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Caras y Caretas

           

“Las inscripciones de Diego en la cultura son infinitas”

Los Circuitos Maradonianos son recorridos barriales gratuitos que abordan distintas facetas del 10. María Paula Díaz, una de las organizadoras, explica el espíritu de la iniciativa.

Lanzados durante este año, los Circuitos Maradonianos son diez encuentros que giran en torno de la política, el arte, el barrio y el deporte por medio de la figura de Diego Armando Maradona. Según señala a Caras y Caretas María Paula Díaz, psicóloga de 36 años y militante de la Asociación Civil El Hormiguero, ligada al trabajo social en barrios populares de la ciudad de Buenos Aires y uno de los espacios que conforman el colectivo que los organiza, la agrupación Vuela el Pez, la movida surgió tras la repercusión de los encuentros sobre Maradona que esta última organización realiza en Julian Álvarez y Córdoba. “Lo que sucedió –cuenta Díaz– es que en el camino aparecieron cada vez más maradonianos queriéndose sumar, era un ‘yo dibujo, yo pinto, yo lo imito, yo hago artesanías’, siempre en relación a Diego, y fue entonces que pensamos que con el festival no alcanzaba, porque vimos que Diego tiene un montón de aristas, que dialoga con un montón de temas desde lo interdisciplinario, y junto con otros militantes de otros espacios culturales nos organizamos y conseguimos financiamiento de la Ciudad y el Banco Santander para hacer estos circuitos, en cuyo desarrollo intervenimos como cien personas y de los que este año ya realizamos dos”.

–¿Que buscan transmitir sobre Diego?

–Toda la cultura que nace a través de Maradona es un refugio que nos hace estar en un mundo un poco más humano y amable, tiene que ver con el poder de la propia cultura y del arte, pero también de Diego, que nos da una pista, nos habla, nos trae mucha imaginación y creatividad también para pensar la política, que es otra tarea para esta época sin creatividad ni rebeldía, esto de animarse a defender lo tuyo y las causas de tu gente, incluso en contra del statu quo, de los poderosos. Esa irreverencia nosotros la traemos como bandera, y eso tiene mucho valor en este momento, porque esa autenticidad es muy inspiradora en un tiempo como el que vivimos, de profunda pose. Por ejemplo, cuando Diego dice que “hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados”, está siendo muy actual en momentos donde parece que a muchos no los sacude la gravedad de que a nuestros viejos les peguen, no solo simbólicamente sacándoles medicamentos o reduciéndoles su jubilación, sino con palos todos los miércoles en las marchas. Y porque además Maradona es también mucho de lo que se ha dicho de Maradona, entonces hay todo un ejercicio de quién es Diego, y Diego es el de la gente y lo que la gente ve en él, esa imagen de un pibe que un día dijo a una cámara “yo tengo un sueño” y mostró que los sueños pueden hacerse posibles, incluso a pesar de las injusticias y las desigualdades.

–¿Qué sucede durante los encuentros?

–Lo principal es la generosidad. Porque lo que se ve es que Maradona es igual a colectivo, y entonces la gente se acerca desde un lugar desinteresado, generoso, participativo, solo a colaborar, viene por el Diego, no por la plata ni por su visibilidad o porque se quiera subir a un escenario, sino como una especie de ofrenda a su ídolo. Entonces aparece uno que quiere mostrar un memotest para unir fotos de Diego con sus frases, o un compañero poeta callejero de un asentamiento popular que recitó e hizo un show en vivo muy conmovedor, que nos dejó con la piel de gallina. Lo que sucede es que las inscripciones de Diego en la cultura son infinitas, ahora en la ex ESMA vamos a hablar del Diego más político, y luego, con el profe Signorini se va a hablar del Diego más humano, divertido, buen compañero. Y si bien el proyecto es en la ciudad de Buenos Aires, porque finalmente aquí militamos, estaría hermoso pensar en algo federal, acompañado con un Ministerio de Cultura que ya no existe.

–Un aspecto que se ve en los encuentros es una fuerte presencia política, más específicamente del peronismo, incluso por sobre lo estrictamente futbolístico.

