“¿Qué habrá pasado con estas señoras que no tuvieron la posibilidad de disfrutar lo que disfrutó mi abuela?”, se preguntó un día Cristian Arriaga. A partir de esa pregunta inició el camino para hacer su documental Abuelas, una película sobre (y con) Abuelas de Plaza de Mayo. La película, estrenada en 2022, reúne diez testimonios de Abuelas que relatan su infancia, su relación con sus propias abuelas, el paso por la adolescencia, la adultez, hasta finalmente toparse con el hecho que cambió sus vidas: la desaparición de sus hijos e hijas y la búsqueda de sus nietos.
–¿Fue un desafío hacer una película sobre Abuelas y poder contar algo nuevo?
–Encaré la película desde la mayor inocencia posible. Cuando les propuse el proyecto a las Abuelas, y aceptaron participar, me dieron una bolsa llena de material: fragmentos de entrevistas, libros, todo. Pero las dejé a un lado, no porque no me interesara, sino porque quería hacer la película desde ese lugar de inocencia. León Gieco, que participó en la canción, dijo en una entrevista que lo más lindo de la película fue que el director la había encarado desde el punto de vista de un nieto, desde la inocencia. Eso era lo que yo quería hacer.
–¿Cuál fue tu motivación original para hacer esta película?
–Tuve una historia de amor hermosa con mi abuela Elvira, la mamá de mi mamá. Fui el primer nieto y ella disfrutaba mucho la abuelitud, yo claramente también lo disfrutaba. Y un día me pregunté: ¿qué habrá pasado con estas señoras que no tuvieron la posibilidad de disfrutar lo que disfrutó mi abuela? Ese fue el disparador. Después, por supuesto, está la responsabilidad cívica que considero que todo artista debe tener para con sus contextos. Pero no tengo familiares desaparecidos, no soy nieto de las Abuelas. Me pareció que podía tener una mirada fresca sobre el tema por venir desde afuera y que eso permitía que afloraran muchas cosas.

–Una de esas cosas que afloraron fue escuchar a las Abuelas hablar del primer beso…
–Sí, uno de los mayores logros de la película fue lo del primer beso. Fue una bisagra y abrió un montón de puertas. Escucharlas decir algunas cosas íntimas, animarse a chistes sexuales… Me interesaba resaltar la humanidad de estas personas más allá del pañuelo en la cabeza. Quería contar la historia de una mujer desde que nació hasta el momento actual del rodaje. Quería hablar con la mujer, más allá de que Estela, por ejemplo, tuviera que ponerse el traje de presidenta de Abuelas. Me interesaba que el espectador empatizara con ella, que cualquier persona pudiera ver a su abuela en estas mujeres.
–El proyecto tardó años en concretarse. ¿Cuándo empezaste a filmarlo?
–En 2015 les propuse el proyecto a las Abuelas, después lo presenté en el Instituto de Cine. Después ganó las elecciones Macri y en el Incaa dijeron “sí, bueno, vamos a apoyar este proyecto”, pero lo cajonearon. Entonces en 2016 les mandé una carta diciéndoles: “Miren, las señoras están grandes, necesito filmarlas porque todos somos finitos”. Conseguí plata prestada y empecé a hacerla en 2016 . Teníamos fecha de preestreno el 19 de marzo de 2020 en el Centro Cultural Kirchner. Unos días antes llamé a Estela y le dije: “Mira, está todo complicado con el covid, principalmente con los adultos mayores, ¿qué te parece si esperamos un poco?”. Y bueno, ya sabemos todo lo que pasó. Finalmente pudimos hacer el estreno en marzo de 2022 en Tecnópolis, pero ya solo había cuatro abuelas porque algunas fallecieron en la pandemia.
–En estos años muchas Abuelas murieron. ¿Sentís que estos testimonios tienen ahora otro espesor?
–Sí. En ese momento eran conscientes de que les quedaba poco tiempo. Creo que las personas más conscientes de ese paso del tiempo siempre fueron ellas mismas. En ese momento no me planteaba el valor como documento histórico cuando las abuelas no estén. Pero la gente me iba devolviendo eso. A Sonia Torres, Abuela de Córdoba, le pregunté: “¿Qué pasa si te morís sin encontrar a tu nieto?”. Y me respondió una cosa hermosa: “Si yo me voy a vivir a las estrellas, mi nieto me va a conocer a través de esta película”.
–Hay una sensación agridulce en la última parte de la película, cuando las Abuelas hablan de las que todavía no encontraron a sus nietos y también de las dificultades que esta historia de apropiación trajo a las que sí los encontraron.
–Yo sabía que la película tenía que terminar así, con un final abierto en el sentido de que hay Abuelas que en ese momento habían recuperado a sus nietos y otras que no. E incluso las que lo habían encontrado también vivían una situación agridulce, porque hay casos en los que se encontraron y es como si hubiesen recorrido todas las vidas juntos, y otros casos no. La abuela Rosa (Roisinblit) dice “me costó quince años conquistar el cariño de mi nieto”. Y quince años para una señora re grande es muchísimo tiempo. O también el caso de Ignacio (Montoya Carlotto). Se te aparece una señora, que durante toda su vida te tuvo presente, y te dice “ay, nietito mío” y te quiere dar abrazos, cocinar, hacer regalos. Señora, ¿qué le pasa? Entendiéndola, por supuesto. Pero decís: claro, te quieren enchufar toda una vida. Estela me contó, creo que en la peli también lo cuenta, que a donde iba le compraba regalitos a su nieto. ¿Cuánto tiempo guardó esos regalitos para dárselos? ¿Y qué hace el flaco con regalitos que le compró hace treinta años a un nene de 10 años? Es demasiado chiflado. Por eso entiendo todas las partes.
–¿Cómo fue el proceso de la canción “Abuela” con León Gieco, Gustavo Santaolalla, Raúl Porchetto y Ricardo Mollo?
–La escribí en Guaminí, en el sillón de la casa de mi abuela Elvira, mucho antes de saber que iba a hacer una película con las Abuelas. Después convoqué a todos ellos y tuve la suerte de que aceptaran. Como director musical convoqué a Ignacio Montoya Carlotto. Me alegró mucho que se sumaran confiando en mí. Podrían tranquilamente haber dicho “qué te parece si hacemos una entre todos” o “yo te paso una idea”. Pero les pasé una maqueta de la canción para que vieran de qué iba la cosa y dijeron: “Me gusta, para adelante”. Santaolalla me dijo: “¿Qué te parece si me pasás las pistas y las mezclamos acá con Aníbal Kerpel?”. Su generosidad y su compromiso con la lucha de las Abuelas fue extremo.
