¿Cómo se busca a alguien que se quiere y no se sabe dónde está? ¿Cómo se construye la memoria de un desaparecido? ¿Cómo se recupera a quienes fueron robados? Los instrumentos para construir esta misión son muchísimos. Fue necesaria la organización, un colectivo de personas comprometido, valentía y apoyarse en las expresiones artísticas para construir sentido alrededor de un hecho tan aberrante como los 30 mil detenidos desaparecidos de la última dictadura militar. En ese marco, de esa lucha y de esa historia, nació Teatro X la Identidad: el brazo artístico de Abuelas de Plaza de Mayo que este año cumple 25 años de actividad y militancia. Estela de Carlotto define a esta propuesta como “una forma de llenar nuestra historia y de transmitir- la a través del arte a la gente, al pueblo, porque Abuelas es una organización que ya tiene 45 años de lucha y tenemos una actividad múltiple. Esta es una de ellas y es una de las más importantes”.
Si la expresión artística construye la identidad de un pueblo, un episodio tan determinante de nuestra historia no puede estar por fuera de la narración que nuestra sociedad debe construir sobre él. Este movimiento incluye actores, actrices, dramaturgos, técnicos, coreógrafos y productores y se inscribe dentro del movimiento del teatro político. Y así fueron sus comienzos: el 5 de julio del 2000 cayó lunes, ese día se estrenaba la obra de teatro A propósito de la duda. Como contó Patricia Zangaro, la escritora: “Yo sentía una fuerte necesidad de hacer algo desde el teatro por la causa de Abuelas; era como una pulsión, y bueno, se lo propuse a Daniel Fanego porque habíamos hecho algo juntos; (…) y nos habíamos llevado muy bien trabajando juntos, y entonces se lo propuse y él dijo ‘¿por qué no?’”. Ese día el Centro Cultural Rojas desbordaba de gente, ávida de asistir al espectáculo. La entrada era gratuita, como continúa siendo al día de hoy. Viendo el éxito de la convocatoria, Fanego preguntó al elenco: “¿Están para hacer dos funciones?”. Esa noche, A propósito de la duda performó por partida doble. El texto de la obra recuperaba testimonios de Hijos, Nietos, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Se preguntaba por la identidad y giraba alrededor del robo de bebés. El 5 de junio del 2000, el mismo día que empezaba un movimiento teatral sobre la identidad nacional, la Argentina recuperó una nieta. Ese día se confirmó que Hilda Victoria Montenegro, secuestrada en 1976, era la hija de Hilda Ramona Argentina Torres y de Roque Orlando Montenegro.
ÉXITO DE TAQUILLA
La obra tuvo tal éxito que continuó hasta fin de año y hubo que cambiar la sede al Centro Cultural Recoleta para ocupar una sala más grande.
El éxito de la convocatoria en conjunción con la situación político-económica que atravesaba el país (sería el último año del presidente De la Rúa), fue gestando entre junio de 2000 y enero del año siguiente lo que hoy conocemos como Teatro X la Identidad. Durante 2001, uno de los años más terribles para la historia argentina reciente, este movimiento recibió más de 30 mil espectadores y la iniciativa giró por 25 teatros.
Ese año, cerca de 70 jóvenes se presentaron de manera espontánea en Abuelas de Plaza de Mayo para indagar sobre su identidad.
TxI tuvo muchos cambios, sobrevivió gracias a la plasticidad de la propuesta y al diálogo con los momentos políticos y económicos que atravesó nuestro país. Sin embargo, dos cosas se mantuvieron intactas: la misión y la gratuidad de las funciones. De este movimiento, participaron y aún lo hacen, una multiplicidad de actores, actrices, productores, dramaturgos y dramaturgas, técnicos y coreógrafos. Todo ese trabajo es ad-honorem. Ese asunto no es menor, ya que el financiamiento estatal tuvo con cada gobierno una lucha diferente. “Para las Abuelas ha sido una colaboración magnífica, desinteresada, de gente sensible a nuestra lucha. Nace hace ya tantos años y persiste por el ingenio que pusieron en ir cambiando de enfoques, en distintos gobiernos y con la perseverancia de no tener dinero (…) a los jóvenes les encanta el teatro. Piensan, sienten; luego actúan y buscan. Cada vez son más artistas y se han renovado. Hemos conseguido encontrar nietos. Les debemos el éxito de los encuentros”, reflexionó Estela de Carlotto para Página/12.
Ecléctica, caótica, auténtica y original es esta iniciativa que ya lleva más de dos décadas performando donde sea: escuelas, plazas, teatros, centros culturales, estadios de fútbol y centros clandestinos de detención. La obra incluso llegó a las fuerzas armadas y de seguridad. Al terminar una función para Gendarmería, una chica se acercó a Victoria Montenegro (cuya recuperación coincidió con el estreno de A propósito de la duda) y le contó que en su casa faltaban las partidas de nacimiento.
Durante 2020, Abuelas de Plaza de Mayo junto a Teatro X la Identidad editaron el libro Idénticos, que recopila micromonólogos y piezas que denuncian, reflexionan, narran la cuestión de la identidad. El prólogo, escrito por Estela de Carlotto, cierra de esta manera: “Quedamos pocas Abuelas, muchas han partido sin encontrar ese abrazo tan esperado con su nieta o nieto, otras tuvimos la suerte de concretarlo y seguimos trabajando para que aparezcan los cerca de 300 hombres y mujeres que todavía no han recuperado sus identidades. Nos acompañan las nuevas generaciones, las y los amigos de tantos años, los familiares que integran nuestra Asociación –hermanas y hermanos, tías y tíos y hasta bisnietas y bisnietos– y la gran familia de Teatro por la Identidad. Con todas y todos compartimos el espíritu de justicia, ese que las Abuelas tenemos y que nos hizo capaces de sobreponernos al dolor. La historia es dura, lo sabemos, pero aquí, en estos textos, se respira lucha, ternura, memoria, humor y sensibilidad. Y esto, como lectora –ya no como es pectadora–, se agradece. ¡Se abre el telón!”.
