“No hay espacio para la propaganda rusa en las pantallas infantiles, ni en Ucrania ni en el resto del mundo”, dijo el 21 de agosto la ministra ucraniana de Cultura, Tetiana Berenja. Luego de la invasión rusa de Ucrania, que se inició el 24 de febrero de 2022 y sigue candente, ambos gobiernos disputan también en el terreno de la cultura y de los símbolos de ambos países. ¿En qué estaba pensando Berenja? En Masha y el Oso, la popular serie animada que narra las aventuras de una niña con una serie de animales. Para Ucrania, este programa “difunde narrativas prorrusas disfrazadas de contenido infantil”.
Y por ello Ucrania considera a Masha y el Oso una amenaza para la seguridad nacional de su país. En esa línea, emitió un decreto presidencial sancionando a sus creadores, productores y al estudio responsable, Animaccord Animation. ¿Es realmente una amenaza a la integridad ucraniana? Inspirada en un cuento popular ruso y creada en 2009 por Oleg Kuzovkov en el estudio Animaccord de San Petersburgo –posteriormente trasladado a Chipre–, Masha y el Oso cuenta las aventuras de una niña traviesa y su amigo. La producción es un fenómeno internacional y alcanzó cifras récord, entre ellas 18 millones de suscriptores en YouTube.
Ahora la popular serie infantil quedó en medio de una nueva disputa entre Rusia y Ucrania. Para el gobierno ucraniano, las sanciones a Masha y el Oso son “una base jurídica para bloquear estos contenidos” dentro del país y permiten solicitar a las plataformas internacionales que restrinjan su monetización y distribución. Uno de los episodios señalados por los medios ucranianos muestra a Masha utilizando un sombrero de la NKVD, la policía secreta de la Unión Soviética involucrada en la represión de movimientos antisoviéticos. Ya a finales de junio, Ucrania y Estonia protestaron contra la compra por parte de Netflix de los derechos de dos nuevas temporadas de la serie.
“El mundo nunca toleraría contenidos infantiles con símbolos nazis. Los símbolos del poder soviético merecen un juicio moral similar”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna. Pero las críticas sobre Masha y el Oso son incluso previas a la invasión rusa de Ucrania. Ya en 2018, el diario británico The Times describió a Masha como “animada, incluso traviesa, pero también valiente y audaz”. El medio agregó: “Expresa un poder mayor que su cuerpo pequeño y ligero; no es exagerado llamarla un personaje putiniano”.
Según Tetiana Berenja, estas medidas crean “una base legal para bloquear este contenido en Ucrania” y para pedir “a las plataformas internacionales que restrinjan su monetización y difusión”. Las sanciones adoptadas por Ucrania afectan, entre otros, a los creadores rusos de la serie y a su estudio, según el decreto publicado por la presidencia ucraniana. El documento agrega que Masha y el Oso genera ingresos fiscales para Rusia.

La desmashayelosoción de la cultura ucraniana
Ucrania, que combate la invasión rusa a gran escala desde 2022, intenta limitar la influencia cultural del país vecino promoviendo su exclusión de ámbitos como el deporte, el cine y el arte. Los ucranianos se alejaron de las películas, series, libros y músicas rusas, que hasta entonces ejercían una influencia considerable en el país. Y fue el propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien anunció la imposición de sanciones contra Masha y el Oso por “promover una imagen positiva del Estado agresor” y utilizarla como “herramienta de influencia” en el marco de la invasión rusa del territorio.
La medida, adoptada por el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, afecta a cinco personas relacionadas con la producción y distribución de la serie de dibujos animados, según un comunicado de la presidencia ucraniana. “Rusia utiliza la cultura y el entretenimiento como herramienta de influencia –agregó Berenja–. Incluso la animación infantil puede formar parte de esta estrategia al promover una imagen positiva del Estado agresor. Los fondos obtenidos se destinan a la compra de armas”. Una fuerte acusación.
“Ucrania responde sistemáticamente a estas amenazas y utiliza todos los mecanismos legales disponibles para limitar su influencia tanto a nivel nacional como internacional”, sostuvo Berenja. Porque “detrás de la aparente apolítica del contenido infantil se esconde un trabajo sistemático para fomentar la lealtad hacia Rusia y los productores siguen recibiendo beneficios”. En sintonía, el comunicado dice que “el Ministerio de Cultura de Ucrania seguirá apoyando las medidas destinadas a proteger el espacio informativo ucraniano y a reducir la capacidad económica de las entidades vinculadas al Estado agresor”.
Las sanciones afectan a Animaccord, así como a su fundador y director ejecutivo (quien también ejerce como guionista, director y productor), al coautor de la serie y al titular de los derechos de los dibujos animados. El 21 de agosto, el comunicado de la oficina del presidente ucraniano especificó en el canal de Telegram del jefe de Estado: “Zelenski firmó cuatro decretos que ponen en vigor la decisión relativa a la aplicación de sanciones contra los autores y distribuidores de la serie animada Masha y el Oso“.
Las sanciones impuestas por Kiev incluyen el bloqueo de activos en territorio ucraniano, la anulación de licencias, la prohibición de visitas oficiales, la suspensión de la transferencia de derechos de propiedad intelectual, así como el cese de acuerdos comerciales, intercambios culturales y cooperación científica. Pero la decisión generó una álgida respuesta del Kremlin. “Masha y el Oso conquistaron el mundo con su bondad, con su humanidad, con su propaganda, en el mejor sentido de la palabra: la de las mejores cualidades humanas”, sostuvo el portavoz de Vladimir Putin, Dmitry Peskov.
Y calificó las sanciones como “otra demostración de la fealdad del régimen de Kiev”. ¿Cómo avanzará la polémica? En la trama de la serie, Masha vive en el bosque con sus mascotas: un perro, una cabra y un cerdo. Obliga a los animales del bosque a que jueguen con ella o les hace travesuras. Masha vive cerca del Transiberiano y, una mañana, mira a una mariposa y la sigue. Cuando se da cuenta, entra a la casa de un oso que había salido a pescar.
Mientras juega ahí, Masha termina haciendo un gran desorden en la casa. Un oso pardo europeo llamado justamente El Oso, regresa a su hogar después de pescar y ve el desastre causado por Masha. El Oso se enoja e intenta alejarla de su casa, sin éxito. Al final, Masha y el Oso se vuelven amigos. Una trama constante de la serie es la del Oso intentando evitar que Masha haga travesuras. Sin embargo, el Oso acaba siendo víctima involuntaria de las travesuras de la niña. La historia está basada, en líneas generales, en un cuento folklórico. ¿Es Masha y el Oso, como dice Kiev, una amenaza para la seguridad nacional de Ucrania?