–Lo futbolístico, por lo menos en mi recorrido y en el de muchos, está un poco en segundo lugar, más allá de que por ejemplo hubo exhibiciones de chicos haciendo jueguito y bailando, es decir, en su parte performática que es también muy de esta época, o bien un partido del fútbol femenino que haremos para su cumple el 30 de octubre. Pero si volvemos al fútbol como producto de nuestra cultura, un juego que explica nuestras identidades y nuestros vínculos, es mucho más de lo que pasa en la cancha, y Diego fue un abanderado de eso. Y como organizaciones sociales y políticas, le damos mucho énfasis a la figura de Diego más rebelde y combativa, y me parece que Diego y peronismo son pueblo, como que ni hay que forzar esa conexión, incluso más allá de que Diego se haya definido peronista, por esos valores de justicia social pero también por muchas otras cosas como el no achicarse, la imaginación, la osadía, la prueba y el error, y cuyos efectos se pueden ver en resultados tangibles, en números, datos, como también los pudo mostrar Diego en la cancha. Y no es solo Maradona ni el peronismo en sí, sino todo ese lenguaje común compartido cuando encontrás un compañero, como que das por sentadas algunas cuestiones, como recuperar un encuentro, un hilo conductor, un aire de familia, hay algo ahí de compartir un mismo idioma.

La pelota no se mancha

Cuenta María Paula Díaz que su fascinación por Maradona proviene en parte de sus hermanos mayores, en parte de lo que fue viendo en redes sociales sobre posiciones políticas y sociales de Diego, pero también de su trabajo territorial. “Yo milito desde los 17 años en asentamientos populares, y era impresionante ver lo presente que está Maradona, en murales, tatuajes, o posters en las piezas de los pibes. Messi eclipsó algo de eso, por lo menos en las infancias, y entonces hay que hacer todo un ejercicio de memoria, y de hecho este proyecto tiene también algo que ver con seguir reivindicando cierta línea histórica y de comunicación entre las diferentes generaciones.” Los últimos tiempos, además, estuvieron signados por mayores cuestionamientos a Diego no solo desde sectores afines al macrismo o al mileísmo, sino también desde otros progresistas como ciertos feminismos. Consultada por este hecho, Díaz afirma: “Si Maradona es pueblo, hablar contra Maradona es hablar en parte contra el pueblo, con lo que me parece que tener un gobierno que desconoce nuestro ícono popular y lo que representa también quiere desconocer eso, la fuerza que tiene el pueblo. Y en relación con otras críticas, podría decir que Diego nos viene a recordar que somos humanos, que tenemos ángeles y demonios. Y también pienso que hay que estar en esa cabeza donde un día tu peli es vivir en Fiorito y en poco tiempo ser reconocido en el mundo entero, porque sabemos que en muchos lugares no saben qué es la Argentina, pero sí quiénes son Maradona o Messi. Pero es muy difícil etiquetarlo porque rompe todos los esquemas: Diego es la Ferrari, el consumo, el tapado de piel, pero también el que vuelve a Fiorito que nunca olvidó su origen y se toma un mate con doña Tota, o se va a Nápoles y se lleva a todos sus amigos. Eso también le da mucho vuelo y mucha profundidad, sus idas y vueltas, sus contradicciones, una montaña rusa en algunas zonas, porque es muchas cosas en una misma vida. Pero primero, como decía, Diego es humano y genuino, por eso se equivoca, más allá de que como ícono se lo quiera poner como ejemplo de un montón de cosas que no fue ni quiso ser, sino que fue hablado por otros.

–¿Por qué creés que parte del pueblo argentino votó a un gobierno que habló expresamente mal de Maradona?

–Me parece que es más complejo, porque el hecho de que la esperanza de muchos de que determinadas cosas cambien no quiere decir que voten todas las representaciones que hace el gobierno. No fue menor todo lo que produjo la pandemia y la inflación, y yo banco la ilusión, y puedo entender al que le falta mucho de historia y no sabía que lo que venía no era nada nuevo. Fue además un discurso para un nuevo sujeto muy desorganizado y muy individualista, que también es parte del pueblo, y no creo que lo hayan votado por hablar mal de Maradona, o porque les iba a pegar a los jubilados, o para vender nuestras tierras, sino por una esperanza de cambio para mejor. Pero creo que después de lo que sucedió con la bandera de Malvinas durante el Mundial, estamos ahora en un momento de pregunta, donde se está de nuevo empezando a pensar en lo colectivo, en nuestras causas comunes, en dónde están esas guías, y ahí por ejemplo puede aparecer Maradona, que no se puede escindir de lo demás, porque el fútbol, la política, la economía no son cajitas distintas. Y yo como militante política en eso soy muy optimista, no puedo no serlo, creo que las personas somos en general solidarias, que nos importa el otro, nos conmueven las causas justas, y que entendemos, además, que los goles se hacen en equipo.

Escrito por
Julián Blejmar
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