos en la casa de Alejandro para estudiar Matemática, y una tarde Alejandro cantó un tema que se llamaba ‘Libertad pastoral’ y yo le puse la segunda voz. El amigo que venía a enseñarnos matemática quedó sorprendido y nos animó a hacer algo en común”, evoca.
Para entonces, De Michele no sabía tocar ningún instrumento, pero su futuro socio castigaba los parches de la batería y ya acreditaba por lo menos algunas intervenciones en grupos amateurs, como Enjambre, con el que tocó en una escuela teloneando a Los Gatos, la banda pop del momento, donde además de Nebbia, ya descollaba Pappo, en guitarra líder.
El debut oficial se produjo en una Mar del Plata fuera de temporada, el 18 de noviembre de 1973, en el viejo Teatro Diagonal. “No recuerdo por qué fuimos a tocar allá, quizá por algún contacto, pero sí tengo un registro claro del viaje en tren, con las guitarras, y la atmósfera de la sala”, evoca.
“Miguel Ángel y Alejandro, integrantes de Pastoral, que hoy a las 21 se presentarán en un único recital de rock, folk, acústico, en la sala del Teatro Diagonal”, anticipa la foto epígrafe publicada esa fecha por el diario local La Capital, como cabeza de página de la Sección Espectáculos.
Nada mal para unos principiantes.

Previamente, se habían presentado en un concurso organizado por un oscuro personaje que decía estar vinculado con la reconocida Casa América, especializada en instrumentos musicales y dueña de su propia marca de guitarras. De poco les valió ganarlo, porque el promotor se esfumó en el interín, y el premio (si existía) nunca apareció. Pero la experiencia los estimuló a darle alas a aquel sueño juvenil.
Tratando de crecer
A pesar del mal augurio de su lanzamiento, que debió postergarse un par de días por el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, En el hospicio fue un éxito comercial que catapultó a Pastoral a las grandes ligas del rock vernáculo. El dúo compartió cartel con su productor, Litto Nebbia, Raúl Porchetto, El Reloj y Alas en el Luna Park, el 14 de mayo, y volvió a subirse a escena en el coliseo de Corrientes y Bouchard, para otra fecha, junto a León Gieco, Soluna (el grupo de Gustavo Santaolalla post Arco Iris) y Crucis, en julio de ese mismo año.
Finalmente, la presentación formal del disco se llevó a cabo en septiembre, a sala llena en el céntrico Teatro Astral, con el soporte instrumental de los músicos participantes.
El ascenso de Pastoral y sus posibilidades de crecimiento no pasaron desapercibidas para un veterano del rock bussines como Jorge Álvarez, creador del sello Mandioca, que por entonces regenteaba Talent, la pata rockera de Microfon, quien les propuso producir un nuevo trabajo a la altura de las circunstancias.
Álvarez puso toda la carne al asador y Humanos, el sucesor de En el hospicio, contó con colaboraciones de Charly García en teclados y Pino Marrone en guitarras, Oscar Moro y Oscar López en batería, además de la participación de Antonio Agri en violín y la orquestación de Gustavo Beytelmann, que le otorgó un toque de sofisticación y suntuosidad al material firmado por De Michele.
“Cuando lo escuchamos en el estudio, quedamos muy conformes. Estaban muy bien los ensambles, el cruce de lo acústico con la orquesta”, evalúa Erausquin a la distancia del tiempo transcurrido.
Para entonces, la particular lírica del autor, impregnada de alusiones a la locura y la muerte, imposible de divorciar de sus vocales agudos, que imprimían marcado dramatismo a las inquietudes ecológicas de “Prórroga de la tierra”, abordaba un carácter conceptual en el díptico “Me desprendo de tu vientre” y “De regreso a tus entrañas”, una alegoría existencial.
En otra vertiente, destacaba el responso urbano de “Lustrabotas de avenida” (“Lustrador de las miserias ambulantes / Sé que todos usan guantes para estrechar tu mano”), que bien podía ser la letra de un tango.
Para registrar el siguiente trabajo discográfico, el dúo decidió trasladarse a Brasil, otra vez contando con la producción de Jorge Álvarez y un numeroso staff de sesionistas de aquí y de allá, que adosaron un color instrumental más latino y sudamericano.
Atrapados en el cielo contó además con un elaborado arte de tapa del ilustrador Juan Gatti, que tuvo hasta dos versiones, en clave surrealista.
Para entonces, Pastoral era considerado un producto de exportación y cruzó la cordillera de los Andes para presentarse ante auditorios multitudinarios.

