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Spinettalandia y sus amigos

Ilustración: Andrea Toledo
Ilustración: Andrea Toledo

El Flaco desarrolló un vínculo de amistad y respeto con estos tres referentes del rock argentino. No faltaron algunos desencuentros, pero con todos logró dejar
música imperdible.

A principios de los 70, Spinetta y Pappo eran amigos y formaban parte de la misma cofradía musical de La Cueva. Después de la ruptura de Almendra, el creador de “Muchacha (ojos de papel)” quería experimentar con nuevos sonidos, bajar el perfil y tocar el bajo. Con Pappo en guitarra eléctrica y Pomo en batería formó un power trío llamado Tórax. De aquella formación de 1971 quedaron registros. El primero fue “El parque”, canción de Spinetta que apareció en el primer disco de Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll. Después grabaron en el disco Spinettalandia y sus amigos dos temas de Pappo, “Castillo de piedra” y “Era de tontos”. Esas canciones tienen el espíritu de las zapadas en la casa de Pappo en La Paternal y en la casa comunitaria de Luis en Florida, donde sonaban Black Sabbath y Jimi Hendrix.

El debut y despedida de Tórax fue en un show altamente psicodélico en las piletas de River, en los bailes del carnaval. Las cosas con Pappo no terminarían bien. Distintos episodios enojaron a Luis, como la noche que en su casa le escribieron las paredes y la heladera con las palabras “No” y “Nunca”. En un reportaje con Miguel Grinberg en 1977, Spinetta les echó la culpa a las visitas infernales de Pappo: “Con toda su vorágine de bosta y su onda negadora”. Con el tiempo reconoció que el culpable no había sido Pappo sino parte de su entorno y el mal viaje de ácido.

Otra situación dañó la relación de amistad. Cuando Spinetta decidió irse a París, antes de formar Pescado Rabioso, le regaló a Pappo su guitarra acústica Gibson Dove con la que compuso las canciones de Almendra. “Quería influirlo de alguna manera como él me había influido a mí”, dijo Spinetta. A los pocos días, Pappo le dio esa guitarra a Alfredo Toth como parte de pago de una Les Paul negra. En los 80, Spinetta lo invitó a tocar en un show de Spinetta Jade y en los 90 la relación se enfrió. Nunca volvió a ser lo mismo.

En 2005, Pappo murió en un accidente de moto. Spinetta lloró toda la noche porque no se habían podido despedir en buenos términos. En un confuso episodio, Pappo le había pegado una piña a Lucas Martí, hijo de su amigo el fotógrafo Eduardo “Dylan” Martí, y Spinetta se lo recriminó a los gritos en un aeropuerto cuando se cruzaron. No se hablaron más. En 2009, en el show de las Bandas Eternas en Vélez, Spinetta le rindió homenaje y tocó “¿Adónde está la libertad?”, de Pappo’s Blues. Un guiño a la época cuando lo más importante era la música que compartían.

REZO POR VOS

A Charly García lo vio por primera vez en la cantina Pippo. El segundo disco de Sui Generis, Confesiones de invierno, había sido un éxito. Era 1974. Spinetta, que llevaba adelante su nuevo proyecto, Invisible, se le acercó, le dijo que tenía talento y le dio un consejo: “Cuidate de los vampiros”. Charly se quedó contento e intimidado por uno de los ídolos de su juventud: el primer concierto que fue a ver en su vida fue de Almendra.

En los ochenta, fue otra vez Spinetta quien tomó la iniciativa de acercarse a Charly. En el primer número de la revista Hurra, de la misma editorial de la Humor, se planteaba un enfrentamiento entre Spinetta y Charly García. Cuando el Flaco vio la publicación habló con su mánager, Ohanián, para desactivar la polémica, y al productor se le ocurrió que Spinetta Jade y Serú Girán hicieran un concierto juntos. Las entradas para los shows en Obras el 12, 13 y 14 de septiembre de 1980 se agotaron rápidamente. El registro de esas noches se puede escuchar en YouTube. El comienzo del show es con Spinetta y Charly uniendo sus voces en “Que ves el cielo” y “Cuando ya me empiece a quedar solo”, apenas el anuncio de un show que fue memorable.

En 1984, llegó la idea de hacer un disco juntos. Se reunían en una quinta que había alquilado Charly en San Isidro y salieron los primeros temas “Total interferencia” y “Rezo por vos”, que se estrenó en el programa Cable a tierra, de Pepe Eliaschev. Ese mismo día se incendió el departamento de Charly y los dos músicos pensaron que era un mal presagio. El álbum con el título provisorio de Cómo conseguir chicas se truncó. Después, Spinetta grabó en Privé algunas de las canciones que había pensado para el proyecto con García, como “Una sola cosa” y “La pelicana y el androide”. En 1992 se juntaron para una tapa de Página/12 en la que intercambiaron sentidos elogios. Ya en la época más Say No More de Charly se dejaron de ver.

En 2009, fue Charly quién busco a Spinetta. Lo invitó a un almuerzo y le pidió que cantaran juntos en su show de regreso a Vélez el tema “Rezo por vos”. La lluvia torrencial le dio un carácter épico al encuentro, que se repitió dos meses después en el show de las Bandas Eternas. Cuando Spinetta murió, Charly dijo: “Yo pienso que sin él hubiese sido todo distinto. Con el tiempo nos convertimos en grandes amigos. Era la única persona dentro del rock que yo admiraba”.

OTRA CANCIÓN

Fito Páez caminaba por avenida Santa Fe cuando divisó la figura de Spinetta, que venía en dirección contraria. “¿Vos sos vos?”, le dijo Spinetta apenas a unos metros de distancia. “¿Vos sos vos?”, le contestó Fito. Inmediatamente se abrazaron. Fito le dijo que no sería nada sin él y el Flaco le respondió con otro elogio. “Escribiste una de las mejores canciones de la música argentina: ‘Tres agujas’.” Empezaron los llamados telefónicos y las visitas de Fito a la casa de los Spinetta.

La amistad se fraguó en cenas compartidas. Su presencia era tan cotidiana que se convirtió en familia. Para los pequeños Dante, Catarina y Valentino, era como un tío. Después de la desilusión del disco con Charly, naturalmente surgió la idea de hacer un disco con Fito Páez. En marzo de 1986 arrancó el proyecto La, la, la. Entre los dos se generó una simbiosis perfecta. Registraron un álbum doble con veinte canciones, que es considerado entre los mejores cien discos del rock argentino por la revista Rolling Stone. “La, la, la fue esa fotografía de Eduardo Martí. Los dos rostros fusionados en uno. Los dos cantando al unísono varios tramos de las canciones, componiendo una sola voz. Luis comandando las mezclas de mis canciones y yo las de él. Fue una experiencia de hermandad profunda y absoluta. Mientras tanto, nos divertíamos creando un nuevo Frankenstein que hablaba en muchos idiomas y viajaba en su propia máquina del tiempo”, le dijo Fito Páez al periodista Hernán Natale, cuando se cumplió el 30º aniversario del disco, en 2016. El disco doble tiene diez canciones de Spinetta, siete de Páez, una versión antológica del tango “Gricel”, un tema instrumental de Carlos Franzetti y el único tema compuesto entre los dos, “Hay otra canción”, que no salió en la edición original pero se agregó con el tiempo.

El disco se presentó en Obras en diciembre de 1986, un mes después del asesinato de la tía y abuela de Fito. La familia Spinetta lo rodeó de afecto y los ensayos fueron un lugar de contención. “Al haber hecho este disco quedamos unidos para siempre”, dijo Spinetta. Y así fue.

Escrito por
Gabriel Plaza
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