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La sombra de Trump sobre la economía argentina 

NOTICIAS ARGENTINAS FEBRERO 24: El presidente de Argentina, Javier Milei, saluda al ex presidente norteamericano Donald Trump en la reunión anual de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en National Harbor, Maryland. Foto NA

La política económica del republicano tendría impacto en las pymes y en los productores agroindustriales. Una nueva guerra comercial entre Washington y Beijing.

El regreso del expresidente republicano Donald Trump a la Casa Blanca generó el entusiasmo del mandatario argentino Javier Miei y la troupe libertaria que lo secunda, con la esperanza de que, una vez más, una llamada telefónica del magnate inmobiliario o una gestión de último momento resuelva los problemas que la política argentina no logra encaminar.

El recuerdo de la intervención del expresidente estadounidense en 2018 ante el Fondo Monetario Internacional, para conseguir el salvataje récord de 57.000 millones de dólares –de los cuales se desembolsaron 44.100 millones– en tiempos de Mauricio Macri, actúa como un incentivo a creer que ahora podría reeditarse esa gestión.

Hay, sin embargo, dos factores fundamentales que, como mínimo, ponen en duda esta afirmación. En primer lugar, Donald Trump y Mauricio Macri tenían una relación personal de décadas en el mundo de los negocios, y hasta circularon fotos de ambos en discotecas compartiendo juerga en la noche neoyorquina, en sus épocas de jóvenes ricos y solteros.

El estrecho vínculo siguió después de que ambos terminaran sus mandatos, incluyendo una publicitada visita, con almuerzo incluido, de Macri a Mar-a-Lago, la mansión de Trump en Palm Beach, Florida, en abril de 2022. Las fotos sonrientes y la gorrita con la leyenda Make America Great Again en la rubia testa de Trump lo atestiguan.

Al conocerse la victoria de Trump sobre Kamala Harris el pasado 5 de noviembre, el caluroso mensaje de Macri no dejó lugar a dudas sobre la cercanía de ambos: “Quiero felicitarte por tu triunfo y desearte lo mejor para esta nueva presidencia, querido amigo”.

Nada de esto está siquiera cerca de Javier Milei, que solo vio a Trump en una oportunidad, más algunas llamadas telefónicas, aunque desde las huestes libertarias fantaseen con un apoyo explícito de Estados Unidos a la Argentina, gracias a la supuesta sintonía ideológica entre ambos. Las dudas aparecen cuando se observa que Trump es un ultraproteccionista y Milei propicia la apertura sin contrapesos.

El presidente de Argentina, Javier Milei, saluda Donald Trump. Foto NA

Efecto rebote

El otro factor que muestra diferencias entre 2018 y 2025, una vez que Trump inicie el 20 de enero su segundo mandato, es que en los seis años transcurridos desde que el FMI otorgó el mencionado megacrédito, el país no pagó nada del capital. Hizo un roll over, refinanciando las cuotas –con plata del propio Fondo– y abonando solo los intereses, por lo que sigue siendo el mayor deudor del organismo, con un monto en carpeta incluso superior a la cuota que le corresponde por los aportes que hace.

En este escenario, el retorno de Trump genera preocupación en algunos sectores empresariales argentinos. Dependiendo de la profundidad de la agenda económica que impulse el líder republicano, el impacto se sentiría en varios planos, que van desde el agro hasta a la industria y el comercio exterior.

“La elección de Trump en ese país podría reeditar la guerra comercial con China y las tensiones diplomáticas con México. Estos países son los mayores compradores de soja y maíz, respectivamente. Sin embargo, se espera que aceleren compras antes de que el nuevo presidente asuma, por lo que el impacto podría sentirse más en el segundo trimestre”, señala Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

En el mismo sentido, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sostiene en un informe que en el inicio de la semana pasada –la de las elecciones en EE.UU.– “sorprendió con un gran volumen de declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) de harina de soja”.

Para tener en cuenta, solo el lunes 4 de noviembre fueron registradas ventas de exportación por 897.430 toneladas de subproductos de la industrialización de la oleaginosa correspondientes a la actual campaña, lo que implica el mayor volumen declarado en un día desde el 27 de septiembre de 2022.

“De estas casi 900 mil toneladas en DJVE, 86,7 por ciento fueron anotadas con fecha de embarque para el corriente mes de noviembre y el resto para el mes próximo”, analiza la BCR, como anticipo de lo que podría encontrar el mercado a partir de enero cuando asuma Trump.

“Una de las hipótesis que se barajan para darle explicación a la aceleración en los anotes de ventas de exportación tiene que ver con las expectativas por las elecciones norteamericanas. En el mercado se esperaba que una victoria del republicano Donald Trump, en base a sus propuestas de política económica, traería aparejado un aumento de las tasas de interés y un fortalecimiento del dólar frente al resto de las monedas del mundo”, remarca el informe.

Guerra comercial

Adicionalmente, los elevados aranceles de importación que aplicaría Trump, como ya hizo en su anterior gestión, desataría una guerra comercial con China, con impacto global, dado que China también haría lo propio con los bienes estadounidenses. El propio Trump aseguró que impondría aranceles de 60 por ciento a los productos chinos y del 10 por ciento al resto.

En ese contexto, la demanda china, el mayor importador de soja del mundo, se reorientaría a otros mercados. “Las importaciones chinas de soja han alcanzado niveles récord en lo que va de 2024, a la vez que se aceleraron las compras en las últimas semanas”, sostienen los especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, Blas Rozadilla y Bruno Ferrari, autores del informe.

Desde China también han acelerado sus exportaciones de trigo (hasta agosto), mientras que en el caso del maíz, ya casi ha excluido a Estados Unidos como origen del grano, priorizando a Brasil, que además, es su socio estratégico en los BRICS.

Por otra parte, no puede olvidarse que la política fiscal que propone Trump, con fuertes recortes de impuestos y del gasto público, incentiva un mayor crecimiento económico y fortalecimiento del dólar por baja de tasas. La contracara de un dólar fuerte es la caída de los precios de las materias primas.

Es una película que ya vimos y que ahora podría ser incluso más grave porque los precios de los granos ya están bastante bajos. Según algunos estudios para productores que cultivan soja en campo propio, con la soja a unos 300 dólares la tonelada, los números dan muy justos y para aquellos que lo hacen en campo alquilado, el resultado es negativo.

También para el balance cambiario del país puede ser negativa la política de incentivos y fortalecimiento de dólar, dado que va a generar el efecto conocido como fly to quality (vuelo hacia la calidad) con capitales que salen de los mercados emergentes y buscan refugio en el mercado financiero estadounidense. Amenaza de salto cambiario en ciernes en la Argentina.

Por último, la guerra comercial que comenzaría Trump empujará a China a colocar su producción en otros mercados. Los productos industriales a muy bajo precio serían la punta de lanza, desvirtuando la competencia con los productos argentinos, a partir de la suba de costos por la inflación local y precios de ganga de los importados de Oriente.

Es un temor que ya está corriendo entre los industriales pyme. Los medianos y grandes empiezan a invertir para tecnificarse y dar pelea a los chinos, pero los pequeños empresarios, que vienen golpeados por la caída de actividad, sin financiamiento y endeudados, serán los que paguen la fiesta de Trump.

Otra película que ya vimos en la apertura indiscriminada de los años 90, que ahora el presidente Javier Milei quiere reeditar en clave libertaria.

Escrito por
Carlos Boyadjian
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