• Buscar

Caras y Caretas

           

Motosierra y dólar planchado, los personajes de 2024 

NOTICIAS ARGENTINAS ITALIA DICIEMBRE 14: El presidente Javier Milei, durante la grabacion del programa televisivo Quarta República, el mismo al que había asistido en febrero, tras su audiencia con el Papa Francisco. FOTO: NA

El primer año de gobierno libertario generó euforia en los mercados, pero los jubilados pagaron el mayor costo del ajuste, los salarios no levantan y ronda el fantasma del desempleo.

Como todo el mundo sabe, el presidente Javier Milei es economista y de la vertiente liberal libertaria, para más datos, lo que supone adherir a una línea conceptual e ideológica marcadamente anti Estado, regida a ultranza por la lógica del mercado, sin ponerse colorado ni sentir culpa por los costos sociales del ajuste. 

Casi podría decirse que el Gobierno tiene una impronta darwinista, en la que solo los que mejor se adapten a los fuertes cambios, tanto sean individuos como empresas, sobrevivirán al vendaval de La Libertad Avanza. 

La hoja de ruta que diseñaron el presidente Javier Milei y su equipo económico durante este primer año de gobierno tuvo casi como único objetivo reducir la inflación. 

Para eso aplicó un recorte casi total de la obra pública –más del 90 por ciento del presupuesto destinado a ese fin–, redujo sensiblemente las transferencias a provincias, congeló las jubilaciones durante el primer trimestre de gestión, en el que la inflación acumuló un 71,4 por ciento tras la fuerte devaluación de diciembre 2023, y siguió a pie juntillas su estrategia de no emisión monetaria. 

En este punto vale hacer una aclaración, dado que ciertamente el equilibrio de las cuentas públicas es un hecho virtuoso en sí mismo, que siempre conviene tener como norte al manejar los recursos públicos.  

Sin embargo, lo cuestionable es que el costo de llegar a ese equilibrio fiscal, que según datos oficiales ya se sostiene a lo largo de once meses, lo soportaron especialmente jubilados y pensionados, quienes perciben planes sociales, empleados públicos y también la actividad económica. Por eso el país transitó casi un año completo en recesión. 

Números en rojo 

Hace apenas una semana, tal vez con los datos anticipados de actividad económica del tercer trimestre, al hacer un balance de su primer año de gestión el presidente Milei aseveró que la Argentina ya no estaba en recesión. 

Este lunes 16 de diciembre el Indec difundió las estadísticas de avance del nivel de actividad del tercer trimestre del año, con un sorpresivo 3,9 por ciento de crecimiento respecto del trimestre anterior. Buen dato, aplausos y jueguito para la tribuna. 

Pero hay que recordar que, según la definición aceptada por la mayoría de los economistas, el comienzo o el fin de la recesión se alcanza con dos trimestres consecutivos de números en rojo en el primer caso, o datos positivos en el segundo. 

Las propias estadísticas del Indec señalan que en el período enero-marzo de 2024 la caída de la actividad fue de -2,1 por ciento, seguida de -1,7 por ciento en el segundo trimestre, y recién en el tercero aparece el dato positivo de 3,9. 

Sin embargo, en la comparación interanual, que permite tener una mejor percepción del proceso, el tercer trimestre contra el mismo período de 2023 marca una caída de -2,1 por ciento y acumula cinco trimestres consecutivos en baja. Es decir que, lejos de celebrar algo, aún queda mucho terreno por recuperar. 

Foto NA: MARCELO CAPECE

Inflación, la eterna pulseada 

En el plano de la lucha contra la inflación, desde las altas esferas del poder y entre los analistas destacan el fuerte descenso de los guarismos, un hecho innegable, pero que amerita algunas aclaraciones.  

En primer lugar, Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, antes de bajar la inflación, primero la subieron y muy fuerte, siguiendo al dedillo lo que marca la teoría ante un sinceramiento de precios relativos, o lo que en la calle se conoce como “devaluta”. 

La devaluación del 54 por ciento del peso el 12 de diciembre de 2023 llevó el índice de precios al consumidor de ese mes al 25,5 por ciento, luego al 20,6 en enero, 13,2 en febrero y 11 al mes siguiente, para recién estabilizarse en niveles del 4 por ciento y con tendencia descendente a partir de mayo. 

