Condensar en un libro 120 años de historia no parece ser tarea sencilla, sobre todo cuando esa historia, la del Club Atlético Atlanta, es mucho más que una cronología de acontecimientos. Y es que, como en las habituales investigaciones de Raanan Rein, historiador israelí especializado en la Argentina, su objeto de estudio es en gran medida una lente para observar procesos políticos, sociales, y culturales en determinados tiempos y geografías.
En rigor, Rein, que es doctor en Historia por la Universidad de Tel Aviv, se ha especializado en el peronismo, pero en su amplia obra de más de 160 volúmenes como autor o compilador y de 180 papers académicos, incluye también trabajos que van desde el fútbol local hasta la influencia de japoneses, coreanos y judíos en la política argentina, pasando por la inserción de los argentinos judíos en el bando republicano de la Guerra Civil Española, entre muchos otros.
El prisma de la historia
Su flamante libro Atlanta, Villa Crespo y sus bohemios (Editorial G.E.S) parte de un trabajo que Rein ya había realizado tres lustros atrás sobre esta institución, que ahora se actualiza para abarcar en detalle el desarrollo del club durante el peronismo, así como también su trayectoria durante uno de los períodos más doloroso del país, la dictadura cívico-militar, y el más doloroso de Atlanta, su quiebra durante los años neoliberales, abarcando también su sólido presente institucional, en gran medida por al aporte del microestadio Movistar Arena.
Por eso, Atlanta, club fundado en 1904, será en el libro un prisma por donde observar el siglo XX argentino, como caso testigo, por ejemplo, de la intervención que el peronismo llevó adelante sobre los clubes de fútbol, bajo el doble juego de fortalecer los espacios comunitarios de los sectores populares como así también de granjearse el apoyo de sus socios y directivos. Así, como muchos otros clubes, también Atlanta experimentaría un fuerte crecimiento por esos años, con una dirigencia cuyo apoyo al justicialismo, si bien incluyó matices por la diversidad ideológica en su seno, fue de todas formas contundente, un elemento que, años más tarde, explicaría los perjuicios que sufriría por parte de la Revolución Libertadora al igual que otras instituciones con similares trayectorias en su vínculo con el peronismo.
Es también la historia de la integración urbana de diferentes colectividades europeas, especialmente la judía ashkenazi, que durante el siglo pasado supo congregarse mayormente en el barrio de Villa Crespo. De hecho, del libro se desprende que, aunque los orígenes de Atlanta no se vinculan con la comunidad judía, existió desde la década de 1940 una creciente identificación, que llegó a su punto culminante en 1959, cuando el “caudillo” León Kolbowski asumió como presidente, y con su acento idish realizó una fecunda labor por el club a través de su vinculación con la totalidad de la dirigencia deportiva nacional, inaugurando también una etapa en la que la mayor parte de los presidentes y miembros de la comisión directiva también serían judíos. De la misma forma, otros hitos que lo ligaron a la colectividad fueron el hecho de que el primer país no americano que Atlanta visitó fuera el Estado de Israel, en 1963, para enfrentar a la selección de ese país y al Maccabi Tel Aviv, así como que el club solía ofrecer sus instalaciones para diversas actividades de escuelas judías y celebrar el día de la independencia israelí.
Este vínculo, así como el que Atlanta supo tener con el Partido Comunista o el hecho de que su cancha haya sido sede de un acto de Montoneros en 1973, no parecerían sin embargo ser las razones que hayan llevado a la desaparición de algunos de sus socios y deportistas durante la dictadura cívico-militar, pues en base a los testimonios recabados por Rein, es posible observar que esas desapariciones parecen tener más relación con la trayectoria individual de sus deportistas y socios antes que con su pertenencia al club.
Incluso, esos años marcarían uno de los períodos de mayor crecimiento societario, posiblemente como refugio ante la oscura realidad, pues los testimonios dan cuenta de cierta distancia entre la vida interna del club y el sofocante clima experimentado en la Argentina, aunque también por la influencia de los nuevos modelos de gerenciamiento en los clubes sociales, que tuvo en Atlanta un capítulo destacado.
Crisis y supervivencia
Si el período neoliberal inaugurado durante la dictadura marcaría un cambio rotundo en el funcionamiento de estos clubes de barrio, sus mayores consecuencias se experimentarían en la década del 90. Es entonces que, al igual que otras instituciones sociodeportivas, Atlanta sufriría la peor de sus crisis, mediante la quiebra promulgada a principios de esa década. Y es que aun cuando del texto se deprende que los problemas ya habían surgido durante la década anterior, en parte por el sobredimensionamiento que siguió al inicialmente exitoso gerenciamiento, lo cierto es que todo el recorrido es también un reflejo de lo que sucedía con los clubes de barrio, que al tiempo que veían perder su masa societaria, por falta de recursos para abonar la cuota o bien por un crecimiento patrimonial que los alejaba de los barrios, recurrían por medio de sus directivos a todo tipo de maniobras para asegurar su subsistencia, valiéndose del inmenso trabajo ad honorem de muchos socios y a la subordinación hacia oscuros prestamistas que impulsaban privatizaciones parciales y acrecentaban las deudas futuras.
No hay duda de que la inmensa historia de Atlanta pesó mucho en su supervivencia, y ya para su centenario, en 1994, el club levantaría la quiebra, aunque manteniéndose en un estado de precariedad que lo llevó incluso a estar al borde de descender a la cuarta categoría del futbol argentino en 2003. Y también como lente del país, a partir de ese año comenzaría el camino de la recuperación, incluyendo la restitución de su sede social en 2007 y la renovación total de la cancha en 2009, en medio de un contexto económico muy favorable para el país y Latinoamérica, gracias al “boom” de los commodities y gobiernos de signo populista que distribuyeron esta riqueza. Una favorable trayectoria institucional que, llamativamente, parece extenderse hasta la actualidad, desafiando tal vez aquellos 120 años en los que Rein pudo detectar en el club una metáfora de la Argentina.