“No parábamos de tocar. En un momento, teníamos como base rítmica a Oscar Moro y Pedro Aznar, justo antes de formarse Seru Giran –rememora Erausquin–. Como toda relación, la nuestra sufrió un desgaste, éramos muy pibes, y decidimos separarnos.”
El inconveniente era de tipo legal, un reciente contrato firmado con la compañía Sazam-Music Hall que les exigía la grabación de tres discos. La cuestión se saldó con la edición de sendos trabajos por separado: el nuevo proyecto new wave de De Michele, en dupla con el bajista ex Crucis Miguel Ángel Montesano, bautizado Merlín, y el debut solista de Erausquin, Hacia la libertad.
Para completar el combo, hubo un fake Pastoral (de manera sugestiva llevó por título De Michele-Erausquin), que, en realidad, contenía interpretaciones de ambos por separado, incluyendo “Capitán Sueños”, de este último, paradójicamente uno de los temas más radiados del dúo, luego de la separación.
Generación X
A pesar de las expectativas y el background individual que avalaba el proyecto, Merlín no prosperó más allá de unas pocas presentaciones, y De Michele se abocó a desvelos personales: la escritura de un libro de memorias y una ópera rock.
Sin embargo, la estética de las camperas de cuero impuesta por Pappo (viejo conocido) y el sonido más crudo de la época seguían rondando en la cabeza de la mitad de Pastoral, que se convenció de convocar a su antiguo socio para infundirle nueva vida.
Fieles a su impronta, no hubo grandes anuncios, se reunieron en silencio para dar forma al material y lo testearon en lugares chicos hasta desembarcar en el estadio de Obras Sanitarias.
Generación, el resultado de la apuesta, sorprendió a propios y extraños, por su potencia y electricidad, con letras cargadas de ironía, y con excelente repercusión artística y comercial en un mercado más abierto para el rock nacional, en los albores de la democracia.
“El concierto estaba anunciado a las 22 y el baterista Nikki Mitchell no llegaba –comparte Erausquin la anécdota–. No sabíamos qué hacer para estirar el tiempo con todo el público llenando el estadio. Así que decidí salir con una guitarra y tocar un tema acústico del material clásico, ‘Mi soledad sola’. Alejandro hizo lo propio con una canción suya… Mientras tanto, espiábamos todo el tiempo a bambalinas.”
Tras el arribo tardío de Mitchell, el Pastoral de nuevo cuño pudo finalmente llevar adelante el concierto tal como estaba planeado.
El after show en camarines tuvo menos de festejo que de alivio.
“Andate de acá, antes de que te echemos a patadas”, le advirtió Alejandro, o Miguel Ángel, o ambos a la vez.
Cuando el horizonte de la década se mostraba tan promisorio, la madrugada del 20 de mayo de 1983, regresaban en sendos autos de festejar en la disco Rainbow, donde tocaban los Suéter, con Carlos García López en guitarra y Juan del Barrio en teclados (músicos invitados del show en Obras).
El plan era cenar en la casa de Erausquin en el Gran Buenos Aires, pero de pronto las luces del auto de su par se perdieron en la oscuridad.
En aquella era sin celulares, Erausquin simplemente pensó que había cambiado de opinión y siguió camino. Se desayunó literalmente con la noticia del fatal accidente a la mañana siguiente. Tal vez, en ese mismo instante, sintió que Pastoral también había dejado de existir.
Hoy es hoy
¿Qué fue de Miguel Ángel en todo este tiempo que parece (y es) una eternidad en términos musicales y generacionales?
“Después del fallecimiento de Ale, me largué a armar un grupo. Grabé un disco, A través del sol, como MAE, para la multinacional EMI. Pero hubo una mano política y devolvieron los contratos con artistas nacionales. Me quedé con la cinta en la mano”, grafica.
Entonces, hubo un largo exilio español, donde se desempeñó como stage manager de Rocío Jurado. Tenía 45 personas a cargo, paraba en hoteles cinco estrellas y debió ganar bastante plata.
El regreso al Río de la Plata le costó abandonar la comodidad y sumergirse en una exigencia de comenzar casi de cero, cargando los equipos en el rastrojero para salir a tocar.
“No sentía ganas ni me parecía justo –reconoce–. Era lo que hacíamos en la primera época de Pastoral: nos caíamos todas las noches a los programas de radio con nuestros discos. Teníamos veinte años.”
La salida fue la docencia en la Patagonia, en una escuela de Río Gallegos, donde vivió otros tantos años. Guarda un cariñoso recuerdo de la experiencia.
“Tenía el único trabajo donde uno llega y todos se alegran de verte. Enseñé desde jardín de infantes hasta cursos superiores”, se gratifica.
Entretanto, las nuevas tecnologías y formas de comunicación e intercambio contribuían a establecer grupos de pertenencia, Facebook mediante.
Pastoral-Fusión de grupos es uno de los colectivos más activos. Se mantienen en contacto permanente desde 2010, cuando realizaron su primera reunión presencial, y desde el 30 de abril de 2012, todos los años celebran la fecha de aquel último concierto en Obras, con la presencia de invitados especiales.

“Estuvimos en Radio Nacional, en el Club OSBA, pasamos por centros culturales –reseña su alma mater Claudia Woschinski–. En pandemia, armé un video con saludos de antiguos allegados al dúo, que se hizo viral.”
Este año, festejaron a lo grande, además de la asistencia estelar y emocionada de Miguel Ángel, contaron con la participación de Gustavo Montesano, largamente residente en España.
Cantaron y celebraron a Pastoral, a más de cuatro décadas de su impensado adiós. Si veinte años no es nada para el tango, más de cuarenta representan bien poco para sus nuevos y viejos fans.
