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VOCES DE HOY

No son todos los que están ni están todos los que son. El presente del tango es rico en variantes, estéticas y perspectivas. A continuación, diez cantores representativos de una escena que, a su manera, asume el desafío de extender un legado único.

El tango, afortunadamente, jamás murió. Pero durante la primera parte de los 90 dio peligrosas síntomas de agotamiento. No se trata de entender o exacerbar el valor de la juventud como una respuesta en sí misma. Pero la exigua presencia de músicos y público joven comenzó a dar inequívocas señales que podían emparentar al tango a una música clausurada o evocativa. Afortunadamente, múltiples deseos individuales, espacios como la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA) y un cambio cultural que comenzó a desarticular aquella absurda rivalidad entre el tango y el rock alimentaron un escenario muy diferente. No sólo surgieron nuevos músicos y proyectos, también una genuina avidez por reencontrarse y aprender de un legado riquísimo y, al mismo tiempo, la voluntad de apropiárselo y extenderlo a su manera. Ese proceso, por ejemplo, hizo que Piazzolla haya dejado de ser una estética dominante y casi excluyente. Y, en cuanto a los cantores, que se haya comprendido que ser Goyeneche era un sueño imposible de alcanzar y que el modelo de cantor recio y de tono engolado, deudor de Julio Sosa, era un callejón sin salida. Enfrentando las múltiples dificultades que impone una música olvida- da por las industrias culturales, a veces con falta de información y casi siempre sobrellevando la escasez de trabajo –fundamental no sólo para vivir, sino para consolidar estéticas–, se fue formando una escena que sigue sumando intérpretes y perspectivas todos los días. A continuación, diez cantores representativos de una escena que, a su manera, extiende un legado único.

ARIEL ARDIT. Comenzó a hacerse conocido en el Boliche de Roberto y rápidamente se sumó a El Arranque, donde su gran talento lo hizo consolidarse como uno de los cantores clave de las nuevas generaciones. Su riqueza técnica, manejo de los recursos, sobriedad y expresividad lo transformaron en un intérprete ineludible. Se apropió del tango “Mariposita” (Aieta- García Jiménez) y lo transformó en una cita obligada. Ardit es el cantor más emblemático y consustanciado con la tradición tanguera. Su elegancia y oficio hacen que resulte sencillo imaginarlo en las mejores orquestas de los 40. Su convicción y capacidad de trabajo le permitieron construir una carrera solista siempre en ascenso. Discografía selecta: Aníbal Troilo 100 años (Ariel Ardit Orquesta Típica, 2014), A los cantores (Ariel Ardit Orquesta Típica, 2010), En vivo grabado en el Auditorio de la Rete Due de Suiza (El Arranque, 2003).

LIDIA BORDA. Construyó un estilo inconfundible que articula lirismo, recursos técnicos, mucha ubicuidad para administrarlos y gran esmero para armar un repertorio. Borda se desmarcó de los estereotipos de los 70, fue a las fuentes de las cantoras de tango y encontró su propia voz. En formatos acotados o más amplios, con tangos clásicos, per- las menos transitadas o composiciones de otros géneros, Borda siempre aporta una expresión sensible, rica e inconfundible. Oriunda de San Martín, pero ciudadana notable de Parque Patricios, Borda es un emblema de elegancia y arrabal. Discografía fundamental: En vivo Teatro Coliseo (2016), Manzi, caminos de barro y pampa (2010), Tal vez será su voz (junto a El Arranque, 2002).

WALTER “CHINO” LABORDE. El Chino Laborde inventó una forma inédita de plantarse al frente de una típica muy atípica. Como la voz fundacional y más determinante de la Orquesta Típica Fernández Fierro, desarrolló un personaje volcánico y sorprendente. Alguna vez hasta se dijo que resonaba como un encuentro entre Alberto Castillo y Luca Prodan. Laborde articula un registro potente y un feeling muy personal. Luego de su partida de la OTFF, acentuó su carrera solista, muchas veces junto al guitarrista Diego “Dipi” Kvitko, encabezó su propia típica y en breve lanzará un disco junto a Astillero, la agrupación liderada por Julián Peralta, ex compañero de la primera etapa de la Fierro. Discografía fundamental: Tics (OTFF, 2012), Putos (OTFF, 2009), Tango Tango Vol. 1 (junto con Kvitko, 2006).

DOLORES SOLÁ. La cantante de La Chicana era fanática del rock, pero un verano escuchando a Gardel, Corsini y Magaldi le cambió la vida para siem- pre. Pionera del tango contemporáneo, es dueña de un carisma ineludible y encontró un estilo cada vez más expresivo y atrapante, que se complementa de maravilla con la musicalidad y carácter lúdico de Acho Estol (su pareja, compositor y otra mitad de La Chicana). Se transformó en una referente para las nuevas generaciones que apuestan a los tangos contemporáneos y en sus excursiones solistas se animó a construir un repertorio de sus cantores favoritos. Discografía fundamental: Antihéroes y tumbas (La Chicana, 2015), Salto mortal (2010), Tango agazapado (La Chicana, 2004).

