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Massa: primeros pasos en un camino espinoso

El nuevo superministro asumió en un clima de “última chance”. La primera batería de medidas, bastante conservadoras, debe obtener algún resultado concreto para que el Frente de Todos pueda ver el horizonte antes del año electoral.

El calendario es un hecho político. En estos días fue la base que permitió definir la designación de Sergio Massa como ministro de Economía de una forma un tanto novelesca: “La última bala”. Según el resultado de las próximas semanas, la definición novelesca puede dar espacio para el tango y que alguien hable de “ni el tiro del final”.

Faltan alrededor de tres meses para el inicio del mundial de fútbol en Qatar. Luego empezará, sin entretiempos, el año electoral. El gobierno del Frente de Todos necesita llegar a esa fecha con el barco más enderezado, tanto en lo financiero como en el índice de precios. La inflación es la unidad de medida final de los resultados que tenga Massa.

El flamante ministro pidió cien días para desplegar su política. No los tiene. Dentro de cien días, el gobierno nacional ya no tendrá margen para un nuevo giro, otro cambio de gabinete, un volantazo en la política económica. El inicio del año electoral acelerará el proceso de debilitamiento si el gobierno llega en la situación actual. Los factores de poder aliados a Juntos por el Cambio, los grandes productores de granos, los medios hegemónicos, actuarán como un boxeador que tiene enfrente a un rival grogui y estarán dispuestos a patearlo en el piso.

Además, el poder territorial peronista se llamará “a los botes” y cada gobernador tratará de alambrar su terruño, separando el proceso electoral y provincializando al máximo su campaña.

No juegan solo actores locales sino algunos más peligrosos. El Fondo Monetario Internacional (FMI), si el oficialismo está débil y no ha logrado comenzar a domesticar la inflación y fortalecer las reservas del Banco Central, ¿no usará sus cartas para empujarlo un poco más a la banquina? El préstamo de 50 mil millones de dólares a Mauricio Macri tuvo un fundamento netamente político en un año electoral. ¿Por qué pensar que con esa misma lógica no puede haber un boicot político al FdT para que vuelvan al poder los mejores amigos de Washington?

Esto explica también la posición estratégica de Massa. Es uno de los dirigentes peronistas con mejor relación con el establishment político estadounidense. Tiene la posibilidad de muñequear un posible intento de boicot. El punto es que en JxC toda la primera plana está alineada con la embajada. No hay matices ni contrastes en el sentido geopolítico. No ocurre lo mismo en el FdT, donde hay sectores que tienen construidos vínculos más cercanos con China y Rusia, la alianza euroasiática que disputa la hegemonía mundial con Estados Unidos.

Fotos: NA

Primeros pasos

Una vez que bajó la espuma de los primeros días, en los que Massa logró cambiar un poco el clima caótico que había en el mercado de los dólares paralelos, los primeros pasos del ministro fueron en el sentido de medidas que podrían definirse como mercado-friendly. La primera fue reafirmar que la voluntad del gobierno es cumplir con las metas acordadas con el FMI. Alguien podría sostener, con razón, que con el dólar al rojo vivo haber dicho otra cosa hubiera sido como entrar con un bidón de nafta en una casa que se está incendiando. Puede ser. Los movimientos tácticos son tan importantes como la estrategia, pero uno de los problemas que ha tenido el FdT, en gran medida agudizado por el desgaste de la pandemia y la derrota electoral de 2021, es que el Norte por momentos no parece claro.

Entre los anuncios de Massa se incluyó el congelamiento del ingreso de nuevos empleados públicos al Estado nacional. La decisión ya la había anunciado Silvina Batakis cuando atajó el penal que le hizo Martín Guzmán al Presidente. En el Estado nacional se concentra el 7 por ciento del empleo público. El 93 por ciento restante está entre las provincias y los municipios. Es decir que esta medida tiene más dosis de señal que de impacto real, al menos por ahora. Será distinto si luego hay algún tipo de presión sobre los gobernadores para que alineen. Por ahora no ocurre.

Se confirmaron y ampliaron las medidas de “seducción” para los exportadores. A los productores de granos, sentados sobre miles de millones de dólares guardados en silo bolsas, se les ofreció un seguro de cambio, un plazo fijo en pesos que se actualiza al valor del dólar oficial. El nivel de liquidación de este sector no se modificó. Ese es un punto complejo, aunque haya que dar más tiempo. Un gobierno nacional y popular puede tomar medidas conservadoras en un contexto determinado, pero es central que tengan resultados.

Desde el punto de vista político, podría sostenerse que se les dio dólar preferencial y gestos de seducción tipo película romántica a los exportadores, mientras que para los movimientos sociales se planteó una auditoría por si hay un plan de más o de menos. Seducción en un lado, rigor y monitoreo en el otro. Esto genera tensiones dentro de la coalición peronista. Y los movimientos sociales, muchos de ellos identificados con el FdT, son un punto tirante en estos primeros pasos de gestión del nuevo ministro.

Del lado del vaso medio lleno está el aumento a los jubilados más un bono de siete mil pesos por tres meses. Fue la señal más clara de un tiro para el lado de la justicia (social). Es probable que haya más de estas decisiones bajo el brazo.

Massa cuenta con el respaldo de todos los sectores con representación política de la coalición gobernante. Desde Hugo Yasky hasta Carlos Heller, los espacios que conforman la coalición expresaron su apoyo. La dirigencia más cercana a la vicepresidenta Cristina Fernández hizo lo mismo y luego se llamó a un silencio expectante.

El despliegue del ministro, que incluyó una reunión con el embajador de Estados Unidos, Mark Stanley, es una batería de señales, gestos y decisiones para conseguir dólares que fortalezcan las reservas del Banco Central. Y sobre esa base encarar la batalla entre precios y salarios con algún poder de fuego que permita ganar.

El camino está plagado de espinas y decisiones que necesitan un gran vaso de agua para ser digeridas por todos los sectores del FdT. El gran peligro es que a pesar de esto no haya resultados en el sentido buscado. La premura es mucha. El tiempo es corto.

Escrito por
Demián Verduga
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