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Corta La Brocha: relatos sobre 2001

Un colectivo de artistas gráficas armó un archivo sobre la crisis que funciona bajo la modalidad del trueque: el público cuenta su historia y ellas la grafican. El objetivo es armar una memoria colectiva, popular y federal de los violentos días que conmovieron a la Argentina.

En San Pedro, Misiones, un hombre invita a su hija a mirar el cielo despejado sobre los aserraderos abandonados del pueblo, un cielo limpio de nubes y de humo: “Eso es la crisis”, sintetiza. En Buenos Aires, una nena de seis años mira la televisión y no entiende por qué los adultos están preocupados por una palabra que suena tan linda: “corralito”. En el barrio 13 de Julio, de San Salvador de Jujuy, la policía detiene ilegalmente a un grupo de vecinos y los cerca con alambre de púa. Estas son algunas de las más de doscientas historias que recibió el colectivo Corta La Brocha para su proyecto “Club del Trueque”, un intercambio en el que los audios con relatos de la crisis de 2001 que reciben por Whatsapp son ilustrados por las dibujantes del grupo.
La muestra, que podrá verse a partir del 19 de diciembre en las redes sociales del colectivo (@Cortalabrocha en Instagram), consistirá en historietas mudas que se completan con los audios. Pero eso es solo el principio: el grupo de activismo gráfico ya piensa en muestras en espacios cerrados y también en intervenciones callejeras. Todo el material, además, se incorporará al acervo del Museo Histórico Nacional.
“Logramos conformar un archivo de un relato íntimo y federal. El hecho de que las personas nos mandaran audios permitió que los relatos tengan algo de privacidad, distinto al recuerdo clásico, de pantalla televisiva”, cuenta a Caras y Caretas Julieta Bein, una de las cinco integrantes de CLB, junto a Mariana Allende, Rocío Espina, Pilar Mendez y Belén Quirós. El proyecto, que cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, recibió un volumen de material que superó las expectativas del grupo, de modo que la primera muestra no cubrirá el total de los audios, pero sí un conjunto representativo. “Queremos que algunas cosas estén: el federalismo, la perspectiva de quienes estuvieron en las movilizaciones, la de las personas que fueron reprimidas y detenidas, pero también la de quienes vieron los hechos por televisión y las imágenes los interpelaron. Los relatos más épicos y los relatos más cotidianos ”, agrega Quirós.
La doctora en sociología Elizabeth Jelin sostiene que lo “memorable” surge cuando “las rutinas aprendidas y esperadas se quiebran, cuando un nuevo acontecimiento irrumpe y desdestructura”. La crisis de 2001 marcó una ruptura política, una interrupción en la cotidianeidad de los argentinos y argentinas, y dejó marcas subjetivas que todavía están latentes. Las más de doscientas microhistorias que recibió CLB por medio de audios de Whatsapp son una muestra de esto y forman un tejido en el que se define la crisis. “La variedad de anécdotas es enorme. Al principio aparecían muchos testimonios en los que aclaraban que no habían estado en el centro de la escena, en Plaza de Mayo. Pero la memoria está nutrida de esto, de pequeños momentos que se van juntando y construyen una memoria colectiva”, comenta Bein, y detalla que recibieron audios de “personas que estuvieron muy en el centro de la represión y son testimonios impresionantes por el nivel de violencia, pero también hay otros que son increíbles por lo inocentes”. “Cada lugar tuvo su propio clima. Hay relatos muy buenos sobre cómo en cada provincia, ciudad o pueblo la crisis aparece de forma distinta”, agrega.
Dentro de la dispersión de relatos, las activistas advirtieron que aparecían una serie de regularidades, un conjunto de significantes que se repiten y que fueron los que marcaron la crisis. “Estuvimos desarrollando un sistema de etiquetas, de temas que aparecen en varios audios”, explica Quirós, y enumera: “La policía montada aparece en un montón de audios, el helicóptero, las gomas quemadas, las persianas de los locales bajas y los saqueos”. “Podríamos hacer incluso un mapa de palabras donde se vean todas esas imágenes que están latentes en muchos audios”, añade. Una de esas palabras clave es el trueque, idea que dio nombre al proyecto y también inspiró su dinámica. “Es un proyecto de intercambio, participativo”, lo define Quirós, a lo que Bein agrega que “el trueque está en el recuerdo de muchos y de muchas, y es una forma de darles a las personas la posibilidad de encontrarse con el relato de otre, que tal vez vivió algo similar en algún punto”.


VOLVER A LA CALLE

Como ocurrió con todas las prácticas, la pandemia modificó el modo de trabajar del colectivo Corta La Brocha. Su espacio de intervención por excelencia era la calle y las movilizaciones presentaban el momento perfecto. Pero cuando las cinco se juntaron a pensar, a principios de 2021, su intervención por los veinte años de la crisis de 2001, la virtualidad apareció como una oportunidad. “La herramienta virtual nos permitió cubrir más territorio, no quedarnos solo en el lugar en el que estamos nosotras. Cuando hacemos intervenciones en la calle, por ejemplo, pegamos los afiches en un lugar determinado y los ven quienes pasan por ahí. Esta era una oportunidad para ser un poco más federales, más amplias”, explica Bein.
En las redes sociales de CLB se pueden ver las intervenciones del colectivo, siempre enmarcadas en el calor de las marchas: el 24 de marzo, el 8M, los días en que se discutió en el Congreso la Interrupción Voluntaria del Embarazo, marchas contra el G20 o el FMI, entre muchas otras. “Es lo que nos motiva –sintetiza Quirós–, nuestra forma de participar y sumarnos a una movilización, de enunciar lo que nosotras queremos compartir o las banderas que queremos levantar. Hay algo también de la recuperación del espacio público y de llegar a personas que no nos siguen en redes sociales o no usan redes sociales, las personas que están por la calle y se sienten interpeladas por una intervención. Es algo de lo físico lo que nos interpela”.
El caso de 2001, en este sentido, es paradigmático. “Se trata de acontecimientos que pasaron en la calle”, dice Bein. Es por ese motivo que, si bien la pandemia obligó al colectivo a pensar en una propuesta desde la virtualidad y buscarán
sacarle el mayor provecho a ese formato, ya están pensando en el modo de llevarlo al espacio público. “Para que esto funcione de manera callejera siempre se necesita que medie mucho la tecnología, por ejemplo un afiche con un QR que te lleve al audio”, señalan.
De todas formas, el proyecto por ahora está volcado a la virtualidad, el colectivo sigue recibiendo audios con relatos y seguirá haciéndolo incluso después del 20 de diciembre. Este material, que no llegará a salir en modo de historieta en una primera tanda, se incorporará al archivo para el Museo Histórico Nacional y servirá para futuras muestras o publicaciones.
Para formar parte, se puede enviar un mensaje al +54 9 11 2399 8634 y seguir las instrucciones que se dan en la respuesta. Más información sobre el proyecto puede encontrarse también en el Instagram: @Cortalabrocha, o bien escribiendo a cortalabrocha@gmail.com.

Escrito por
Juan Funes
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