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Caras y Caretas

           

La poesía como arte vivo

El 28 de marzo se realizará la quinta edición del Encuentro de Poetas de Jujuy en la Posta Los Sauces. Brian Abel Chañe confió a Caras y Caretas los pormenores de la convocatoria.

En 2024 el Encuentro de Poetas de Jujuy fue declarado de interés municipal, cultural y turístico por el Concejo Deliberante de Yala. En 2025 recibió la declaración de interés legislativo por parte de la Legislatura provincial. Este año el Encuentro de Poetas se va a desarrollar a lo largo de tres días con actividades centrales el sábado 28 de marzo a las 16 en la Posta Los Sauces, sobre la ex Ruta 9. El programa tendrá una instancia en San Salvador de Jujuy, otra en la localidad de Yala y una tercera jornada culminará con un encuentro en Lozano. En el cierre de cada encuentro se degustan dulces caseros de la zona o se realiza una mateada criolla. La jornada finalizará con un sorteo de libros de autores jujeños. La poesía estará intercala con intervenciones artísticas, presentaciones musicales, danzas, pintura en vivo y exposiciones de arte textil.

Caras y Caretas conversó con Brian Abel Chañe, de 26 años, poeta, gestor del patrimonio cultural, estudiante de la carrera de Historia, organizador de los encuentros de poetas en Lozano, que desarrolla una labor cultural en los valles jujeños. En 2022 fue reconocido por la Academia de Literatura Moderna por su producción poética y en 2024 recibió el premio “Adolescente y Joven Destacado” en el rubro cultura, otorgado por la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, en reconocimiento del aporte cultural y social.

“La idea es ofrecer a los poetas un escenario diferente –cuenta Chañe–, un escenario rodeado de naturaleza, de cerros verdes, ya que nos encontramos en la región de los valles, una región bastante cálida, rodeada de ríos, de arroyos, los esperamos a todos, con frutos regionales, dulces regionales.”

–¿Cómo surgió la idea de hacer los encuentros de poetas en Lozano?

–Los encuentros de poetas surgen en 2022, siempre el último sábado de marzo. Surge, primero que nada, porque como espacio cultural, el objetivo principal es revalorizar nuestra historia, el legado cultural, que está muy relacionado con el gauchaje, la poesía y la música. ¿Por qué está relacionado? Porque aquí, en Lozano, a mediados del siglo XIX, en una finca, vivía la niña Yolanda, algunos la conocen como Yolanda Pérez de Carenzo. Ella era una hacendada que en su sala –aquí le decimos sala a las casas patronales de una finca– convocaba a músicos, escritores, artistas, nacionales o internacionales. También llegaban poetas. Entonces, hoy nosotros crecemos escuchando esa historia, y decidimos, revalorizar este legado que ella nos dejó, porque desde que ella fallece ya no se volvieron a hacer encuentros de poetas en Lozano. Entonces, como espacio cultural, convocamos a los escritores de distintos puntos de la provincia. El primer año tuvimos una gran convocatoria de aproximadamente treinta escritores, entre ellos poetas y aficionados a la poesía. La primera edición la organicé yo, con el apoyo de mi familia, de mi madre, mi abuela, ellas son las que en ese momento se encargaban de hacer el dulce de membrillo, el dulce de cayote, con frutos de aquí de la zona. La idea es que los poetas, los artistas que vienen, se lleven un sabor, algo regional de aquí de la zona. Lozano es una tierra de gauchos, perteneciente a la jurisdicción de Yala, en la provincia de Jujuy , a comienzos del siglo XX esta localidad fue ampliamente reconocida como cuna de poetas y músicos , ya que por la zona solían pasar y reunirse en una sala antigua de la región, poetas de distintos puntos del país, así como también artistas internacionales, hoy podemos decir que no eran simplemente veladas de artistas, estaban forjando a su manera la cultura viva de un pueblo.

–¿Cómo reacciona la gente del lugar ante estos encuentros, se siente convocada?

–Por parte de los vecinos y los habitantes de aquí de Lozano, se ha sentido un gran acompañamiento, ya que ellos también participan como espectadores. Algunos vienen a participar con sus poemas. También se les da el lugar para que los emprendimientos regionales de aquí de la zona puedan venir a vender, como ser las tortillas rellenas, algunos dulces que también ellos preparan. Y además se ponen contentos porque el encuentro tiene un objetivo, que es también recaudar libros, juntar libros para las bibliotecas de los colegios secundarios de aquí. Entonces, no solo queda como un encuentro donde se reúnen escritores, sino que tiene otro fin social. Me siento acompañado por mis vecinos. Ellos también se sienten muy felices al saber que hay un espacio cultural, un lugar para los artistas, que hacía falta hace tiempo.

