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Caras y Caretas

           

Desde la resistencia hasta la victoria

Los 18 años de proscripción del justicialismo fueron los más duros para sus dirigentes y militantes. Allí también estuvo Blanca Luz Brum dando una mano para la vuelta del General.

La grieta entre peronistas y antiperonistas fue el tema central de aquel 1955. La escalada de violencia llevó al bombardeo de la Casa Rosada y la Plaza de Mayo por parte de la Marina, dejando un saldo de más de 300 muertos. En los aviones estaba inscripta la leyenda “Cristo Vence”. La pelea de Juan Perón con la Iglesia fue uno de los principales motivos de la radicalización de las posturas. Finalmente, el 16 de septiembre de 1955 se produjo un golpe cívico-militar que derrocó al Gobierno constitucional de Perón, dando inicio a una dictadura autodenominada “Revolución Libertadora” que fue liderada por Eduardo Lonardi pero que tenía un Consejo Consultivo integrado por dirigentes de la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Demócrata Progresista, el Partido Demócrata Nacional y el Partido Demócrata Cristiano.

El nuevo gobierno llegó con un discurso conciliador anunciando que no habría “ni vencedores ni vencidos”, pero el 13 de noviembre, el ala dura de la dictadura instaló en el poder al general Pedro Eugenio Aramburu, acompañado por Isaac Rojas. La represión contra los dirigentes peronistas se intensificó y muchos fueron a dar a la cárcel e, incluso, el 5 de marzo de 1956, se sancionó el decreto 4161/56, proscribiendo al peronismo, que abarcó tanto la ilegalización del partido como la prohibición de sus ideas y símbolos, e incluso la mención de los nombres de Perón y Evita.

Perón entendió entonces que debía intensificar la resistencia contra el régimen y dejó la dirección política del movimiento en manos del Comando Nacional del Partido Peronista, fundado por el exdiputado John William Cooke, quien había sido el primer dirigente en comunicarse con él tras su derrocamiento con un plan de enfrentamiento directo con la dictadura. Perón, en el exilio, tras pasar por Paraguay, Panamá y Nicaragua, llegó a Venezuela. Desde Caracas, por correspondencia, ordenaba las tácticas y estrategias para acabar con los militares golpistas. Y Cooke obedecía. Pero cuando este fue arrestado y trasladado a Río Gallegos, se creó el Comando Capital, dirigido por Raúl y Rolando Lagomarsino. No obstante, el Comando no fue capaz de coordinar las acciones de los diversos grupos de acción directa, que actuaron por su cuenta; pudo, en cambio, producir una gran cantidad de volantes con llamados a la resistencia contra la dictadura.

CUANDO PA’ CHILE ME VOY

En diciembre de 1956, el delegado personal de Perón fue detenido en el penal de Río Gallegos junto a otros importantes dirigentes del justicialismo. Pero el 17 de marzo se fugaron del penal. Junto a Cooke estaban Héctor J. Cámpora, Jorge Antonio, José Espejo y Guillermo Patricio Kelly. Su destino fue Chile. En el país trasandino, solo Kelly quedó detenido por una causa penal que tenía en Buenos Aires y sobre quien pesaba un pedido de extradición del Gobierno de Aramburu. La conducción de la resistencia peronista se radica entonces en Santiago y es allí donde aparece en escena una de las organizadoras del 17 de octubre y con vínculo personal con Perón: Blanca Luz Brum.

Blanca Luz no se queda de brazos cruzados y no duda en apoyar a escapar al nacionalista y líder de la Alianza Libertadora Nacionalista que estaba detenido por la Justicia chilena. Blanca, acompañada por un amigo, visita a Kelly durante varias semanas. Cuando los guardiacárceles se acostumbraron a sus visitas, ella logra ingresar ropa femenina, y usando su maquillaje, Kelly, vestido de mujer, escapa de la prisión. Así lo relata Blanca Luz en una entrevista a la revista brasileña O Cruzeiro:

“Eran exactamente las 8 de la noche del 28 de septiembre de 1957, cuando me dirigía hacia la celda de Kelly. Veo a Guillermo descendiendo por la escalerita de su celda. Venía envuelto en un elegante tapado de Persia de terciopelo negro, mi precioso abrigo recién traído desde Nueva York. Un pañuelo grande de seda floreada cubría toda su cabeza, sobre sus hombros flotaban rizos rubios. Unas gafas negras y guantes de gamuza cubriendo sus manos… Su paso no podía ser más medido y sereno”.

Luego, Blanca Luz fue detenida. La leyenda cuenta que, en agradecimiento, Kelly le devolvió la visita vestido de sacerdote. Mientras, la resistencia continuaba. Perón y Cooke intercambiaban correspondencia en donde discutían la situación geopolítica internacional, la política local y la organización de la lucha, pero también se hacían lugar para comentar las peripecias de los dirigentes. Allí vuelve a aparecer el nombre de Blanca Luz. Cuenta María Pía López que “aparece varias veces, recordada con afecto por el primero, mencionada con irritación por el segundo”. Cooke desconfiaba de las ambiciones de Brum; en una carta del 23 de abril de 1957, Cooke insiste: “Blanca Luz también presta buenos servicios, mientras no aspire a manejar los títeres”.

Pasaron 18 años para que Perón regresara para concretar su tercer gobierno. Pero la resistencia fue efectiva y dejó el germen para la conformación de la Tendencia dentro del peronismo. Perón y Blanca Luz tuvieron su último reencuentro íntimo y furtivo en esos días. La historia del peronismo siguió viva más allá de sus propias muertes.

Escrito por
Fernando Amato
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