Director de la serie documental Contra el olvido: historias de resistencia, que se emite por la plataforma Late Play y medios públicos riojanos y por las señales de streaming El Destape y Norita, Ismael Fuentes Navarro, nacido en La Rioja en 1978, habla sobre los fundamentos del ciclo –declarado de interés cultural y provincial por la Legislatura de La Rioja– que busca reabrir discusiones en torno de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la última dictadura cívico-militar, que se creían saldados y hoy enfrentan los embates del negacionismo.
Contra el olvido: historias de resistencia tiene nueve capítulos, que desarrollan historias de distintos presos políticos de la dictadura de boca de sus protagonistas. El efecto es contundente: se apela a la emoción del espectador al tiempo que se reivindica la lucha por los derechos humanos. Entre los invitados se encuentran Marcela Ledo, madre de Plaza de Mayo; Jorge Machicote, militante de la Juventud Peronista; Argentina López, integrante de los grupos juveniles de las parroquias barriales; y Luis y Carlos Gómez, cuya familia fue diezmada por la dictadura, y Ariel Pereyra, que a los 13 años se marchó al exilio junto a su familia.
“La idea surgió en 2023”, cuenta Ismael Fuentes Navarro en conversación con Caras y Caretas. “Queríamos hacer un ciclo de entrevistas teniendo en cuenta que en 2024 se cumplen los cuarenta años de la creación de la Comisión Provincial de Derechos Humanos, que nació al calor de la Conadep pero que profundizó más, ya que receptó denuncias no solamente sobre desapariciones, sino sobre todo el accionar del terrorismo de Estado. Una de las personas que trabajó en esa comisión y recibió cientos de denuncias fue Pano Navazo, el conductor de Contra el olvido. Con esa premisa comenzamos a pensar un ciclo que contara de primera mano lo que fue la dictadura cívico-militar en una provincia tan golpeada como lo fue La Rioja. Que fueran sus protagonistas quienes contaran lo que les pasó y lo que pasó en La Rioja”, explicó.

–¿Cuál es el abordaje del tema que propone la serie?
–Fueron nueve programas donde tratamos de abordar todos los aspectos de la dictadura cívico-militar. Por eso quienes participaron dando testimonio no fueron solamente detenidos y detenidas políticas, sino también las familias, madres de Plaza de Mayo y quienes se exiliaron. Cada testimonio brindó una visión particular de lo que se vivió en ese tiempo histórico. Algunos profundizaron la experiencia de la cárcel, otros la militancia, otros el contexto político, y entre todos los relatos tratamos de armar una historia macro que contuviera todas las historias particulares para poder dar un pantallazo de la década del 70. Este proyecto nació para los medios públicos de La Rioja, como la plataforma Late Play y Canal 9. También fue tomado por las señales de streaming El Destape y Norita.
–¿Cómo fue el proceso de producción?
–El año pasado empezamos a charlar junto a Santi Domene y Emi Tapia la posibilidad de hacer un ciclo de entrevistas sobre la dictadura cívico-militar. Fueron varias reuniones hasta que la idea fue cerrando. Entonces lo convocamos a Pano Navazo para comenzar la preproducción y el armado de la lista de entrevistadas y entrevistados. Una de las cosas más complicadas fue encontrar el lugar donde grabar ya que necesitábamos un espacio amplio para trabajar con comodidad y que la entrevista se desarrollara sin que se notara el movimiento de cámaras ni de personas y se lograra un clima de intimidad. Dimos con un galpón del parque industrial, que el Ministerio de Industrias utiliza para capacitaciones, y resultó la locación ideal. Fueron días de rodaje desde las 16.30 hasta la una de la mañana. Se grabó de a dos programas por día con la particularidad de que se hacían en vivo. Nunca hubo cortes para que la entrevista resultara lo más natural posible, siempre pensando en el respeto a quienes estaban contando un momento traumático de sus vidas. Trabajó un equipo de catorce personas y además participaron nueve artistas.
–¿Cuál fue la historia que más te conmovió?
–Aun conociendo todas las historias que se contaron, por haberlas escuchado muchas veces durante muchos años, la verdad es que todas son muy conmovedoras. En todas se puede apreciar la militancia, la resiliencia, la solidaridad y la resistencia de personas que vivieron el horror en carne propia. Pero también escuchamos la superación de ese horror. La valentía siempre conmueve. La historia del “chocolatín de Burgos” que cuenta Jorge Machicote en el episodio 2 nunca deja de emocionarme (al igual que cuando la leo en el maravilloso cuento que escribió Mario Paoletti); también escuchar a Marcela de Ledo, nuestra madre de Plaza de Mayo, decir que todavía espera a su hijo Alberto, desaparecido en Tucumán.
