Como la propia Tita Merello, Virginia Innocenti es actriz, autora y cantante. En 2010 escribió e interpretó Dijeron de mí, una obra inspirada en la vida y obra de Tita que le valió, entre otros, los premios ACE, Hugo, Florencio Sánchez y Konex, y fue declarada de Interés Cultural. Las canciones de su multipremiada obra se transformaron en un disco que ya está disponible en todas las plataformas.
–¿Qué representa Tita Merello en la historia de la cultura popular y en la memoria colectiva argentina?
–Ella es una pionera en el camino de las luchas de las mujeres: en los escenarios, en el tango, en la sociedad y en la vida. Con los años se ha convertido en un ícono de los feminismos. Es un personaje que viene a gritar y a poner voz a la opresión de tantas mujeres y a decir que a través del arte se puede sanar. Es un símbolo interseccional que aúna las luchas de género y de clase social porque ella pertenecía a los sectores más humildes. En una entrevista de Antonio Carrizo, ella dice que comenzó a actuar por hambre e hizo todo lo que hay que hacer para poder comer, para sobreponerse a esa situación de niña con hambre y abandonada por su padre. Con su impronta, con su estilo y voz inigualables, Tita fue lo más rocanrol que dio su época. Fue una de las más grandes actrices de cine que hemos tenido, una mujer que manejaba un espectro amplísimo de interpretación que iba de la tragedia a la comedia, con todos sus matices. Un verdadero monstruo en términos de talento e inteligencia. Tremenda artista y mujer, comprometida con su tiempo, con la sociedad y con los problemas de su tiempo. Una mujer que salvó muchas vidas, porque aún hoy se dice la frase que ella popularizó: “Muchacha, ¿te hiciste el Papanicolaou?”, que antes era tema tabú. Yo ahora agregaría: “Muchacho, ¿te hiciste el control prostático?”. Ella le puso siempre el cuerpo y la cara a la solidaridad, a la empatía.
–¿Cómo surge la idea de crear un espectáculo sobre ella?
–Cuando yo estrené Dijeron de mí allá por el 2010 no se había hecho hasta el momento ninguna obra inspirada en su vida y legado artístico. Mi intención al escribir e interpretar el espectáculo fue rescatarla de cierto olvido y de la mala fama, ponerla en valor en su verdadera dimensión porque siendo la tremenda artista que fue, lo que más se recordaba de ella era que era mal llevada, que tenía mal carácter. Es lo que suele ocurrir con las mujeres que han logrado imponer su propia voz y su mirada del mundo, se las invisibiliza o se las negativiza catalogándolas de jodidas, de demasiado complicadas, de locas. Y con este espectáculo yo lo que quise es justamente mostrarla en su faceta más humana. Mostrar su sensibilidad y mostrar cuánto dolor había detrás de esa coraza o de postura de mujer que arremetía con todo. Es un personaje que me ayudó a hablar de temas muy sensibles para las mujeres en este mundo patriarcal y machista: las infancias vulneradas o la proscripción política, por ejemplo. En una entrevista que encontré mucho después de estrenar el espectáculo, ella dice que quisiera que no la olvidaran. Se ve que ella tiró ese deseo de ser recordada y yo lo tomé. Una de las muchas satisfacciones que me dio este espectáculo, fue que al principio venía al Maipo gente mayor que la había conocido y la admiraba. Pero después, con el tiempo, se fueron acercando las generaciones más jóvenes y le hice conocer a la invitada, como diría Tita, a los pibitos y a las chicas.
–El espectáculo se llama Dijeron de mí. ¿Qué cosas falaces decían de Tita?
–Decían por ejemplo que cantaba mal y no es que cantaba mal, sino que cantaba de otro modo. En principio, cantaba canciones de la picaresca, del cabaret, para entretener a los señores. De Goyeneche nunca dijeron que cantaba mal, sino que le dedicaron la canción “Garganta con arena”. Pero como Tita era mujer también la criticaron por eso. Con su estilo para cantar tangos, Tita es la Gardel femenina. Pero como ella no murió joven en un accidente y era mujer, le fue más difícil convertirse en mito. A su vez, comparte con Gardel el hecho de que ambos han trabajado en el cine y han sido reconocidos internacionalmente. Ella fue una de las primeras mujeres en encabezar las marquesinas de los teatros. Era garantía de taquilla llena porque la gente la amaba.
–Dentro de su extensa filmografía, ¿cuáles de las películas de Tita fueron tus propias referencias artísticas?
–A mí me encanta Los isleros. Tita hizo propio el personaje de “La Carancha”: una mujer dura, discriminada y con una enorme ternura interior. Me gusta también su personaje en La morocha, donde interpreta a una prostituta madura enamorada de un pianista joven que interpreta Alfredo Alcón. De sus últimos papeles me gusta su actuación en Viva la vida, donde Tita hace de una mujer mayor que se queda sola en Nochebuena. Paradojas del destino, ella muere un 24 de diciembre.
–¿Cuáles son las canciones de su repertorio que te conmueven más o que te parece que dan cuenta particularmente de la vida de Tita?
–En términos personales, hay una canción que me conmueve mucho, al punto de que siempre que la canto me quiebro: “Llamarada pasional”. Es el único tango que escribió Tita y que sin dudas, le dedicó a Luis Sandrini cuando él la dejó. Todos los tangos que cantó tienen una increíble vigencia. Entre ellos, “Cambalache” es particularmente representativo de la actualidad.
–Cuando se escribe sobre alguien, frecuentemente uno se narra a sí mismo. ¿Qué cosas tenés en común con Tita?
–Yo no he pasado hambre, gracias a mis padres he sido una hija bienvenida y cuidada. Pero mi papá es italiano y mi madre es mendocina, hija de italianos que vinieron a la Argentina por hambre. Te diría que hay una memoria genética que se transmite sobre el hambre, el desamparo, la necesidad de abrirse camino y crear y generar belleza en un mundo de una gran crueldad. En eso, me identifico con ella: en la resiliencia. Cuando empecé a actuar, era un medio aún bastante hostil para con las mujeres. A pesar de todas las luchas, sigue siendo un mundo diseñado para los privilegios de los varones. También me identifico con Tita en la necesidad permanente de ternura. El patriarcado y el capitalismo nos están haciendo mucho daño a hombres, mujeres, no binarios, disidencias sexuales. Particularmente hoy y en este momento político atroz que estamos atravesando, la ternura nos puede salvar.
