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Caras y Caretas

           

Querido poblador rural

Radio Nacional Bariloche organizó una muestra con mensajes de los habitantes del campo. Saludos, recados, un pedido de ayuda. Todo se dirime en esas breves comunicaciones radiales que hacen al paisaje sonoro cotidiano del mundo rural.

Fui a ver días atrás la muestra de los Mensajes al Poblador Rural, que organizó Radio Nacional Bariloche para celebrar sus ochenta años, en una casa céntrica de la ciudad. Los mensajes son comunicaciones breves, concisas, que alguien en el campo establece con el pueblo próximo o la ciudad, y viceversa, y que Radio Nacional difunde en cuatro momentos del día. Puede ser una señal de vida y muerte, un saludo, un recado. Existen porque en los parajes de la estepa patagónica, que se abre de la cordillera al océano Atlántico, no hay suficiente señal de internet y antes –cuando empezó esta costumbre, cincuenta o setenta años atrás– no había teléfono. Entonces un vecino que viajaba a Bariloche traía consigo un papelito con dos o tres líneas encomendadas por otro vecino, que entregaba en mano en la recepción de la radio. Ahora, ese mensaje viaja por Whatsapp, por correo electrónico o por SMS gracias a la extensión de la señal estatal gratuita, tan débil en algunos lados que hay quienes suben buscarla a la cima de una colina.

Lo curioso de mi visita a la muestra fue encontrarla al cuidado de Jorge Piccini, fotógrafo santafesino que en 2000 vino a Bariloche y se quedó a vivir, y que registró muchas escenas de los parajes rurales de la región sur rionegrina. Le llevó quince años hacerlo. Arrancó en 2002 subido a una moto que llegó también a zonas rurales de la Patagonia donde existen otros servicios radiales de mensajes al poblador, como Esquel, Chubut, Santa Cruz. Las imágenes integran un ensayo fotográfico que Piccini publicó en 2018: la radio gravita como la sequedad tórrida en verano y la nieve de invierno.

Piccini me acerca otro libro, De ida y vuelta, que editó con ilustraciones y cuentos de autores de la zona inspirados en los mensajes. Me acerca también Mensajes a pobladores rurales, ficciones sonoras, un libro con piezas teatrales escritas por Ana Laura Suárez Cassino, con fotos de Piccini, que tiene versión en podcast.

Leo sobre una de las paredes una ristra de mensajes ensimismados, atesorados por una ex trabajadora de Radio Nacional Bariloche desde los 70. Uno, de 1995, dice con picardía campera: “Se comunica a Adela Muñoz y a Carolina Morales de Pichi Leufú que mañana viernes va Carlos. Que lo esperen con la yegua de su hermana en el río”.

En el sitio web de Piccini está alojado un documental precioso. Es la tesis universitaria de Gabriela Salamida, coordinadora artística de Radio Nacional Bariloche, que registra testimonios de pobladores rurales que usan el servicio de mensajes. Uno muy llamativo pertenece a una pareja de campesinos de Paso El León, Chile, localidad que linda con la Argentina a la altura del paraje El Manso. Radio Nacional llega a 300 kilómetros a la redonda de la casa donde nace la señal, al ingreso de Bariloche.

–Elegí este tema como tesis porque una parte de mi infancia está en Bariloche, donde mi padre piloto e instructor de vuelo, y el aeródromo, en la estepa, es parte de los paisajes de mi vida –dice Salamida.

Yolanda Mesa es la persona que hoy se encarga de recibir los mensajes, emprolijarlos, reescribirlos si fuera necesario. Entra a la radio a las 7.30 y prepara la salida al aire de las 8, 11.50, 14.50 y 18, hora en que los pobladores todavía no fueron al campo o están ya de regreso en su casa. La historia de Yolanda Mesa es muy particular. Ella era usuaria del servicio, vivía en Pilquiniyeu del Limay, un paraje rural a 195 kilómetros de Bariloche. Empezó en la radio haciendo tareas de mantenimiento, luego un periodista le enseñó el abc de la redacción.

–Amo el trabajo –dice del oficio que ejerce hace catorce años.

Uno de los encantamientos de los mensajes son los códigos encriptados, como por ejemplo, una palabra: “vicios”.

“A don Nicanor el puestero de Los Zorzales le hace saber que se encuentra sin vicio desde el sábado. Por favor no olvidar de mandar.”

¿Qué es el vicio? La yerba, el tabaco, mercadería en general.

“Se comunica a Diego Fernández de Aguada del Zorro que lo convenido estará para el sábado 10 del corriente.”

–Lo convenido tiene por lo general cuatro patas y es una forma de simular el tráfico de animales para evitar robos, por ejemplo –dice Yolanda Mesa.

“Para Domingo Froilán le comunica que irá el domingo a esa. Asimismo le pide que cierre la canilla del tanque.”

–”Esa” es la casa –dice.

Escucharlos permite conocer los tiempos del campo: los movimientos de ganado en invierno y verano, la esquila ovina en primavera, la fiesta de la señalada en enero, el inicio de clases en febrero, los caminos anegados por nevadas intensas. También el encuentro de comunidades, sus formas de organización cooperativa en una Patagonia míticamente deshabitada, grande, extensa. En el teléfono de la radio hay registrados unos 1.500 números, desde los que al menos una vez escribieron un mensaje.  

Cierto día el servicio dejará de existir, como ocurrió ya en algunas zonas del norte argentino, donde las distancias son más cortas y es mayor la precisión de las antenas. Gabriela Salamida dice que, en definitiva, hay que evitar su romantización, porque si los mensajes al poblador se dejaran de usar será porque otras vías de comunicación hoy ausentes o de difícil acceso habrán prosperado. Hasta entonces el poblador seguirá apegado a esta primera gran red social que es la radio, sorprendente, impredecible.

Yolanda Mesa cuenta que su madre entristece en Pilquiniyeu cuando no recibe novedades. Para que eso no ocurra ella escribe un mensaje, que leerá el locutor: saludos de Yoli, desde Bariloche.

Escrito por
Pablo Bassi
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