La presidenta de Madres de Plaza de Mayo tuvo vínculos de amistad con distintos artistas, entre ellos, quizás el más destacable sea con Charly García. Ambos compartieron el compromiso de hacer visibles los horrores de la última dictadura militar, y más de una vez, compartieron escenario. Sin embargo, hubo un pequeño incidente que retrata los pormenores de esta relación: en febrero del 99, Charly daría un recital gratuito en Puerto Madero en el que había propuesto tirar muñecos al agua desde un helicóptero como manera de ilustrar los vuelos de la muerte. Hebe se opuso terminantemente: “Sacá eso del show”. Eso llevó a un pequeño distanciamiento que derivó en la siguiente charla, según recupera Página/12:
“–Está claro, pero vos sabés que con las personas que se quiere mucho, a veces una puede enojarse. Y con la gente que quiero, las broncas se me pasan enseguida y soy incapaz de estar enojada. Vos me conocés.
–Está todo bien, Hebe.
–Tenés razón. Los dos estamos haciendo las mismas cosas y peleamos por lo mismo. Por ahí tuvimos ideas diferentes sobre esto.
–No te preocupes, Hebe. Yo el martes voy a dar una conferencia de prensa para contar cómo va a ser el show, pero ya te digo: quiero que suban al escenario para estar conmigo.
–Por supuesto, dalo por hecho. Te quiero mucho.
–Yo también.”
Hebe estuvo en el escenario en ese recital. Y también estuvo en la primera fila del show sorpresa que dio Charly García en el Centro Cultural Kirchner por el motivo de festejar sus 70 años.
Además de haber pateado calles y comisarías, Hebe pateó escenarios: en 1987 Sting, ex The Police, se presentó en la Argentina y tocó la canción “They dance alone”, en su versión en castellano (“Ellas bailan solas”), se la dedicó a las Madres de Plaza de Mayo y las invitó a subirse al escenario. Al año siguiente, en el marco del festival por los derechos humanos de Amnistía Internacional, Sting junto a artistas como Bruce Springsteen, Peter Gabriel, Tracy Chapman, Charly García y León Gieco hicieron una versión de “Get up, stand up” de Bob Marley donde cambiaron el final de la letra por “derechos humanos ya”. En ese recital, Sting también cantó “Ellas bailan solas”. Y en 1990, en otra visita del artista a la Argentina, le preguntaron en una nota qué opinaba de los indultos del ex presidente Carlos Saúl y él contestó: “Soy buen amigo de esta señora hace tiempo, a mí me gustaría preguntarles a ellas qué piensan, no sé demasiado sobre este tema”. La miró y le preguntó si ella quería decir algo. Y por supuesto, Hebe habló.
Otro artista internacional que también se hizo amigo de la causa fue Bono, vocalista de U2. Cuando la banda vino en 1997 se reunió con Madres de Plaza de Mayo en la sede de Hipólito Yrigoyen y grabaron un video homenaje por los 20 años de la agrupación. Bono expresó su fanatismo por las Madres y Hebe les dijo que ellas los amaban porque son muy libres, que la lucha de las Madres no era solamente por sus hijos desaparecidos sino también por la libertad de todos los jóvenes. Bono respondió contundente: “Son un ejemplo de grandeza para todo el mundo. No se han transformado en un monstruo para pelear contra el monstruo. Son 20 años de tristeza, pero nunca se han rendido. Las Madres le dan esperanza al mundo”.
UNA ROCK STAR
Ese año, con el motivo de homenajear los 20 años de las Madres, se armó un festival en el que participaron Fito Páez, el Indio Solari, Iorio, León Gieco, Rubén Blades, Chico Buarque y Manu Chao.
Pero hubo un acercamiento extraño en todo este espectro. A Hebe le gustó mucho Ácido Argentino, el segundo disco de Hermética. Sí, Hebe escuchó metal. En una entrevista que le hizo Juan Ignacio Provéndola para el seminario “Rock y Política” de la carrera de Comunicación de la UBA, contó: “Mi hijo tenía una bandita de rock, pero lo que cantaba él era así muy sencillito entonces para mí ese era el rock. Pink Floyd a mí me resultaba sencillo, pero había otras cosas que escuchaban que yo no entendía la letra. Él tenía un amigo que se llamaba Jáuregui y le pedí que me traiga un disco de rock a ver si yo podía entender. Y me trajo Hermética, entendía menos. Empezaron a explicarme los pibes y fui entendiendo lo que les gustaba, que era la rebeldía, todo era rebelde, salirse del sistema”.
En el mismo seminario, Hebe contó que Luca tocó dos veces en la plaza y que es un personaje inolvidable. “Nunca nos olvidamos de lo que hicieron, de lo que nos contamos, de cómo era su vida, había un acercamiento muy grande. No porque las Madres nos hiciéramos rockeras, sino porque tomamos una actitud más juvenil con ellos. Que era por lo que luchaban nuestros hijos, por su libertad personal”. También recordó el recital que brindó La Renga en la calle de la sede de Madres de Plaza de Mayo, allí donde se juntaron con U2, en el que la banda puso unos parlantes enormes y en sus palabras “se armó un recital espectacular”.
Sin embargo, a Hebe le gustaba mucho Sandro. Lo fue a ver incontables veces, siempre pagando la entrada. En una nota confesaría: “Yo un día lo fui a ver, me hizo pasar, yo no le había pedido entrevista ni nada. Un respeto impresionante. Me regaló la rosa que tenía siempre en su escritorio, que la tengo guardada”. Nora Lafón, su manager, contó en una entrevista en Canal 9 cómo fue ese encuentro: alguien le advierte que Hebe estaba en el recital y que quería conocer a Roberto. “Yo dije esperá, porque Roberto no aceptaba políticos, los políticos tenían que pagar religiosamente. Ellos habían sacado las entradas. Entonces le digo a Roberto que Hebe de Bonafini quería verlo, y me contesta que la traiga sola. Ella se para ahí y le dice: ‘Todo el mundo me dice que a mí me tiene que gustar el folclore, pero a mí me gustás vos de toda mi vida’. Era tan incomprensible que alguien como Hebe estuviera parada diciéndole eso, él agarró una rosa de esas que tenía siempre en el camarín y se la regaló con una reverencia”.
