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Caras y Caretas

           

Los independientes

El tecladista grabó en numerosos discos de la banda. Su recuerdo del Indio Solari y de su peso artístico y humano.

Lito Vitale abrió la Expreso Imaginario y leyó acerca de un grupo que desde el under cautivaba a la gente con sus puestas innovadoras: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Entonces sintió cierta afinidad musical e ideológica: Vitale era uno de los fundadores de MIA (Músicos Independientes Asociados), que había nacido como una cooperativa independiente en 1975 y que llegó a tener alrededor de sesenta socios. Producían sus propios recitales y grabaciones por fuera del circuito comercial y fueron precursores del rock independiente en la Argentina. ¿Cuántas afinidades y sintonías tenía MIA con Los Redondos?

Por eso no fue casualidad que tiempo después, en 1984, Vitale se desempeñara como ingeniero de grabación y músico invitado en Gulp!, el álbum debut de Los Redondos. Lito aportó su talento tocando el piano en el himno “Superlógico” y grabó el solo de piano final en la canción oculta del disco. Justamente, mientras grababan “Superlógico” fue que Los Redondos vieron que había teclados en el estudio y pensaron que sería ideal grabar algunos en Gulp! “Yo toco”, les dijo Vitale, y de ahí en más quedó como tecladista invitado en numerosos discos de Los Redondos, hasta Último bondi a Finisterre, de 1998.

UN IMPRESCINDIBLE

“Así conocí al Indio, como una persona profunda, hiperinteligente y fuera de lo común. Supo sumar su arte y supo acercar su poesía intrincada a una mayoría de personas que entendieron el concepto. Logró penetrar con esa alta calidad y un alto nivel de expresividad en las palabras”, le dijo Lito Vitale a La Nación el 8 de junio, tres días después del fallecimiento de Solari a sus 77 años.

Y profundizó: “El Indio llegó a todo el mundo. Y eso es algo que logran muy pocos. Nunca claudicó: siempre hizo lo que quiso y manejó su camino musical profesional como nadie, alcanzando unos resultados únicos. Por eso formó una banda extraordinaria. Y los músicos que lo acompañaron en estos últimos años son de excelencia. Es gente que también le aportó fidelidad, creatividad y arte a su proyecto”.

Sobre la masiva despedida al Indio, Vitale observó: “Después de él, de Diego Maradona y de Evita no sé quién más puede lograr esa movilización popular. Creo que el Indio es digno de ser un héroe popular. En conclusión: se nos fue un imprescindible, que fue diferente y admirable. Un guía para muchos de nosotros. ¡Aguante el Indio! ¡Aguante Los Redondos! ¡Aguante el rock argentino y los grandes artistas!”, escribió Vitale en La Nación.

El título de su nota fue “Se nos fue un imprescindible, que fue diferente y admirable”. Dos días después, el 10 de junio, Vitale profundizó acerca de Los Redondos en la web de Radio Gráfica. Cuando los conoció y grabó con ellos en Gulp!, ¿imaginaba adónde podían llegar? Respondió Vitale: “Si bien uno siente que está siendo testigo de algo que se está cocinando, algo artísticamente potente, bien terminado y conceptualmente sólido, es difícil que alguien hubiera tenido la intuición de cómo se iba a desarrollar la historia de Los Redondos y hasta qué nivel de masividad iban a llegar”.

Y acentuó: “Eso fue algo que se dio naturalmente. Algunos fenómenos de masividad se producen por la fuerza misma de lo artístico, como ocurrió con el Indio y Los Redondos, y también con otras bandas que lograron gran popularidad sin el aparato de promoción de una gran compañía. Creo que eso tiene que ver con la fuerza específica e innata de la obra artística”. La Negra Poli, Skay Beilinson y el Indio “eran los mentores, el alma mater del proyecto. Medían muy minuciosamente cada movimiento y lograron una enorme calidad artística sin concesiones, junto con una gran popularidad. Y eso no es algo común”, dijo Vitale.

Y volvió sobre su historia con Los Redondos en Gulp!: “Ellos vinieron a grabar al estudio que teníamos en mi casa de Villa Adelina. Fue por amigos en común: la gente de la revista Expreso Imaginario, que en los años 70 y 80 marcó una contracultura vinculada a la música, al pensamiento alternativo y a la ecología. Los responsables de ese proyecto eran amigos de ellos y, cuando tuvieron que recomendarles un estudio para grabar su primer disco, nos mencionaron a nosotros”.

Lito vivía de su trabajo como técnico de grabación y enseguida sintió cercanía con Los Redondos: “Los tuve primero como clientes y rápidamente entramos en una sintonía de complicidad humana y artística. Después surgió la necesidad de sumar teclados en algunos temas y fue natural que me propusieran hacerlo”. ¿Qué dijo Vitale sobre la impronta de Los Redondos y sobre el Indio? “Son una de tantas bandas que tuvieron la particularidad de la originalidad y de una verdadera expresión artística sin concesiones, como ocurrió con Spinetta y con muchos otros artistas.”

UNA ESPECIE DE DIOS

Pero Vitale hizo una salvedad: “Lo que pasa es que el Indio Solari, cuando se separó de Los Redondos y comenzó su carrera solista, se transformó en una especie de dios para muchísimos pibes. Eso él lo manejó a su manera y muy bien. Logró convertirse en una especie de guía espiritual, artística e incluso política para muchas personas. Siempre ofreció reflexiones muy inteligentes y profundas. Siempre se lo percibió como una mente brillante”. Para Vitale eso es lo que lo distingue: “Es una persona muy especial, muy diferente a los demás, y va a pasar a la historia no solo por su obra, sino por su manera de mostrarse y por el misterio que siempre se construyó a su alrededor”.

En 2006, Lito Vitale armó un disco por los cuarenta años del rock argentino, auspiciado por el Ministerio de Cultura de la Nación, y convocó al Indio para que cantara el tema “El salmón”, de Andrés Calamaro. “Cuando llamé al Indio, empezamos a intercambiar ideas sobre qué canción podía cantar. Él me dijo que quería hacer algo de Calamaro porque en ese momento estaban muy cercanos.” Lito Vitale aceptó: “Cuando me dijo que sí, me relajé y acepté cualquier propuesta, porque tenerlo al Indio Solari en el disco era una situación extraordinaria para el proyecto”.

Y por eso mismo Vitale valora su presencia y su memoria: “Por supuesto que hay personas que hicieron jugadas que cambiaron la historia y que le dieron al país una altura artística enorme, como el Indio, Spinetta, Borges, Piazzolla y muchos otros que ya no están –dijo–. Son irreemplazables”. Pero el arte tiene “la maravillosa revancha de la inmortalidad. Su música, su obra, quedan para la historia”. Lo importante, para Vitale, “no es quedarse detenido en el recuerdo, sino seguir adelante y volver siempre a visitar la obra de los grandes artistas. Cuanto más profundas y verdaderas son esas obras, menos sufren el paso del tiempo”.

Escrito por
Patricio Féminis
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