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DIEGO NUESTRO QUE ESTÁS EN LAS PANTALLAS

Maradona inspiró películas, documentales y series, y hasta tuvo su propio programa de TV, el recordadísimo y megaproducido La noche del 10. Aquí, un repaso por las obras que lo evocan.

“La rabia, la bronca y luchar contra la adversidad fueron los combustibles que Maradona ha usado siempre”. La frase del periodista Daniel Arcucci resuena con fuerza a medida que se repasan diferentes propuestas cinematográficas o televisivas que durante los últimos veinte años han tenido a Diego Armando Maradona como objeto de culto. No importa si se trata de imágenes de archivo del barro de Fiorito o la desilusión en Barcelona, la camorra napolitana o el año nuevo en Punta del Este al borde de la muerte, aquel día en que le cortaron las piernas o ese otro cuando Dios le dio una mano. Las imágenes se suceden en continuado e intentan, con mayor o menor fortuna, trazar el mejor bosquejo de un personaje inabarcable.

El “Diego de la gente” o “Maradona el ingobernable”, la dualidad está siempre presente, aunque es una disquisición que al hincha nunca le importó. Así lo plasma el documental de 2005 Amando a Maradona (disponible en Cine.Ar TV). El director debutante Javier Vázquez intenta contar la historia del Diez desde la mirada de quienes lo admiran, sean desconocidos que lo llevan tatuado en el cuerpo a lo largo del mundo, su compañero de potrero en Villa Fiorito, celebridades como Alejandro Dolina y Charly García, su familia, o incluso el mismo Diego. Cada uno tiene su mirada de por qué Maradona fue lo que fue, en la salud y en la enfermedad, en el cielo y en el infierno.

Ahora, ¿qué sucede cuando el fanático se coloca del otro lado del lente de la cámara? La respuesta llegó en 2008 con Maradona por Kusturica (disponible en YouTube). El director serbio se dejó seducir por la figura del jugador, en un viaje conjunto que incluyó entrevistas, una cámara omnipresente y la voz en off del realizador brindando su mirada sobre el ídolo. El punto más alto del ambicioso proyecto fue plasmar a Maradona a partir de su pensamiento político e ideológico, a través de su presencia junto a Evo Morales en la manifestación contra la llegada de George W. Bush a Mar del Plata para la Cumbre de las Américas en 2005, o su admiración por Hugo Chávez y Fidel Castro: “Con Fidel me conocí en 1987. Los americanos me daban un premio y en Cuba otro. Les dije: ‘Americanos, quédense con el premio, yo me voy a recibir el de Cuba’. Estuvimos casi cinco horas hablando del Che Guevara, de la Argentina, de Cuba, y salí enamorado de Fidel”.

DE LA SOFISTICACIÓN A LA TERNURA

Dos momentos bizarros en la vida del deportista quedaron plasmados para la posteridad. El primero fue Maradona, la mano de Dios (2007, disponible en YouTube), ficción ítalo-argentina dirigida por Marco Risi, que a partir de la internación en Punta del Este en enero de 2000 dramatiza en pinceladas de trazo grueso y metáforas exigidas diferentes episodios en la vida de Diego. Juan Leyrado como Guillermo Coppola, Roly Serrano como Don Diego y Julieta Díaz en el papel de Claudia Villafañe le aportaron aún más peculiaridad a una propuesta con buenas intenciones pero magros resultados.

El segundo episodio, impensado en sus tiempos de Selección nacional, fue el programa de televisión La noche del 10. En 2005, una vez colgados los botines, Diego protagonizó una nueva resurrección, esta vez como conductor de TV. Canal 13 le puso todos los recursos posibles a disposición, y durante dos meses el crack fue el artífice de su propio homenaje. Pelé, Marcelo Tinelli, Joaquín Sabina, Roberto Gómez Bolaños, Susana Giménez, Mirtha Legrand, Xuxa, Raffaella Carrà y Lionel Messi, todo ellos pasaron a lo largo de trece programas para rendirle pleitesía. Y hasta reafirmando aquello de que “Dios está en todas partes”, llegó a hacerse una entrevista a sí mismo.

Más acá en el tiempo, el británico Asif Kapadia, que venía de hacer documentales sobre Ayrton Senna y Amy Winehouse, aportó uno de los trabajos más exhaustivos sobre la vida del deportista, haciendo base en su paso por el Napoli. Diego Maradona (disponible en DirecTV Go) reconstruye el antes y el después de la leyenda, con imágenes inéditas, entrevistas a sus colaboradores más cercanos y un relato que hace perfecto equilibrio entre la persona y el mito, lo público y lo privado, a partir de situaciones puntuales de su vida en Europa.

Mientras queda por saber qué sucederá con Maradona, sueño bendito, la anunciada ficción de Amazon Prime Video que hoy se encuentra sin fecha de estreno y en medio de disputas legales, la lista se completa con Maradona en Sinaloa (disponible en Netflix), docuserie en siete capítulos sobre el paso del deportista por Culiacán en las temporadas 2018 y 2019 como director técnico de los Dorados de Sinaloa. De todas las propuestas mencionadas, esta es la menos pretenciosa y a la vez más enternecedora, con un Maradona crepuscular, de salud comprometida pero pasión intacta, que se cargó al hombro un equipo dado por perdido y lo levantó a puro coraje hasta los primeros puestos de la tabla del ascenso. Este documental es el legado del mejor Maradona, el de la cancha de fútbol y la magia.

A pesar de que no hay en el trabajo realizado por Angus MacQueen grandes hallazgos narrativos, la sola presencia en el vestuario de una cámara respetuosa, escuchando los consejos y arengas del Diez al grupo, alcanza para conectar con la esencia del mejor jugador del mundo. Su pasión, entrega, desborde, y convicción a toda prueba para enfrentarse nuevamente a los 59 años –uno antes de su muerte– con rivales, dirigencia, árbitros o quien se le pusiera delante.

En otras palabras: la rabia, la bronca, la lucha contra la adversidad, las mismas de aquellos sueños de potrero, que se mantuvieron intactas y poderosas hasta el último día de su vida.

Escrito por
Guillermo Courau
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