–¿Qué te hubiera gustado incluir que no se haya podido?
–Hubo muchos temas que nos quedaron afuera y que esperamos poder tocar en la segunda temporada de la serie. Algo que siempre charlamos en el equipo es que es imposible contar todo lo que quisiéramos. Es un ciclo con programas de una hora, que nunca alcanza para mostrar todo lo charlado en la entrevista. En algún punto hay que editar y recortar para que se mantenga el formato televisivo.

–¿Qué otros documentales realizaste?
–A lo largo de estos años he podido realizar varias producciones audiovisuales tratando siempre de aportar al debate sobre la historia reciente, principalmente de La Rioja. Entre los últimos que hice está Paoletti. Historias de un periodista, que representó un desafío enorme: contar la vida y la obra (y que estuviera a la altura) de un enorme personaje como Alipio Paoletti. Fue un documental que me llevó muchos años de investigación y fue una producción independiente (por momentos demasiado independiente) que pudimos estrenar primero en forma virtual, porque estábamos en pandemia, y luego hicimos presentaciones en varios lugares del país.
–¿Cómo influye la realidad en tu cine?
–Creo que el arte debería estar nutrido con una gran porción de realidad y ser un vocero de lo que está sucediendo. Un arte que está totalmente alejado de la historia y de la realidad presente es un arte incompleto, egoísta y sobre todo cobarde.
–¿Cómo ves al cine argentino?
–En estos momentos el cine argentino está pasando por una etapa de terror. Con un gobierno neoliberal y fascista que se embandera en una cruzada ideológica contra la cultura, y además contra la ciencia y la educación, pilares fundamentales para la construcción de un país. Sin embargo, no es la primera vez que sucede. La cultura ya supo combatir estos ataques con organización y fundamentalmente con resistencia.
–¿Qué obstáculos encuentran hoy para realizar documentales?
–El problema histórico es conseguir financiamiento. Hacer cine o televisión es muy caro y cuesta que quienes pueden financiar entiendan que los gastos no son prescindibles y que el arte (y el cine) es trabajo. Hoy eso está profundizado por la crisis que estamos viviendo, la falta de políticas de fomento y un Estado nacional ausente.
–¿Cómo es tu trabajo en el Archivo Provincial de la Memoria de La Rioja y que sentidos tiene para vos la memoria?
–Comencé a trabajar con la formación del Archivo Provincial de la Memoria en 2021. Todavía es un espacio en formación, en el que estamos recolectando documentos e información de todos los ámbitos estatales y privados. Funciona en el Espacio Provincial de la Memoria, que fue hasta 1979 la delegación de la Policía Federal y el primer centro clandestino de detención y tortura de La Rioja, que fue expropiado por el gobierno provincial en 2020. Los archivos de memoria son fundamentales en el acervo cultural de los pueblos. Toda la información, los documentos de distintos tipos, los testimonios que cuentan un momento específico de nuestra historia reunidos para que quienes necesiten consultar puedan acudir a un solo lugar. Y sobre todo en estos tiempos en que se pasó de un negacionismo a una reivindicación del terrorismo de Estado.
Ismael Fuentes Navarro fue periodista de la revista El Ojo con Dientes (Córdoba), fotógrafo en el diario Nueva Rioja de La Rioja, en La Voz del Interior (Córdoba) y fue parte de la redacción de El Independiente (La Rioja). Dirigió la revista La Luna (La Rioja). Como fotógrafo obtuvo diversos premios a nivel provincial, nacional e internacional. Su obra fue expuesta en La Rioja, Chaco, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Como realizador audiovisual fue director, productor y guionista de los documentales El instinto de detener el tiempo (2009), Angelelli, obispo y mártir (2010), Castro Barros, el ideólogo (2010), Crónica de una toma (2013), El desafío de un nuevo comienzo (2013), Colombo, obispo de La Rioja (2013), Nueve papelitos (2015), Paoletti. Historias de un periodista (2021).También fue director y productor de los ciclos televisivos De estrellas y glorias (2015) y Suenan (2016 y 2017). Realizó el ciclo Ciencia ATR para UnlarTV (2019). Dirigió el corto de ficción Renacer, premiado en el Festival de Cine ImageneSociales. En 2017 se diplomó en Investigación, Producción y Conservación en Fotografía. En 2020 fue becado por el Fondo Nacional de las Artes y en 2021 y 2023 participó en diferentes proyectos de Gestionar Futuro de la Secretaría de Cultura de Nación y Ensayar Museos de la Fundación Williams. En la actualidad es parte de Amalaya! Cooperativa de Trabajo en Comunicación.
