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La primera invasión inglesa y la recuperación de Buenos Aires

Por estos días se cumplen 213 años de la primera invasión inglesa. Un día como hoy nos rendíamos frente a los británicos, aunque luego reconquistaríamos el poder gracias a las milicias populares.

Si bien en estas tierras estaban avisados de que Inglaterra haría un intento por conquistarlas, no había mucho que pudiera hacer España para prevenirlo: el dominio inglés en los mares era absoluto. Una Buenos Aires de 44 mil personas divisó los barcos el 24 de junio de 1806 e intentó resistir al enemigo que, de todos modos, desembarcó en Quilmes. En horas lograron vencernos, con el almirante William Carr Beresford a la cabeza. Tres días más tarde, el 27 de junio, los funcionarios españoles y criollos le rindieron pleitesía y las tropas inglesas desfilaron por Plaza de Mayo.

El virrey Sobremonte, como muchos otros funcionarios, se escapó. Llevó consigo parte del tesoro nacional –el resto fue tomado por los ingleses, quienes lo exhibieron en Londres– y nombró a su nueva ciudad de residencia, Córdoba, como la capital del virreinato.

Pero no todos fueron iguales. Manuel Belgrano prefirió organizarse y luchar, como sargento mayor del cuerpo de Patricios. «O seguimos con los antiguos amos o no tengamos ninguno», dijo. La organización que nos salvaría fue la combinación del ejército más las milicias populares. Desde Montevideo, Santiago de Liniers planeó la reconquista y sumó estas milicias a sus tropas. Los batallones formados por civiles estaban integrados por el cuerpo de Patricios, con jornaleros y artesanos pobres nacidos en Buenos Aires; el cuerpo de Arribeños, que eran peones y jornaleros del norte; la compañía de Cazadores Correntinos; el cuerpo de Indios, Pardos y Morenos, que eran los esclavos, y los tercios de Gallegos, Catalanes, Montañeses y Andaluces, formados por españoles. Cada milicia elegía a sus jefes en forma democrática y, 45 días después de la primera invasión, lograron la reconquista. Así fue como luchó el pueblo contra los ingleses y no arrojando costosísimo aceite desde los techos, como contaban las antiguas revistas infantiles. En la ilustración que acompaña esta nota puede verse la tapa de Caras y Caretas del 11 de agosto de 1906, fecha en la que se conmemoraba el Centenario de la recuperación de Buenos Aires.

Estos batallones armados que eran populares no se disolvieron y tuvieron un peso especial, unos años después, en la Revolución de Mayo.

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Redacción
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