ALEJANDRO GUYOT. Es cantor, letrista, compositor y escritor. Forjó su nombre junto a 34 Puñaladas, con quienes ya superó los veinte años de carrera. Pasó por El Arranque y Astillero y concretó múltiples excursiones solistas y como invitado. Su tono grave, nocturno y orillero es ya una marca reconocible. Es un gran conocedor de la historia del género, de la música de los patios, pero también del costado más oscuro del rock, de Nick Cave, Leonard Cohen y Tom Waits. Como letrista hace foco en angustias existenciales, dramas sociales e historias de desangelados. Discografía fundamental: Piano canción (junto a Elbi Olalla, 2018), Las historias del humo (34 Puñaladas, 2017), Astiya (34 Puñaladas, 2014).

JULIETA LASO. Afrontó el gran desafío de reemplazar al Chino Laborde en la Orquesta Fernández Fierro y lo resolvió con éxito. Es una cantante con gran carisma y actitud, de dientes apretados y fuerte presencia escénica. Laso comandó a la atronadora formación articulando sus fraseos orilleros y ciertos ecos de una Patti Smith posesa. Luego de casi cinco años con la Fierro, dejó la orquesta para retomar su carrera solista. Martingala, su segundo disco a su nombre, le permite incorporar su voz en un contexto de ritmos y géneros más amplio, en el que aparecen valses, milongas, zambas, blues y hasta ecos jazzísticos. Discografía fundamental: Martingala (2018), Ahora y siempre (Fernández Fierro, 2018), En vivo (con la Orquesta Típica Fernández Fierro, 2014).

JUAN VILLARREAL. Ya sea como el cantor de El Arranque, en su faceta solista, su disco con Marco Antonio Fernández o su memorable versión de “Regin” (Tape Rubín) con la Orquesta Típica Julián Peralta, Juan Villarreal resuelve con enorme prestancia los requerimientos de la canción y/o el director de turno. Villarreal es un artesano de los detalles: elude los grandes despliegues y se refugia en los matices y los silencios. De San Julián (Chubut) a la Ciudad de Buenos Aires, amante del folklore y fan de Lucas Martí, acompañado de una orquesta o sólo con su guitarra, Villarreal siempre deja su sello inconfundible. Discografía fundamental: 20 años en Café Vinilo (Orquesta El Arranque, 2017), Tango y criollismo (junto a Marco Antonio Fernández, 2013), Un disparo en la noche Vol. I (Orquesta Típica Julián Peralta, 2012).

VICTORIA DI RAIMONDO. Es cantante, letrista, compositora y profesora de Letras. Desde Mendoza, su ciudad natal, y para el mundo, fue la voz y una de las creadoras de Altertango. Hoy, radicada en la Ciudad de Buenos Aires, alterna presentaciones con el Cuarteto La Púa y experiencias solistas. Es dueña de una voz poderosa y a la vez sutil, que no imposta modales arrabaleros y se compromete con su tiempo. Sus letras desarrollan muchas de las obsesiones de la tradición del tango más existencialista y social, pero en presente, sin falsas pretensiones de modernidad y con un obsesivo cuidado de la palabra. Discografía fundamental: Mariposa muerta (con el Cuarteto La Púa, 2016), Fargüest (Altertango, 2013), Un álbum azul para Homero Manzi (con Hernán Reinaudo, 2010).

BLACK RODRÍGUEZ MÉNDEZ. Inquieto por naturaleza, Black Rodríguez Méndez no es un cantor de tango típico. Pasea en forma crónica por distintos géneros con plena naturalidad, pero cuando se pone el traje convence a pleno carisma y ubicuidad. Forma parte de los combos multirrítmicos Araca París y La Delio Valdez, pero sacó lo mejor de sí con el Cuarteto La Púa y la Orquesta Típica Julián Peralta, con la que registró una gran versión de “Algunos miran, otros hablan” (Juan Seren). Esas potentes edificaciones tangueras –una de orquestal, otra de guitarras– le dan un marco ideal para que su tono grave, canyengue, los aires de tango negro y sus dotes de actor sinteticen una propuesta singular. Actualmente, trabaja en el lanza- miento de la Black Rodríguez Méndez Orquesta Típica. Discografía fundamental: Un disparo en la noche Vol. 1 (Orquesta Típica Julián Peralta, 2012), La Púa & Black en vivo (2011). El dorado Paraná (2009).

RODRIGO PERELSZTEIN. Al frente del Sexteto Fantasma o en sus participaciones en vivo junto a El Arranque, Rodrigo Perelsztein confirmó que es una de las voces jóvenes del género con más recursos. De registro potente pero medido, Perelsztein aborda con la misma convicción los tangos clásicos y las nuevas composiciones. El Sexteto Fantasma propone una búsqueda bailable entre el legado del tango e influencias contemporáneas, perspectiva que quizás también lo defina en su búsqueda personal. Admirador de Goyeneche y Floreal Ruiz, claro, pero también de Alejandro Guyot (fue uno de sus docentes), Ariel Ardit y el Chino Laborde, Perelsztein avanza en una síntesis personal, exhibe un presente sólido y sugiere un futuro todavía más prometedor. Discografía fundamental: Fuego bohemio (Sexteto Fantasma, 2018), Un disparo en la noche Vol. II (Orquesta Típica Julián Peralta, 2016), La ventanita de arrabal (Sexteto Fantasma, 2015).

Escrito por
Sebastian Feijoo
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