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Caras y Caretas

           

Claves 2025: motosierra, dólar e impuestos 

NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES ENERO 8: El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará este mes junto al presidente Javier Milei a Washinton y a Davos, en la antesala de las negociaciones que se esperan con el FMI. FOTO: (ARCHIVO PRESIDENCIA)/NA.

Tras el fuerte recorte del gasto público, la sociedad reclama un sendero de crecimiento de la actividad económica y el empleo. Qué sectores crecen y cuáles tendrán otro año difícil.

Arrancó un nuevo año y, como suele ocurrir, tanto los actores económicos como los ciudadanos de a pie renuevan las esperanzas en que luego del trago amargo del ajuste se atenderán los principales problemas de agenda económica y social. Todo un dato en un país que tiene un 50 por ciento de pobres. 

Pero por supuesto no hay una fórmula definida, ni nada que indique que el ajuste de las cuentas públicas ya terminó. Posiblemente, algunas partidas del gasto público se relajen un poco, tal vez líneas para obra pública, mientras que la quita de subsidios y su contraparte en suba de tarifas se postergue unos meses. 

A fin de cuentas, 2025 es un año electoral y más allá del discurso anticasta del Gobierno, nadie deja de lado el manual del político en campaña, ni siquiera el inclasificable Javier Milei, un outsider de la política. 

En 2024 la versión libertaria del ajuste fue mucho más que eso. Fue un verdadero ajustazo, que el propio presidente Milei se ocupó de bautizar con el poco simpático y atemorizante nombre de “motosierra”. 

Como se sabe, al talar un bosque con motosierra quedan pedazos de troncos mutilados en el campo, miles de ramas aún verdes quebradas y con un destino marcado, sin posibilidades de sobrevivir y un escenario difícil, si no imposible, de reconstruir. 

Un poroto para Javier 

El primer año de Milei en la Casa Rosada dejó decenas de incógnitas hacia delante y apenas dos o tres logros, valorados por la población, pero agarrados con alfileres, como casi todo en la Argentina. 

El Gobierno, el empresariado en su conjunto –salvo sectores muy pyme– y una parte de la población celebraron que no se haya cumplido el vaticinio de terminar en hiperinflación. Es decir, tras el disparo inicial de los índices inflacionarios (71 por ciento solo en los primeros tres meses de Milei) por la devaluación del 54 por ciento del peso, los guarismos se fueron moderando y hoy reina la sensación de que el Gobierno logró dominar la situación. 

En parte, eso se debe a que el Ministerio de Economía y el Banco Central, manejado por el tándem Luis “Toto” Caputo-Santiago Bausili, exsocios en la consultora Anker y exfuncionarios del gobierno macrista, manejaron el tipo de cambio con bastante creatividad y pericia para evitar que se dispararan las variables, aunque hay dudas sobre la sustentabilidad futura. 

El tercer frente, con algunos logros, pero aún mucho por demostrar, es el de la deuda con organismos internacionales y bonistas privados, es decir, toda la cuenta de la deuda pública. 

Allí los logros se refieren a la buena sintonía que hay con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el acompañamiento general al plan de Gobierno, al que calificó de “impresionante”, la refinanciación de los vencimientos de capital que tuvieron lugar en 2024, el pago de los intereses con recursos propios y esencialmente el comienzo de la discusión de un nuevo programa de asistencia del organismo multilateral. 

En cuanto a los tenedores privados de títulos de deuda argentina, la semana pasada venció el primer compromiso importante del año por casi 4.400 millones de dólares, que se pagó con billetes verdes que a lo largo del año pasado fue “encanutando” el Banco Central para hacer ese pago. 

Pero hay otro vencimiento similar en julio, y esa plata todavía no está ni se sabe de dónde saldrá. Además, hay otros 15 mil millones de dólares por vencer en el año, un desafío mayúsculo para el Gobierno hacia delante. 

FOTO: (ARCHIVO)/NA.

Agenda caliente 

Así, las claves económicas de 2025 atraviesan varios capítulos, que van desde la continuidad de la desaceleración inflacionaria, cerrar un acuerdo con el FMI para despejar el frente externo y la calma cambiaria, hasta reducir la presión impositiva, qué va a pasar con las tarifas de servicios públicos, la agenda de privatizaciones, por citar algunos de los temas que generan preocupación entre empresarios y consumidores. 

