Lo que queda de los dramáticos acontecimientos de las últimas semanas es que la crónica de tres años de rivalidad entre Estados Unidos y Rusia y la guerra por poderes de la OTAN en Ucrania fue una crisis diseñada con gran deliberación por los Estados Unidos según una agenda concebida por los liberales neoconservadores, el establishment de Washington y Londres para infligir una derrota estratégica a Rusia. Donald Trump, sin consultar a sus aliados ni a la OTAN, llamó a Vladimir Putin para lograr un acuerdo de paz. La nueva administración trumpista no puede negar que ya la unipolaridad es pasado y debe asumir otra posición en un mundo multipolar. Por este motivo, Caras y Caretas entrevistó a la periodista y analista política internacional Telma Luzzani.

–¿Es el fin de la guerra?
–El llamado fue contundente y trascendió a todo nivel. El fin de la guerra, la ficha más importante del masterplan trumpista que busca arrasar con las fuerzas globalistas y resetear el escenario internacional, no para evitar el fin de la unipolaridad (algo ya irreversible) sino para estar más fortalecido en el actual proceso de transformación del sistema-mundo. Trump señala a los opositores demócratas, en especial a su antecesor, Joseph Biden, como los grandes culpables. De alguna manera, quiere salir bien parado de este conflicto. La llamada es un hecho muy importante, porque era uno de los objetivos principales antes de asumir como presidente de los Estados Unidos. Es obvio que la guerra en Ucrania está perdida, y si tienen que admitir que perdieron la guerra, lo que significa que la OTAN perdió, sería una catástrofe. Trump evita la catástrofe final. Y antes de una derrota humillante, elige un “triunfo parcial” y él se pone dentro de los grupos que fomentan la paz. Luego de la conversación, se trasunta que dos de las más importantes condiciones que pone Putin se van a cumplir.
–¿Qué condiciones?
–Una es que Ucrania no va a entrar en la OTAN y la otro es que en todo el territorio sobre el que avanzó el ejército ruso y donde después hubo elecciones y la gente votó por la Federación Rusa, se va a cumplir. Es decir, Rusia avanza y eso no tiene vuelta atrás. Quedan dos condiciones: una es el fin de las sanciones económicas contra Rusia y la otra es la desmilitarización de parte de los Estados Unidos en esas zonas, y la desnazificación de Ucrania. Cuando empieza la guerra –el 20 de febrero se cumplen tres años–, Putin en muchos encuentros en Bruselas y en Munich ha dicho que él no va a aceptar que un país fronterizo a Rusia sea miembro de la OTAN, que esos territorios –Donetsk, Lugansk, Jersón, Zaporiyia– no fueran más azotados por parte del gobierno ucraniano, porque son rusoparlantes y defienden al gobierno ruso.
–¿Cuántos años lleva este conflicto?
–Comienza en 2014 en el marco de lo que se llamó “Revoluciones Naranjas”, donde Estados Unidos promueve un golpe de Estado y asume el llamado sector derechista escalando a la gobernabilidad total y proscribe a los partidos rusos. Hay injerencias, escaramuza, persecuciones a los que apoyaban a los rusos.
–¿Qué posición toma Trump?
–Es significativo porque él por un lado tiene intenciones de combatir las fuerzas globalistas. Trump tiene una visión más nacionalista, y por lo tanto su intención es combatir esta influencia que tiene Europa en las decisiones geopolíticas. Entonces vemos en esta conversación, en los hechos, que deja de lado a Europa, ya que no la incluye en la mesa de negociaciones. Lo que Trump se propone es cambiar las reglas del juego. Se habla entre los que toman decisiones. Los demás son subsidiarios, no pueden comprometerse a cumplir reglas. Cómo será que mandó a su vicepresidente, J. D. Vance, a Munich y los humilló. Dedicó la mayor parte de su intervención a acusar a los gobiernos europeos de alejarse de sus valores e ignorar las preocupaciones de los votantes sobre la migración y la libertad de expresión. El discurso fue recibido con silencio en la sala y posteriormente fue denunciado por varios políticos presentes en la conferencia. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, dijo que esto “no es aceptable”. No apuntó solo a la guerra, más bien, en un sentido general. Como por ejemplo, que los “comisarios” de la Unión Europea reprimen la libertad de expresión, culpó al continente por la migración masiva y acusó a sus líderes de retirarse de “algunos de sus valores más fundamentales”. Pero esto no es todo. El mismo día del llamado, Trump manda al jefe del Pentágono, secretario de Defensa, a Bruselas, y este señor dice: “Pensar que Ucrania va a volver a los límites territoriales de 2014 no es realista”.
–¿Quiere decir que le van a conceder a Putin los territorios en disputa?
–Exacto. Sigue diciendo que no ven posible que Ucrania se sume a la OTAN, en la misma OTAN lo dice… Y sigue diciendo que si van a llegar al acuerdo de paz, es obvio que Estados Unidos no va a tener tropas en Ucrania. Los europeos tendrán que resolver eso ellos solos. Europa no tiene futura defensa para arreglarse solos. Le están diciendo eso. Por ahora no van a tener el apoyo principal de los Estados Unidos. Pero dejan a Europa sin defensa y la defensa era grande, la OTAN y Estados Unidos. Para mí hay una humillación contundente. Europa reaccionó de manera dividida, la Unión Europea no es un grupo homogéneo. Igual reclamaron la exclusión de la decisión sobre el conflicto de la guerra. Y el que salió a hablar es Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría, diciendo que lo que hay que hacer es dar propuesta, hacer diplomacia, mostrar poder y no mostrarse como “conejitos asustados”. Muy duro. Si Europa quiere estar en la mesa de las negociaciones tienen que comportarse como adultos.
–¿Por qué tanto interés en Ucrania? Más allá de la defensa de su soberanía, su pueblo y la importancia de la desnazificacion.
–Es una zona fundamental y tiene “tierras negras” (chernozem), que son tierras de cultivo, las más ricas del mundo, junto con las de la Argentina. Tienen también las tierras raras, que solo que esa parte queda del lado de Rusia. Si pensás en el mapa euroasiático, pensando en Europa, Rusia, Asia, está en el centro de todo. Es una zona muy estratégica a nivel militar y de recursos.