–Y acerca del Espacio Cultural Posta Los Sauces…

–El Espacio Cultural Posta Los Sauces surge en 2020. Es la casa de mis abuelos, la casa donde yo estoy viviendo. Antiguamente, donde se encuentra la casa se realizaban trueques entre los habitantes de la región de la puna con los habitantes de la región de los valles. Los habitantes de la puna solían traer pan de sal y los intercambiaban aquí con lo que es harina de maíz o mazorcas de maíz. Estos trueques duraban entre un día y dos. Es por eso que lleva ese nombre. El Espacio Cultural y Museo Posta los Sauces se encuentra emplazado en un sitio histórico, por donde pasó el General Manuel Belgrano, en este lugar Belgrano incentivó a los habitantes que realizaban el trueque entre las distintas regiones a sumarse al Éxodo Jujeño. Hoy en día decimos que ya no se intercambian esos productos, sino que hoy se intercambia el arte. El arte de la música, la copla, la poesía, la pintura.

–¿Quiénes te acompañan en este camino?

Ha sido fundamental el acompañamiento de referentes del ámbito literario, especialmente la escritora Sara María Argüello por su apoyo constante en las últimas ediciones, su compromiso con la palabra y su aporte al fortalecimiento de estos espacios culturales. El apoyo de Augusto Berengan, músico de gran reconocimiento, quien compuso la “Zamba Posta Los Sauces”, inspirada y dedicada a estos encuentros de poetas, en homenaje a la historia, al paisaje y a la tradición cultural.

–¿La gente revaloriza a la poesía?

–Pienso que recién están acostumbrándose a revalorizar la poesía. En un momento se olvidaron de la poesía, pero en realidad está presente en todas las artes. Ya sea en una pintura, en una música, en una copla. Y hoy en día hay un recital de poesía y a la sociedad le cuesta asistir, participar. Y es porque muchas veces están acostumbrados a ver la poesía en los libros, en los actos de los colegios cuando estudiaban la primaria, la secundaria. Yo pienso que los poetas, los escritores, tenemos que seguir trabajando para que la poesía se posicione como un arte en los escenarios. No únicamente ir, recitar, sino que la poesía debe estar acompañada por un instrumento musical, por la expresión corporal. Ir haciendo que la poesía sea un arte, también apunto a esto. Como poeta, mi objetivo siempre fue y sigue siendo posicionar a la poesía como un arte sobre el escenario. Creo profundamente que la poesía no debe quedar relegada únicamente a los libros, a las aulas o a los actos protocolares, espacios que son valiosos y necesarios, sino que también debe ocupar el escenario, el encuentro vivo con el público, el momento compartido. El público debe empezar a asistir a recitales de poesía, siempre les incentivo a que se acerquen a escuchar poemas del mismo modo en que asisten a un concierto, a una obra de teatro o a una danza. Revalorizar la poesía implica volver a verla como un arte en sí mismo. Como sociedad todavía nos cuesta, sobre todo a las generaciones más jóvenes, corrernos de esa idea de que la poesía pertenece solo a lo escolar o a lo formal y justamente por eso creo que es necesario sacarla de esos únicos espacios y llevarla al escenario, al patio, al encuentro entre amigos. La poesía cuando se comparte en vivo, se potencia cuando dialoga con otras artes: con la música, con la expresión corporal, con una guitarra, un violín o un piano, etcétera. En ese cruce, la palabra deja de ser estática y se transforma en experiencia, en algo que se siente y se recuerda. Estoy convencido de que de esta manera la poesía puede seguir posicionándose como lo que siempre fue: un arte vivo, capaz de conmover, de interpelar y de reunir a una comunidad alrededor de la palabra.

–Hablanos de vos…

–Escribí poemas a las cuatro regiones de la provincia de Jujuy. Siempre digo que la poesía jujeña no se escribe solo con tinta, se escribe con cerros, con fe y con memoria, el proceso de escritura de los poemas dedicados a Jujuy nace con el objetivo de promocionar el paisaje y la cultura propia de cada región puna, quebrada, valles y yungas, a través de estos textos se busca poner en valor no solo la diversidad geográfica, sino también la identidad cultural que caracteriza a cada territorio. En los poemas también se hace referencia a la calidez de su gente y a la religiosidad popular, un rasgo profundamente jujeño que permanece arraigado a nuestras creencias y tradiciones. Este es un poema que escribí en relación con los antiguos trueques y en base a los testimonios de los abuelos del lugar: “Molino de Jaire / Muele trigo, muele maíz, / muele sin pausa el molino de Jaire. / Con agua y con viejos recuerdos, / muele las penas del alma que arde. / Las piedras giran, giran y giran, / en su danza de tiempo y de harina. / Y allá en el polvo del sendero, / los burreros ya se aproximan, / trayendo historias, llevando el día, / a la posta del trueque, / donde la sal se abraza con la harina”.

Escrito por
Claudia Ainchil
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