Pero hay que recordar que, durante el período electoral, que fue de agosto (PASO) a noviembre (balotaje), la inflación navegaba a un ritmo de 12,5 por ciento mensual. Sin duda, un nivel elevadísimo, pero de ninguna manera suficiente para asegurar que “la inflación viajaba al 17.000 por ciento anual” y que por eso la Argentina estaba “a las puertas del hiperinflación”, como ha dicho en reiteradas ocasiones el propio Milei. 

La receta para lograr la consistente baja, un dato cierto si se tiene en cuenta que ya en octubre marcó 2,7 por ciento mensual y el mes pasado 2,4, fue un ajuste clásico: violento freno de la emisión, secar la plaza para que cada cual pudiera consumir solo lo indispensable y derrumbe del consumo doméstico, incluso de los bienes de primera necesidad. 

El último informe de la consultora Scentia destaca que el consumo masivo –esto es, las ventas de alimentos, bebidas, productos de limpieza e higiene personal– se contrajo en noviembre un 20 por ciento respecto del mismo mes del año anterior. Se suma a un 20,4 por ciento en octubre y 22,3 en septiembre, con lo que acumula once meses en terreno negativo, o sea, la presidencia de Milei completa. 

Todas las categorías cayeron, y el bajón es mucho más notorio en autoservicios (-22,6%) que en grandes cadenas de supermercados (-17,4%) y más profunda en el interior del país que en el AMBA. 

Atraso cambiario 

En este contexto, solo hay buenas noticias en el frente financiero y cambiario. El tipo de cambio oficial se vino depreciando 2 por ciento mensual desde el arranque de la gestión Milei, siguiendo la política de crawling peg fijada por el Gobierno. 

En ese lapso, tras la fuerte devaluación del 12 de diciembre de 2023, el tipo de cambio oficial pasó de 832,64 a 1.049,93 pesos por dólar, lo que representa un avance del 26 por ciento. El dólar blue, en tanto, arrancó la era Milei en mil pesos redondos y el cerró el lunes pasado a 1.125, un incremento del 12,5 por ciento. 

En cuanto al dólar MEP o Bolsa, pasó de 993,53 pesos en diciembre de 2023 a 1.073,08 el pasado lunes, aunque en este caso hay que aclarar que a mediados de año hubo un pico que llegó a 1.428 pesos el 2 de julio. Con todo, el incremento en el caso del MEP fue de apenas el 8 por ciento. 

La ecuación que resulta de la inflación, que en un año subió 166 por ciento según datos oficiales, más depreciación del peso oficial de 26 por ciento y de los financieros y paralelo entre 8 y 12,5, no tiene otro nombre que atraso cambiario, aunque el Gobierno se empeñe en negarlo. Y el atraso cambiario es pérdida de competitividad de la producción nacional e impulso al ingreso de bienes importados. 

Por su parte, los mercados financieros festejan a lo grande. Las acciones argentinas se recuperaron fuerte y los bonos locales literalmente se dispararon, especialmente desde agosto. Así, el riesgo país cayó de 1.935 puntos básicos al inicio de la gestión a 677 puntos, el nivel más bajo desde noviembre de 2018. 

Los mercados financieros viven un clima de fiesta, pero las reservas del Banco Central siguen negativas en 4.000 millones de dólares y el país necesita con relativa urgencia cerrar un acuerdo con el FMI, que incluya nuevos desembolsos o un crédito (REPO) con bancos privados, que ya elevaron una propuesta al Ejecutivo, pero este aún no decidió tomarlo, tal vez a la espera de que baje la tasa de interés. 

En este contexto, la pobreza se elevó diez puntos en la gestión Milei, los salarios corren de atrás a la inflación, con pérdidas que de alguna manera explican el derrumbe del consumo, y en el horizonte aparece más ajuste. El propio Javier Milei señaló días pasados que los argentinos “ya conocieron la motosierra, ahora se viene la motosierra profunda”. 

Hay pocas cosas más peligrosas que un derechista que se siente empoderado por cierto apoyo popular circunstancial y algunos números macroeconómicos favorables. 

Escrito por
Carlos Boyadjian
Ver todos los artículos
Escrito por Carlos Boyadjian

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo