• Buscar

Caras y Caretas

           

Late y conmueve

El estadio de Boca fue partícipe necesario de grandes hazañas futboleras xeneizes. Su singular diseño sumado a la pasión de la hinchada lo transformaron en una suerte de coliseo deportivo e ícono internacional. Cómo se gestó y cuáles fueron sus antecesores.

En aquella asamblea de socios celebrada en las instalaciones de la Sala Verdi, escenario de encendidos cónclaves socialistas y anarquistas en el proletario barrio de La Boca, se estaba consumando un hecho histórico, aunque los asistentes estuviesen lejos de dimensionarlo. Transcurría el año 1 de la era profesional de fútbol (1931) y Boca Juniors, uno de los principales animadores del campeonato que terminaría ganando, necesitaba consolidar su crecimiento institucional.

El interés estaba puesto sobre el predio enclavado en Brandsen y Del Crucero, en los terrenos pertenecientes al Ferrocarril del Sud, donde se levantaba el gran estadio de madera que por entonces cobijaba la pasión xeneize. Patrones absolutos del barrio, luego de la partida de sus “primos” deportivos de River Plate hacia horizontes más pudientes (Palermo primero, Belgrano después), el club ratificaba su identidad de origen con la adquisición definitiva de la propiedad.

La Comisión Directiva presidida por Ruperto Molfino decidió adquirir el terreno de la calle Brandsen 805. La Asamblea Extraordinaria del 26 de abril de 1931 autorizó la firma del boleto de compra y el monto fue de 1.271.204 pesos a pagar en quince cuotas (dos por año) desde 1932 hasta mayo de 1938.

Sin embargo, la construcción del nuevo coliseo que debía levantarse sobre los escombros de su predecesor todavía debía esperar. En 1933, se llamó a un concurso de anteproyecto de estadio y solo llegaron dos que no cumplieron con las expectativas de Boca. Pero poco después, se presentó el ingeniero José Luis Delpini, de la empresa Delpini, Sulcic y Bes, con un proyecto que, luego de algunas modificaciones, se convertiría en la mole de cemento boquense. El estudio contaba también con el arquitecto Viktor Sulcic y el geómetra Raúl Bes, de acreditada experiencia en estructuras colosales como el edificio del Mercado de Abasto, que se estaba por inaugurar en marzo de 1934.

En 1937, se sancionó la ley 12.345, cuyo artículo 84, que favorecía la concesión de préstamos a las instituciones que contasen con terreno propio y aspirasen a mejorar sus instalaciones, fue decisivo a la hora de llevar adelante la iniciativa. Por esto, Boca Juniors obtuvo un préstamo del Poder Ejecutivo de la Nación por 1.600.000 pesos para llevar a cabo la construcción. El 20 de diciembre del mismo año, se escrituró el terreno y el Ferrocarril del Sud lo transfirió al club.

“La construcción de la Bombonera fue el mayor hito de su historia, ya que antes Boca tuvo en el lugar otra cancha de madera (conocida como Brandsen y Del Crucero) –aporta el historiador urbano Leonel Contreras, autor del reciente Fútbol, pasión porteña, además de un trabajo previo también dedicado al tema y de una exhaustiva ‘historia cronológica’ de la ciudad–. El problema era que para comienzos de la década de 1930, Boca ya había crecido tanto, que la cancha le quedaba chica. En ese sentido, a mediados de década, sus dirigentes empezaron a pensar en demolerla para construir una más grande, de cemento.”

El 18 de febrero de 1938, con gran pompa y la presencia del presidente Agustín P. Justo, se colocaba la piedra fundamental. Sin embargo, el equipo continuó empleando la cancha todavía un par de meses más: el último partido oficial se disputó el 10 de abril. En agosto se colocó el primer pilote y luego comenzaron los trabajos, a cargo de la empresa nacional Geopé (Compañía General de Obras Públicas), con casa matriz en Alemania, y debió mudar su localía a Ferrocarril Oeste.

Como parte del arreglo, Boca le cedió a su par de Caballito los antiguos y resistentes tablones de madera de lapacho de su tribuna norte, que prestaron funciones hasta que fueron a parar a un campo de zona norte, de donde fueron ubicados y rescatados por coleccionistas a fines del siglo XX. Ferro le cedió al jugador Arcadio López y también adquirió y pagó por la tribuna lateral de la actual Del Valle Iberlucea.

DE ESTRENO

El nuevo estadio fue inaugurado el 25 de mayo de 1940, con un partido amistoso contra San Lorenzo, y fue victoria para el anfitrión, por 2 a 0, ante una multitud de 60 mil espectadores. El primer encuentro oficial se disputó el 2 de junio, contra Newell’s Old Boys, de Rosario, y fue también triunfo por mismo marcador.

Aunque la mole de cemento no estaba del todo concluida, Boca fue autorizado a jugar hasta el final de temporada, cuando se clasificó campeón.

Sobre el origen del popular apelativo de “Bombonera”, hay dos versiones. Una reseña que el ingeniero Sulcic recibió de regalo una caja de bomones y lo sorprendió la similitud con el diseño original del proyecto. Otra, da cuenta que Delpini decidió darle la forma de los recipientes que empleaban los barrenderos de las calles, llamados justamente “carritos bombonera”. La tercera bandeja se inauguró junto con la iluminación en 1953.

Oficialmente, el estadio fue denominado con el nombre de “Dr. Camilo Cichero” recién en 1986, en reconocimiento a aquel titular de la institución que impulsó su construcción. Hacia el 2000, fue rebautizado “Alberto J. Armando”, uno de los presidentes más influyentes en toda la rica historia del club.

“Al poco tiempo de inaugurada, el público comenzó a darse cuenta de que las dimensiones del terreno en el que se levantaba la Bombonera no eran lo demasiado amplias como la construcción exigía –acota Contreras–. Sin embargo, el escaso terreno motivó que las tribunas empinadas estuvieran muy cercanas al campo de juego, generando, en caso de que el estadio estuviese con su capacidad colmada, una sensación de presión que muchas veces ha influido de manera negativa en los jugadores rivales”.

Era el nacimiento del mito. La “Bombonera no tiembla, late”.

ORÍGENES Y DERROTERO

El primer campo de juego del xeneize (1905), como se lo conoce por su identificación con la inmigración genovesa, mayoritaria en el barrio, estaba ubicado del lado oeste de la Dársena Sud, en avenida Pedro de Mendoza y Colorado (hoy Agustín Caffarena).

En 1908 se trasladó al lado este de la Dársena, a un terreno cedido por la Dirección de Puertos, detrás de las Carboneras Wilson & Sons. En 1911 se corrió cien metros hacia el este, donde actualmente se encuentra el Observatorio Naval.

Tras ascender a Primera y luego de ser desalojado, jugó como local en Estudiantes, en Palermo. En 1914 y 1915 tuvo un paso por la localidad de Wilde. En 1916 volvió al barrio para sentar reales en la manzana delimitada por las actuales calles Ministro Brin, Senguel (hoy Benito Pérez Galdós), Caboto y Juan Manuel Blanes.

Finalmente, en 1922, se alquiló el terreno actual y comenzaron las obras del gran estadio de Brandsen y Del Crucero (Del Valle Iberlucea), con capacidad para 55 mil espectadores, que culminaron dos años después, con un marco acorde al acontecimiento, incluyendo el traslado de la bandera oficial del club desde la vieja cancha, acompañada por una multitud anónima que desfiló hacia el emplazamiento definitivo del sentimiento boquense.

Escrito por
Oscar Muñoz
Ver todos los artículos
Escrito por Oscar Muñoz

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo