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Caras y Caretas

           

“Apreciaba especialmente la estética y el aspecto visual de sus libros”

El escritor, docente e investigador Carlos Aletto es el autor del revelador ensayo Diálogo para una poética, dedicado a estudiar y desmenuzar las relaciones menos evidentes del creador de Rayuela y el diseño. La conexión entre las palabras y la imagen, y el lomo como la verdadera cara de las publicaciones.

Periodista cultural, docente, investigador del Conicet y escritor, Carlos Aletto ya se había destacado como cuentista con varias obras premiadas desde comienzos del siglo XXI, además de despertar interés entre la crítica especializada y lectores exquisitos, como Ricardo Piglia, quien elogió la publicación de su novela Anatomía de la melancolía, sustentada en una exhaustiva reconstrucción de la época renacentista. Su ensayo Diálogo para una poética, dedicado a estudiar y desmenuzar las relaciones menos evidentes de la obra cortazariana con la imagen y el diseño, obtuvo el Premio Municipal de Literatura 2012- 13 en la categoría respectiva.

Recientemente, dio a conocer Once segundos, una novela “maradoniana” que construye una ética a partir de los recuerdos y las relaciones de infancia.

–A priori, parecía difícil encontrar una mirada original sobre Cortázar, un autor tan leído como estudiado. Sin embargo, en tu caso descubriste que había un espacio inexplorado. ¿Cómo fue ese proceso y qué materiales primaron para desarrollarlo?

–Descubrir algo nuevo sobre Julio Cortázar fue como destapar un tesoro escondido, y la clave estaba en sus Cartas. Al leer los cinco tomos de la correspondencia, me di cuenta de que la conexión entre las imágenes y las palabras en su obra era fascinante y poco explorada. Entré en lo que David Viñas llamó el “circuito de deterioro”, analizando libros como La vuelta al día en ochenta mundos y Último round. En estos libros encontré que las fotos, dibujos y el diseño eran como compañeros inseparables del texto. Se trataba de una especie de experimentación visual que Cortázar hacía, reinterpretando la tradición literaria de una manera única. En sus libros “ilustrados” y cómics, como Territorios o Fantomas contra los vampiros multinacionales, la planificación y el diseño revelaron una conexión peculiar entre las palabras y las imágenes.

–Señalás que se preocupaba por cuestiones de edición, desde la tapa e incluso el lomo del libro. ¿Cuál era el criterio de esa inquietud?

–La preocupación por cuestiones de edición, especialmente en lo que respecta al diseño de tapas y, en particular, al lomo de los libros, era una manifestación de su atención detallada y su aprecio por la estética y la identidad visual de sus obras. El lomo, según Cortázar, no solo cumplía una función práctica de encuadernación, sino que representaba la “cara” del libro y su parte más vital. En sus cartas a Francisco Porrúa, su editor, consideraba que el lomo no debía ser simplemente una etiqueta, sino un elemento esencial que definía la presencia y la identidad del libro en la biblioteca. Cortázar sugería de manera ingeniosa que los libros podrían prescindir de portadas impresas y que toda la atención artística y de diseño debería centrarse en el lomo. Propuso que las tapas pudieran estar en blanco, con la única función de mostrar el libro en la vidriera, y que el lomo, en cambio, debía recibir toda la atención creativa. En la elaboración de mapas para las tapas de sus novelas, destacó la importancia del lomo como la “zona de pasaje”, subrayando así su percepción del lomo como un espacio simbólico que representa el viaje al centro del libro.

–La publicación de su correspondencia privada nos revela a un remitente torrencial y espontáneo. Escribía muy rápido y a máquina. ¿Cómo es ese Cortázar de entrecasa, en pijamas y sin edición?

–El Cortázar que se desprende de sus Cartas es un escritor directo y sin pretensiones, que solía soltar sus pensamientos a toda velocidad en su máquina de escribir, sin la formalidad de una edición. Estas cartas son más que simples respuestas o diálogos con otro, son como las páginas de una novela que nos muestran la vida íntima y creativa del autor.

–Una de las críticas ulteriores que se le hicieron a Rayuela era que se la consideraba un pegote de dos novelas tradicionales.

Rayuela ha enfrentado críticas que sugieren que ha envejecido y que su propuesta no encaja completamente con las preferencias literarias contemporáneas. Algunos críticos consideran que es una novela que pertenece más a la época en que fue escrita, especialmente por su estructura innovadora y su propuesta de lectura no lineal, elementos que podrían no resonar de la misma manera con las generaciones más jóvenes.

LA VIDA ES UN ALMANAQUE

“El término ‘almanaque’ en la obra de Julio Cortázar se utiliza para referirse a un tipo de libro misceláneo, heterogéneo y lúdico que abarca una variedad de contenidos como poemas, cuentos, ensayos, fotografías y otros elementos, similar a los antiguos almanaques populares que contenían información variada, desde datos astronómicos hasta recetas de cocina –refiere Aletto–. En su contexto particular, el almanaque se convierte en una estructura que permite la coexistencia de elementos diversos sin necesidad de una unidad temática o estilística. La vuelta al día en ochenta mundos y Último round son los libros que mejor encarnan la noción de libros almanaques.”

–Decís que no se consideraba “patafísico” ni surrealista, pero participaba, de alguna manera, de sus preceptos artísticos.

–Aunque Cortázar no se autodenominaba “patafísico” ni surrealista, sus obras y su visión artística estaban impregnadas de los preceptos de la patafísica. La patafísica, según Cortázar, se convierte en un aire que circula por debajo de los temas de discusión en el París de los sesenta, una ciudad que dejó una marca indeleble en su vida y escritura. La relación entre Cortázar y la patafísica se revela desde el inicio de Rayuela, donde el narrador dialoga con la Maga sobre este tema. Ambos personajes comparten la inclinación por caer en excepciones, desviándose de las casillas convencionales, lo que refleja su afinidad con la patafísica y su interés por explorar las leyes de las excepciones.

-¿Podemos rastrear la influencia de su obra en la narrativa contemporánea argentina y latinoamericana?

–La influencia de Cortázar en la narrativa contemporánea argentina y latinoamericana es innegable y abarca un amplio espectro. Sus cuentos, enmarcados dentro de la rica tradición rioplatense, que incluye figuras como Borges y Quiroga, han dejado una marca perdurable en la manera en que se aborda el género en la región. La exploración de lo fantástico y la introducción de elementos extraordinarios en la realidad cotidiana son características distintivas de su obra que han penetrado en la narrativa de numerosos escritores contemporáneos. En este contexto, es difícil para cualquier escritor rioplatense escapar a su influencia.

Escrito por
Oscar Muñoz
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