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La construcción de un ídolo popular

Ilustración: Hache
Ilustración: Hache

El esquema comercial de radiofonía argentina favoreció la difusión de los temas de Carlos Gardel. Fue de los primeros artistas en cobrar por sus actuaciones en vivo para la radio.

La historia de Gardel y la radio grafica la construcción de masividad del tango como género musical apalancado en dos tecnologías emergentes (la radio y el fonógrafo). Como medio de comunicación, la radio surge en 1920 y tiene una primera década de búsqueda y exploración de su modelo artístico. Estaban quienes proponían que fuese un instrumento de formación social, con un objetivo de construir una cultura nacional en el marco de fuertísimos flujos migratorios y altas tasas de analfabetismo que encontraban en ella el primer vehículo de contenidos “generalistas”. Por otro lado se encontraban quienes, amparados en el modelo de desarrollo de la radiofonía en los Estados Unidos, veían un gran potencial en el medio para entretener a las audiencias y generar momentos de distracción de las rutinas diarias.

Este último “proyecto” fue el que se impuso, con Jaime Yankelevich y su Radio Nacional (luego llamada Radio Belgrano) como grandes impulsores. Desde la segunda mitad de la década del 20, la radio abrazó la música como principal contenido pero también como modelo de negocio.

En ese contexto se inserta la primera aparición de Carlos Gardel en la radio porteña. Ambos en proceso de crecimiento y consolidación. Para 1924, algunas emisoras de Buenos Aires habían encontrado que resultaba ventajoso contratar músicos para que hicieran música en vivo desde los teatros y auditorios de las radios antes que programar su música grabada. El negocio era redondo: mientras se vendían tickets para las salas y teatros, los músicos firmaban contrato por sus performances y las radios recaudaban por la vía publicitaria. Eso sin contar que los músicos promocionaban así sus primeros discos. El modelo de promoción y difusión entre las incipientes industrias musicales y radiofónicas se aceitaba.

Es en septiembre de ese año cuando Gardel debuta en Radio Splendid (por entonces llamada Gran Splendid) junto a su compañero uruguayo José Razzano. En octubre, el Zorzal volvería actuar en la emisora pero ya como cantante de la orquesta oficial de Splendid. Las broadcasters comenzaban a contratar a sus propias orquestas estables e invitaban a cantantes (algunos cobraban y otros no) a completar la actuación. Para Gardel lo habitual era actuar con sus propios guitarristas, cantar con la orquesta de Splendid fue una verdadera novedad en su carrera.

A partir de entonces, la relación de Gardel con la radio solo crecería. Para el cantante, el medio era una forma de conectarse con su público y también de promocionarse antes de realizar actuaciones en teatros o salas en distintos países. Esa fue su forma de desembarcar en París, Barcelona, Nueva York, Centroamérica.

También era una importante fuente de ingreso. Para 1928, Gardel arregló un contrato con Radio Prieto para actuar de manera semanal en la emisora. Razzano, quien se había transformado en algo así como su representante, dijo: “Eran tiempos en que aún muchos artistas de categoría se prestaban a actuar en radio sin retribución alguna. Cuando me vieron para llevar a Gardel al micrófono, pedí, sin titubear, quinientos pesos. ‘¿Por mes?’, me preguntaron los interesados. ‘No’, contesté. ‘Por audición, y no más de seis canciones’”. Luego, Gardel firmaría contratos similares con Radio Excelsior, Radio Nacional y Radio La Razón. Así, la radio lo catapultó en el reconocimiento social y lo transformó en un referente de la cultura de masas porteña, un referente del tango.

EN LA ARGENTINA Y EL MUNDO

El pico en la relación de Gardel con la radio se dio en Nueva York. Artista internacional con vuelo propio en buena parte del continente y Europa, el cantante viajó a los Estados Unidos para poner a prueba nuevamente su carrera. En 1933, contratado por la exitosa cadena de radio NBC y en búsqueda de ampliar su producción cinematográfica, Gardel firmó contrato por unos 300 dólares semanales para llevar su música a la comunidad hispanohablante. Pero el salto implicaba también una adaptación artística. Sus guitarristas no viajaron y las actuaciones se hicieron con la orquesta de treinta músicos dirigida por Hugo Mariani. Este nuevo acompañamiento obligó al Zorzal a llevar su canto a un registro de tonos graves para llegar a un barítono alto.

El 5 de marzo de 1934, desde Nueva York, Gardel realizó una transmisión para la Argentina acompañado por sus guitarristas originales (Barbieri, Riverol y Vivas). En la audición de esa noche realizó un cruce a tres bandas. Mejor dicho, a tres emisoras. Mientras sus guitarristas tocaban sus canciones en los estudios de Radio Rivadavia y Gardel recibía su música a través de la onda corta de la radio en Nueva York, Radio Splendid en Buenos Aires recopilaba ambos audios y los transmitió para todo el país gracias a su cadena federal de emisoras. Histórico.

La muerte de Gardel también está marcada por su paso por la radio. Allí realizó su última actuación. De gira por Colombia, las actuaciones del Zorzal en Bogotá fueron un éxito. El domingo 23 de junio, Gardel actuó en la emisora bogotana La Voz de la Victor. Los asistentes colmaron el estudio y también la plaza Bolívar, donde la radio transmitía el show por altoparlantes. Antes del último tema, Gardel se despidió: “No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera su hijo propio que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre”. Al otro día, perdería la vida en el inicio de un vuelo a Cali.

Escrito por
Agustín Espada
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