Pero probablemente el mayor foco de inquietud de esos dos colectivos sean la actividad económica, que no levanta en forma consistente, y el empleo, una variable siempre asociada con la anterior. 

Según los últimos datos oficiales, en octubre el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registró una caída de -0,7 por ciento respecto del mismo mes de 2023, pero un avance de 0,6 por ciento en términos desestacionalizados contra septiembre 2024. Y tomando los últimos doce meses marcó caída de -2,7 por ciento, que probablemente sea algo menor cuando se contabilicen los datos del último bimestre del año. 

Es un número en rojo que, sin embargo, resulta mejor que la caída del -5 por ciento que se pronosticaba en el arranque del gobierno de Milei. Para 2025 la mayoría de los analistas proyectan una recuperación que tendría un piso del 3 por ciento. 

Lo preocupante es que el dinamismo de la economía viene por unos pocos sectores: Vaca Muerta; la minería con el litio, algo de cobre y algo de oro; el agro, que pese a las quejas siempre tracciona, y la economía del conocimiento, muy volcada a la exportación de servicios. Y poco más que eso. 

En contraste, la actividad de la construcción tiene un desplome cercano al 15 por ciento. Solo basta pensar que la obra pública se paralizó casi completamente (se cortó el 98 por ciento del presupuesto nacional asignado a ese fin). Para las constructoras la obra pública nacional, provincial y municipal representa un 70 por ciento de toda la actividad. 

FOTO: NA.

Granos y retenciones 

En cuanto al campo, solo quienes no conocen la actividad creen que nadan en un mar de dólares. Nada más alejado de la realidad. La producción de granos atraviesa hoy una campaña fina (trigo, cebada) y gruesa (soja, maíz, sorgo, girasol) bajo la amenaza del clima, dado que hay escasas lluvias, aunque no llega a ser sequía. 

Esto se da en un contexto de precios internacionales bajos por la esperada buena oferta de los principales jugadores globales: Estados Unidos y Brasil (soja y maíz), Australia (maíz), Ucrania y Rusia (trigo) y, en menor medida, la Argentina y Uruguay en los tres cultivos y Paraguay en soja. 

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario indicó que en campo alquilado esta campaña la rentabilidad es negativa, por la suba de costos de producción y la baja de los precios. Hay que recordar que el 70 por ciento de la producción agrícola en la Argentina se hace en campo alquilado. 

A esto hay que sumar los derechos de exportación o retenciones, que pagan los exportadores al embarcar los granos, una baja que transfieren al precio pagado al productor. Hoy el poroto de soja tributa el 33 por ciento de retenciones, los subproductos (harina, aceite) el 31, trigo y maíz el 12, el girasol el 7 y la carne vacuna el 6,75 por ciento. 

En el plano productivo, hay otros dos aspectos a tener en cuenta a la hora de pronosticar cómo puede ser el año económico. Por un lado, la caída de la actividad en casi todo el entramado industrial, salvo los sectores mencionados, y en los servicios, liderados por el comercio, que sufre el impacto de la inflación en los bolsillos de los asalariados, jubilados y pensionados. 

Por otro lado, el control del tipo de cambio se hizo a costa de atrasarlo vía crawling peg (devaluación gradual y controlada) al 2 por ciento mensual, que el Gobierno quiere llevar al 1 por ciento en cualquier momento. Mientras tanto, quiere que las paritarias vayan detrás de la inflación. Raro. 

La mayoría de los economistas estiman que se está acumulando una apreciación del peso, que ha encarecido la Argentina en dólares. Solo basta pensar que mientras la inflación va a terminar el año en 120 por ciento, el tipo de cambio oficial se devaluó 24,6 por ciento. 

Son temas de una agenda caliente que el Gobierno tendrá que atender más temprano que tarde este año. Todo esto sin mencionar las relaciones con Brasil y el Mercosur, con China y la caja de Pandora que puede resultar Donald Trump. 

Escrito por
Carlos Boyadjian
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